El 2012, la vida de Amit Patel cambió para siempre. En su último año como estudiante de medicina, se enteró que sufría de queratocono, una condición que deforma la córnea y que provoca una visión empañada que ni siquiera los lentes logran corregir. Ante tal escenario, se sometió a seis trasplantes de córneas, que fueron rechazados, hasta que finalmente pasó lo que más temía: perdió su vista.

Pese al fuerte golpe que significó, siguió adelante. Y fue entonces cuando, a través de Kika, su perra guía y fiel compañera, decidió evidenciar cómo es la vida de un ciego, su día a día en Londres: las intolerancias y el rechazo de una parte de la ciudadanía.

¿De qué forma? Instaló una cámara GoPro sobre el arnés de su compañera. Así, tras varios días de grabaciones, Amit le enseñó a su mujer los vídeos para poder apreciar lo que ocurría en las calles, todo lo que él no podía ver.

Lo que se puede observar en los vídeos que graba es, a lo menos, triste. Constantes enojos y golpes con paraguas y bolsos a Kika, miradas despectivas y taxis que se niegan a llevarlo, entre otros problemas.

https://www.youtube.com/watch?v=kr_xrxvFqfg