"NO PAPÁ, me voy a portar bien. Papá, no quiero la ducha helada. Papá, no quiero". Estas súplicas, dichas por un niño de tres años a su padre adoptivo, en agosto del año pasado, fueron grabadas por la asesora del hogar con su teléfono celular.

Este registro de audio, junto a fotografías que la mujer tomó de los moretones que tenía el menor, fueron parte de las evidencias claves con que la Fiscalía Centro Norte acusó al asesor comercial Carlos Mancilla Garrido (43), quien fue condenado a dos penas de 300 días de presidio por el delito de lesiones menos graves, en el contexto de violencia intrafamiliar.

La historia de este caso se remonta a cuando Mancilla conoció a su esposa a través de internet, en 2009, y al año siguiente decidieron vivir juntos. Durante el juicio, el asesor comercial relató que ante la imposibilidad de tener hijos iniciaron un proceso de adopción. Finalmente, en abril del año pasado se les entregó la tutela de dos hermanos de Punta Arenas, quienes tenían tres y cinco años.

A los pocos meses, según la Fiscalía Centro Norte, se iniciaron los maltratos hacia el menor L.D.M.G., que incluían castigos como "bañándolo con agua helada, obligándolo a colocarse de pie frente a una muralla o almorzar en el  baño  del  inmueble".

Según el fallo, el condenado se defendió en el juicio indicando que no tenía experiencia como padre, que había sido "criado de otro modo" y que el Servicio Nacional de Menores (Sename) "no cumplió con el acompañamiento que les ofrecieron después de la adopción", indica la resolución. El 5 de agosto, el matrimonio contrató a una nueva asesora del hogar: Luisa Marquina Jáuregui. La mujer, quien fue testigo de cómo el niño era maltratado, tomó fotografías de las lesiones que presentaba el menor. Durante su declaración en el juicio, la mujer relató al tribunal que tomó las fotos "porque se sentía cómplice", y que además grabó tres audios. Marquina señaló que en una de las ocasiones "pensé que el padre mataba al niño, se sentían golpes muy fuertes en el baño, L.D.M.G. pedía perdón y decía que nunca más".

Luego de trabajar por tres semanas en la casa, Luisa Marquina habló con una sicóloga, le relató lo ocurrido y le entregó copia de las fotografías y los audios. Con este material, la profesional presentó la denuncia. Uno de los puntos claves durante la investigación fue establecer si las grabaciones hechas por la asesora eran legales. Al respecto, la fiscal de la causa, Marcela Rocha, indicó que "se alegó que en la prueba ilustrativa se podría haber vulnerado algún derecho del imputado, que en este caso es la inviolabilidad del hogar. El tribunal fue claro al señalar que es imposible que haya una vulneración cuando quien lo grabó era parte de ese hogar. Ella no grabó porque era una invitada, era una asesora del hogar".

El Sename, por su parte, indicó que "durante el breve período que tuvieron bajo su cuidado a los niños" se prestó apoyo al matrimonio. Además, señalaron que "tras tomar conocimiento de la denuncia de maltrato, el Sename actuó de forma inmediata, presentando una querella y una medida de protección, tendiente a resguardar la integridad y los derechos de los niños y acompañarlos en sus procesos de reparación y contención". Al ser consultada la defensa del condenado, se indicó que no se referirá al tema.