En la sala de musicoterapia de la Corporación Comunica, entidad que se dedica a integrar a niños sordos que requieren implantes o tecnología especial para escuchar, seis padres con sus hijos se levantan para bailar al ritmo del piano. Una de las profesoras toca una melodía, mientras los alumnos avanzan en círculo.

En sus orejas, algunos pequeños tienen audífonos, uno de los procedimientos más masivos que forma parte de la llamada Terapia Auditiva Verbal (TAV). Es septiembre -el mes en que Chile celebra el mes de la sordera- y muchos de estos pequeños esperan poder recibir un avanzado tratamiento que, por medio de una operación, les permitiría oír: un implante coclear.

Se trata de un dispositivo electrónico que reemplaza las células auditivas dañadas que se ubican en la cóclea, estructura del sistema auditivo afectada en estos pacientes. Después de un mes de la operación, los pequeños reciben un aparato externo que, por medio de imanes, se pega al receptor que está bajo su piel. Además, se les pone un procesador sobre la oreja que recibe los sonidos y el lenguaje, los codifica y luego los envía a los electrodos ya implantados. Éstos luego mandan la información al cerebro para que los niños finalmente puedan escuchar.

Este es uno de los principales avances en materia tecnológica para personas sordas. En Chile, casi 400 personas tienen un implante coclear y en el mundo llegan a 10 mil.

DETECCIÓN TEMPRANA
Ilse Antillanca llegó a Comunica en el 2002 con su hija Estefanía de un poco más de un año. Con esfuerzo, su familia logró comprar un implante coclear -que puede llegar a los 10 millones de pesos, según cuentan en Comunica- cuando la pequeña tenía dos años. "Después necesitábamos con urgencia alguien que nos apoyara con la rehabilitación", cuenta Ilse. En busca de apoyo económico llegaron a la Fundación Escúchame, creada entre otras cosas para financiar el tratamiento de pequeños de escasos recursos que llegan a Comunica.

Escúchame también facilita audífonos mientras los niños esperan los que el Fondo Nacional de la Discapacidad (Fonadis) les haga entrega de los aparatos. "Si no tenemos audífonos no hay rehabilitación", recalca Lucy Pfingsthorn, una de las tres directoras de Comunica. Para las especialistas, la detección temprana de la sordera es fundamental. "En ese momento el cerebro está listo para la estimulación", explica Andrea Cárdenas, directora de la corporación.