Tras un largo proceso que involucró a cientos de colaboradores, periodistas y directivos de la empresa, Lonely Planet, la prestigiosa guía de viajes, le dio a Chile el primer puesto de su selección de los 10 destinos que hay que conocer en 2018. Mark Johanson no sólo estuvo entre los escritores freelance que propusieron a nuestro país, sino que protagoniza el video que se hizo tras la selección, ya que lleva años recorriendo estas tierras y escribe sobre ellas para Lonely Planet y para distintos medios en Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia.

¿Cuál crees que fue la clave para que Chile fuera elegido como el mejor destino para viajar en 2018?

El país viene creciendo en distintos ámbitos durante los últimos años, lo que se traduce en que las estadísticas de turismo en cuanto a visitantes extranjeros también han crecido. Gracias a esto ha ido cambiando la posición de Chile como destino turístico en la región que por años fue menos importante que Perú, Brasil o Argentina. Y, por otro lado, hay una cosa de oportunidad también, porque así como ustedes tuvieron en 2010 el Bicentenario, creemos que ahora en 2018 -que es cuando se cumplen 200 años de alcanzar realmente la independencia- es una buena fecha para poner a Chile en un lugar destacado. Además, probablemente habrá algunas actividades al respecto durante el próximo año, lo que nos podría ayudar a difundir todo esto que estamos haciendo.

¿Existen algunos estándares mínimos para que Lonely Planet recomiende un destino como éste?

Sí, de hecho es muy importante que ahora existan muchos más vuelos directos hacia Chile. Hace poco comenzó a operar uno desde Melbourne y antes partieron vuelos desde Londres y Roma. Eso hace que llegue a Santiago gente de países que son importantes para el turismo, como los ingleses o los australianos, que hasta hace poco tenían que hacer muchas escalas para llegar hasta acá, lo que es más largo, cansador y caro. Por otra parte, otra cosa que convierte a Chile en un destino muy importante es el turismo aventura, que en estos momentos es un boom en todo el mundo, tal vez el tipo de turismo más importante; y Chile está muy bien hecho, si pudiésemos decirlo así, para el turismo aventura: no existe otro país que pueda ofrecer cosas como los parajes del sur, más el desierto de Atacama y la Isla de Pascua a no muchas horas de distancia en avión.

¿El foco del turista extranjero que llega hasta acá está entonces en la naturaleza y la aventura más que en sus ciudades?

No sé si es el único foco, porque aunque siempre los extremos de Chile y sus paisajes han sido algo muy valorado por los turistas extranjeros, en estos últimos años Santiago tiene mucha más vida, onda, cafés o líneas de Metro que antes; lo que la está convirtiendo cada vez más en una ciudad atractiva para los turistas. Además, el tema de los restaurantes está creciendo mucho y eso el turista lo sabe, por lo que quiere tomarse unos días para probar distintos lugares. Y no te olvides que hace unos años la revista estadounidense Saveur catalogó a Santiago como "The next great food city". La cocina chilena se está ofreciendo de buena manera en Santiago y eso gusta mucho, porque venir hasta acá a comer comida mexicana, peruana o japonesa no tiene sentido para los turistas.

¿Entonces la capital ya no es sólo una mera escala de una noche antes de partir al sur o al norte?

Eso lentamente está cambiando. Y algo que ayuda es que se nota que acá en Santiago ya no sólo están interesados en construir edificios nuevos todos de vidrio, y que hay un interés por conservar y recuperar ciertos tipos de arquitectura. Y así se generan zonas que son muy atractivas para los turistas. El mejor ejemplo de esto es Barrio Italia, muchos visitantes quieren ir a ver sus restaurantes y las tiendas instaladas en casa antiguas que muestran cómo fueron los barrios antes en Santiago. Ahí hay patrimonio, sencillez e integridad. Si eso lo hubiesen botado para poner edificios de espejo, ningún turista querría ir.

¿O sea que el turista que llega hasta acá está cambiando?

Los hábitos se dan por nacionalidad. Los brasileños suelen quedarse en Santiago y Valparaíso, comiendo y haciendo compras; mientras que europeos, australianos y estadounidenses se deciden cada vez más por hacer ambos tipos de viajes, de aventura y de ciudades. Incluso incursionan en otros más, como el etnoturismo, que ahora en áreas como La Araucanía se puede hacer mucho más que antes.

¿Por qué el video promocional de Lonely Planet le da tanto énfasis a Valparaíso?

Desde hace años Valparaíso es la ciudad más interesante de Chile para los turistas, al menos para los que usan Lonely Planet. Es distinta, única, no existe en ninguna otra parte y por lo mismo es un imán para los turistas, desde mochileros hasta gente que puede y quiere gastar más dinero. El arte de los murales en sus calles, los ascensores, las casas que trepan los cerros, sus edificios antiguos llenos de historia… Es una ciudad con una onda especial.

También aparecen el Lago General Carrera e Iquique.

Elegimos esos lugares porque no quisimos ir a los extremos de siempre que son Torres del Paine y San Pedro de Atacama.

¿Por qué?

Porque ya hay mucha gente visitando ambos. Entonces, quisimos mostrar que hay otros grandes paisajes y lugares en Chile. Y yo creo que Aysén, la región, tiene mucho potencial. Le falta aún un poco de infraestructura pero es una zona espectacular que yo creo va a explotar muy pronto, es cosa de tiempo. Creo que es la zona de Chile en que el turismo más va a crecer.

¿Y qué pasa con Iquique?

Una de las cosas más importantes del turismo en Iquique es el parapente, de hecho es uno de los mejores lugares del mundo para practicarlo. Eso nos ayudó a decidirnos por ponerlo en el video. Además, la posibilidad que te da el parapente de mirar el desierto con el mar desde lo alto es única. Te cambia la imagen que tienes del desierto chileno.

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Lo malo y por mejorar

¿Cómo es moverse por Chile para alguien que no habla español?

Uno de los problemas del país es que se habla muy poco inglés. Cuando no te estás trasladando en avión o acá en Santiago en Metro, la cosa se hace difícil porque cuesta entender el Transantiago o comprar un boleto de bus en un terminal de provincia. Y no es necesario que la gente hable mucho inglés, sino que pueda manejarse con la información clave. Es lo que pasa en Perú, que hasta en pueblos pequeños la gente de información turística o los recepcionistas de los hostales se manejan con un inglés básico que ayuda mucho. Para que la industria turística crezca en Chile es necesario trabajar ese tema, porque todos los turistas –hasta los franceses- hablan inglés.

Mucho se habla acá en Chile –y más en época de elecciones- que la cosa está mal. Que Valparaíso se cae a pedazos, que la delincuencia está descontrolada y ni hablar de lo que pasa en La Araucanía; ¿qué ves tú?

Es cierto, como en todas partes hay problemas y hay cosas que los turistas no alcanzan a ver, pero creo que Chile funciona muy bien en los aspectos que tú mencionas. Mucha gente que viene piensa que se va a encontrar con problemas de seguridad como los de México o Perú, y no es así. Chile tiene un estándar superior al resto de América Latina en infraestructura de caminos, aeropuertos, construcciones y, obviamente, en seguridad. Es cierto que podrían robarte, como en todos lados, pero acá no hay terrorismo y no hay la cantidad de armas que dan vueltas en mi país. De hecho, yo me siento más seguro acá que en Estados Unidos.

Así como destacas la gastronomía, ¿la industria del vino es atractiva para los turistas?

Mucho, porque además los vinos chilenos son muy buenos. Sin embargo, hay un problema aquí y es que las viñas y las rutas del vino están principalmente diseñadas para ser visitadas en tours y hacer un recorrido por los viñedos, bodegas y luego ir a una degustación. Incluso hay viñas que si quieres visitar solo, tienes que pedir hora y hacer una reserva. Creo que esto debería ser mucho más suelto, libre, porque lo que a uno le gusta es ir probando diferentes vinos. O sea, entrar a una viña, conocer lo que tienen y seguir a la próxima. Porque recorrer viñedos o bodegas se hace una vez en la vida, en cambio uno puede probar muchos vinos distintos siempre. Falta una estructura para recibir al público libre, que llegue en auto o incluso en bicicleta, como sucede en otras partes.

¿Es caro salir a comer para los turistas aquí?

Aún no, porque Chile sigue siendo conveniente para estadounidenses y europeos, sobre todo el vino y el alcohol en general. Pero sí está claro que este país se ha encarecido. A mí me toca actualizar las guías y los precios han subido mucho en los últimos tres años.

LOS ELEGIDOS DE JOHANSON

¿Lugar favorito de Santiago?

Barrio Italia y todo lo que está pasando ahí. Sus tiendas, cafés, restaurantes; es muy entretenido e interesante de conocer.

¿Para comer?

Me gustan mucho los restaurantes que están mostrando comida tradicional pero con una presentación un poco más novedosa, como Silabario o la Fuente Las Cabras.

Y lo que más te gusta…

El pulpo me encanta y los mariscos en general, porque acá además de un sabor extraordinario no son tan caros como en otros países en los que he vivido. Andan más o menos como la carne mientras que, por ejemplo, en Australia, cuestan hasta tres veces más que la carta. Así que estoy comiendo mucho pulpo y mariscos actualmente.