Tres miembros del grupo Take That y su representante se exponen a tener que devolver millones de libras por una presunta evasión de impuestos que ha desatado una polémica en el Reino Unido y fue criticada incluso por el primer ministro David Cameron.

Gary Barlow, Howard Donald, Mark Owen y su mánager habrían invertido alrededor de 66 millones de libras (US$ 112 millones) para supuestos programas relacionados con la industria musical en una compañía llamada Icebreaker, una sociedad de inversión que resultó ser un refugio fiscal, según informó "The Times".

La presidenta del Comité parlamentario de Cuentas Públicas, Margaret Hodge, sugirió que Barlow "podría mostrar algo de remordimiento y entregar el OBE", un reconocimiento otorgado por la reina Isabel II en 2012 por su aporte musical y actividades benéficas.

Al respecto el primer ministro británico, David Cameron, señaló que no sería necesario que Barlow devuelva el título de Oficial del Imperio Británico (OBE, por sus siglas en inglés).

"No creo que sea necesario, francamente. Gary Barlow ha hecho mucho por el país, ha recaudado dinero para organizaciones benéficas, ha hecho mucho por (la asociación) Niños con Necesidad. La OBE se le entregó en respeto a ese trabajo y por lo que ha hecho", afirmó Cameron al canal ITV.

Sin embargo, condenó el supuesto fraude fiscal que habrían cometido los integrantes del grupo Take That que fueron parte de las alrededor de mil personas que pusieron dinero en la firma fantasma Icebreaker supuestamente para apoyar al sector de la música.

"El Gobierno ha llevado a cabo muchos pasos para legislar y endurecer las leyes para perseguir la evasión fiscal, si la gente imita esto, todo el mundo tendrá que pagar más impuestos como resultado. Tenemos que ser claros al respecto: la evasión fiscal es ilegal, los responsables pueden ser procesados y terminar en prisión", afirmó y agregó que que es correcto "que tengan que devolver el dinero" a Hacienda.