El fuerte sismo de magnitud 8,2 que hace algunas horas azotó el estado de Chiapas en México, y que tiene hasta ahora un saldo de casi 40 muertos, también tiene su propia repercusión en Chile. En las redes sociales no son pocos los usuarios que coinciden en esperar que el evento pueda tener algún tipo de vínculo a pesar de la distancia, algo recurrente en este tipo de situaciones.

https://twitter.com/Pattyta2135/status/906148640389033984

https://twitter.com/iritas1117/status/906152001070931968

https://twitter.com/valesztm/status/906157455008292872

https://twitter.com/Sotyancita/status/906155757397270528

Sin embargo, para el doctor en Geofísica Cristian Farías Vega, ambos eventos no se relacionan en lo absoluto: "No existe evidencia sólida que permita decir que existe vínculo entre ambos eventos. Y si no existe evidencia, es imposible anticipar algo", afirma.

"Aunque ambos se encuentren en el llamado "cinturón de fuego del pacífico" (área que concentra algunas de las zonas de subducción más importantes del mundo, ocasionando una intensa actividad sísmica y volcánica), Chile se encuentra en las placas de nazca y sudamericana, mientras que México tiene un límite de placas más amplio, denominadas Caribe, Pacífico, Norteamérica, Rivera y Cocos. Además el tipo de terremoto también es distinto. Pero es la distancia y el entorno distinto lo que hace poco probable que se transmitan las tensiones entre dos lugares tan lejanos y produzcan un gran terremoto en nuestro país".

Un punto a considerar tiene relación con los ciclos sísmicos. Precisamente en la zona de Chiapas ocurrió un terremoto también de magnitud 8,2 en 1902, hace más de 100 años. Para Farías, "tal cantidad de tiempo es suficiente para que ocurra un terremoto de dicha magnitud, pero no es que se genere un terremoto grande cada 100 años. Eso es más una coincidencia. Lo importante es que esa zona se está rompiendo de una manera en particular, y en el futuro se podría esperar un terremoto de tal magnitud, aunque para que ello ocurra tienen que pasar al menos 80 años", indica.

"Hay que ser cuidadoso al hablar de ciclos sísmicos, un caso es el megaterremoto del norte (de Chile) que aún no ocurre. En México, 100 años es el tiempo que le toma a esa zona del planeta generar ese nivel de tensión, pero aún puede ocurrir otro en la zona en 20 o 200 años más", añade.

https://twitter.com/lalocedeno/status/906022311731462144

https://twitter.com/CUBONoticiasMX/status/906028268960100353

Otro de los aspectos llamativos del sismo en México tiene que ver con unas extrañas luces similares a las auroras boreales aparecidas durante el evento. El fenómeno, aunque documentado hace mucho, se encuentra aún en estudio por la ciencia buscando en algún futuro poder anticiparse con algunos minutos de antelación a los temblores. Según varias investigaciones, su origen se relaciona con la carga energética liberada con el temblor.

"No esta bien explicado todavía, pero se cree que existe un vínculo entre la fricción de las placas y las descargas eléctricas que salen a la superficie. Esto puede ocurrir antes o durante el terremoto, pero no siempre aparecen ni son iguales. No siempre se dan las mismas señales, no existe un patrón, y no podemos aplicar una regla para todo", afirma Farías.

https://twitter.com/AstroRamonAlamo/status/906141988357111808

Asimismo, el geofísico también descarta cualquier vínculo entre las tormentas solares de los últimos días y los huracanes en la zona. "No existe ningún vínculo entre los huracanes y las tormentas solares y los terremotos. Si bien estos últimos alteran el campo magnético terrestre y generan interrupciones en las comunicaciones, la dinámica de las placas que generan terremotos no tienen que ver con los campos magnéticos", señala.

"Como humanos nos gusta crear patrones, que todo esté conectado para poder entender mejor lo que ocurre, pero no porque dos o tres eventos ocurran en lugares cercanos implica que exista un vínculo", asegura, agregando que "cada evento tiene su propia explicación. Buscar interconexiones entre fenómenos es pseudocientífico".

"Es importante señalar que aunque este tipo de eventos como el terremoto y los huracanes en la zona es terrible, es sólo una coincidencia. Empezar a buscar conexiones no ayuda en nada", apunta.

Los desastres nunca son naturales; el terremoto fue de noche y recién en estos momentos comienza a salir la luz, por lo que hay que esperar algunas horas para ver la magnitud de lo ocurrido. La ciencia tiene que estar enfocada en ayudar a que un país se levante e intentar convivir con este tipo de eventos en el futuro", sentencia el geofísico.