Una princesa, el hijo de un actor, un prisionero de los nazi: los 10 grandes estafadores

Conoce a algunas de las "inspiraciones" de Francisco Nicolás Gómez Iglesias, de 20 años, acusado de estafa y falsificación.




Después el caso del español Francisco Nicolás Gómez Iglesias, un joven de 20 años que timó a las elite española haciéndose pasar por asesor de la vicepresidencia, encargado de inteligencia y empresario. El "Pequeño Nicolás" es acusado de estafa y falsificación.

El estudiante de derecho de 20 años pasó a engrosar una célebre lista. Conoce a otros estafadores que pasaron a la historia.

La hija del zar Nicolás II

Anna Anderson murió asegurando que era la hija del zar Nicolás II, quien fue fusilado junto a toda su familia tras la revolución rusa. Aprovechando que el cuerpo de Anastasia, una de las hijas del monarca, no era encontrado, esta mujer afirmó que era la única sobreviviente de la familia real rusa.

Muchos cercanos a las casas reales europeas creyeron la historia de la supuesta princesa y no sólo vieron en ella la posibilidad de revivir a la familia Romanov, sino que también aportaron para financiar la vida de "Anastasia".

En 1994, 10 años después de la muerte de Anderson, un examen de ADN despejó toda duda: no se trataba de Anastasia, sino que era una mujer polaca que estuvo en un sanatorio en su infancia y que intentó suicidarse en varias ocasiones.

Su historia, por cierto, dio pie para muchos libros y películas.

El vendedor de la torre Eiffel

Victor Lustig, un checo nacido en 1890, comenzó su carrera delictual como un hábil jugador de póquer. Su primera gran fechoría fue una ingeniosa máquina para hacer dinero. El artefacto era una pequeña caja, en la que previamente había introducido tres billetes de 100 dólares. El problema era que la máquina demoraba seis horas en imprimir un billete, tiempo que lamentaba no disponer. Pero siempre aparecía algún incauto cliente que le compraba la máquina en 30.000 dólares. Tras una primera demostración, en las próximas 12 horas la máquina efectivamente producía dos billetes, pero después sólo arrojaba papeles, punto en que Lustig ya había desaparecido. Sin embargo, su fama se la debe a la venta de la torre Eiffel. Simulando ser un funcionario de alto rango de la Francia de posguerra, embaucó a seis millonarios con la historia de que el gobierno galo debía vender su simbólica estructura, porque la falta de fondos amenazaba con oxidarla, y para ello se haría una licitación entre ellos. Para engalanar su historia, una vez que ya había advertido cuál sería más fácil de timar, arrendaba una limusina para ofrecerle el negocio. Consumado el engaño, el estafado nunca lo denunció, por vergüenza. Lustig huyó a Viena, pero regresó intentando repetir la estafa, pero fue sorprendido. Tras emigrar a EE.UU., terminó su días en Alcatraz.

El Rockefeller francés

Christophe Rocancourt (44) es otro de los más célebres timadores de la historia. Defraudó a varias acaudaladas familias de EE.UU. con un simple truco: decir que era integrante de la familia Rockefeller. Sin embargo, su blanco favorito era el mundo del cine. Cuando llegó al país desde Francia, se trasladó a Los Angeles, donde simuló ser productor de cine, boxeador y ejecutivo. Su libreto incluía hablar de Sophia Loren como "mi mamá" o de su tío Oscar de la Renta.

En 2002 fue extraditado a Nueva York y se declaró culpable de tres de los 11 casos que se le imputaban. Confesó sin pudor haber ganado unos 40 millones de dólares a punta de mentiras.

De regreso en Francia, en julio de 2009 fue acusado por la cineasta Catherine Breillat de estafarla en 700.000 euros. Breillat reclama que fue diagnosticada con una enfermedad cerebrovascular en 2004, fecha en que Rocancourt apareció en su vida, "abusando de mi debilidad". Convenció a la cineasta de filmar la película Bad Love, que él mismo protagonizaría junto a Naomi Campbell, pero todo se derrumbó después de descubrir que le robaba. Pese a todo, Rocancourt se casó con una ex Miss Francia y ha sido elegido varias veces el hombre más sexy del mundo.

Cantantes sin voz

Milli Vanilli era un dueto de música pop, conformado por Fabrice Morvan y Rob Pilatus. Su origen se remonta a la década del 80, cuando eran los bailarines de la cantante Sabrina. Frank Farian, un productor alemán, vio en la pareja una posibilidad musical. Sin embargo, su escasa habilidad vocal hizo que el productor les buscara dobles. En lo más alto del estrellato, incluido un Grammy en 1990, las sospechas de doblaje se intensificaron, hasta que Farian confesó que no eran los intérpretes, que sólo hacían playback. Todo se desafinó. Fueron obligados a devolver el Grammy y Rob Pilatus, tras varios intentos por relanzar la carrera del dúo con sus verdaderas voces, se suicidó en 1998.

El inventor de la pirámide
Carlos Ponzi inventó el más exitoso y simple método de engaño, que más tarde recibiría su nombre, el esquema Ponzi. Nacido en Italia, en 1882, emigró a EE.UU. donde ideó su estafa. Para ello montó la empresa Securities Exchange Company, la que repartía cupones prometiendo ganancias del 50% en 45 días o del 100% pasados los tres meses. El esquema era simple: a medida que los primeros inversores daban crédito de la seriedad y, sobre todo, la rentabilidad del negocio, más inversores llegaban a la empresa, cuyos dineros, en lugar de ser reinvertidos, iban dirigidos a quienes solicitaban sus ganancias. La trama comenzó a desmoronarse cuando el periódico Boston Post contrató a un experto en finanzas para indagar cómo funcionaba el sistema, el que alertó a los inversionistas que su dinero no estaba siendo reinvertido. Asustados y molestos, muchos reclamaron el pago inmediato de sus dineros, lo que desmoronó el negocio. El 1 de noviembre de 1920, Carlo Ponzi fue declarado culpable de fraude y se le condenó a cinco años de prisión. Tras la pena, intentó seguir con otras estafas, pero terminó como fugitivo. Se radicó en Brasil, donde se empleó en una aerolínea, muriendo en Río de Janeiro en un hospital de caridad en la más absoluta miseria.

Atrápame si puedes

Frank Abagnale (66) no ganó mucho dinero -alrededor de dos millones y medio de dólares-, pero su habilidad y fama resaltan por la edad en que cometió los delitos: antes de los 20 años, y en que a diferencia de otros timadores, tras cumplir su pena siguió viviendo prósperamente.

Su guión fue replicado por Steven Spielberg en el filme Catch me if you can ("Atrápame si puedes"), donde muestra su habilidad en el fraude bancario a través de cheques falsos y la suplantación de identidad. Sus estafas incluían presentarse como copiloto de Pan Am, médico pediatra del hospital de Georgia, abogado egresado de la Universidad de Harvard y agente del Servicio Secreto, según la ocasión.

Finalmente, fue encarcelado, pero no alcanzó a cumplir los cinco años de sentencia después que el FBI le ofreciera trabajar con ellos para detectar a otros tramposos. Actualmente, dirige la empresa Abagnale and Associates, una lucrativa firma consultora en seguridad financiera. Afianzó su fama y fortuna escribiendo varios libros con su historia y diseñando varios de los cheques antirrobo más seguros que se usan actualmente en el sistema financiero.

El futbolista que no jugaba

Medi Abalimba fue un promisorio futbolista congolés de la Premier League -jugó en el Derby County, que desembolsó un millón de euros por su pase-, pero sus excesos y lesiones terminaron su carrera a los 27 años. Ya sin los 100 mil euros mensuales que recibía como jugador, buscó algún futbolista de físico similar para hacerse pasar por él. Lo encontró en la estrella del Rayo Vallecano, Gael Kakuta, jugador del Chelsea, hoy en el Rayo Vallecano.

Bajo la identidad de Kakuta, logró gastar miles de euros en tiendas y hoteles de Londres, con falsas tarjetas de crédito. Según la Policía del Reino Unido, el africano gastó, por ejemplo, 25.000 euros en una tarde en prestigiosas tiendas o dejó a deber más de 3.000 euros en champán en un elitista club de Manchester.

El jueves pasado fue condenado a cuatro años de cárcel en el Reino Unido.

El más grande de todos
A diferencia del resto de los estafadores de la lista, Bernard Madoff (76) tenía ya una vida de lujos y comodidades gracias a su habilidad financiera. Lo suyo es más bien una historia de codicia. Gracias a sus contactos entre los hombres más ricos de EE.UU., básicamente, replicó la pirámide inventada por Ponzi un siglo antes: muchas ganancias a los primeros inversores, para publicitar el modelo entre otros conocidos. El dinero no se invertía, cada nuevo aporte servía para pagarle dividendo a los demás. Su pirámide le generó 50 mil millones de dólares -la estafa más grande de la historia- con una lista que incluye a los directores Pedro Almodóvar y Steven Spielberg, entre otras celebridades. Como todas las pirámides, esta se derrumbó y en 2009 fue condenado a 150 años de prisión.

El rey de Manhattan

David Hampton se apoderó de las elite de Nueva York, claro que a fuerza de engaños. El joven afroamericano de 19 años es hizo pasar por el hijo del actor Sydney Poitier para entrar a la discoteca Studio 54. Pero Hampton no se detuvo ahí, sino que usó por cerca de dos años esa identidad, embaucando a personalidades como Melanie Graffith, Calvin Klein y Gary Sinise.

Después de ser tomado preso, su vida sirvió de inspiración para la obra Seis Grados de Separación, de John Guare.

Pero Hampton no se detuvo y recorrió el país engañando y tomando otras identidades, hasta que en 2003 falleció de SIDA, a los 39 años.

De prisionero en un campo de concentración nazi a trabajador voluntario de Tercer Reich

Enric Marco era uno de los pocos sobrevivientes españoles de un campo de concentración nazi, recorrió varios países narrando la pesadilla vivida en el centro de detención de Flossenburg, durante la Segunda Giuerra Mundial. Incluso, esta dirigente sindical catalán, llegó a presidir la Asociación Amical de Mauthausen y otros campos.

Pero la historia del español sobreviviente a la represión nazi más célebre y mediático llegó a su fin en 2005, cuando un historiado aseguró develó el verdadero pasado de Marco. El sindicalista efectivamente estuvo en un campo de concentración, pero como trabajador voluntario enviado com parte de una política de cooperación del gobierno de Franco con el régimen de Hilter.

Tras conocerse la verdad, Marco debió renunciar a todos sus cargos y devolver el gran número de condecoraciones y predicaciones que había recibido.

Actualmente defiende su engaño asegurando que lo hizo para generar conciencia de la represión nazi.

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