Los regalos y regalar

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Debido a mi trabajo me toca ver constantemente celebraciones de cumpleaños infantiles, mucho más de lo que probablemente me gustaría. Y por esto, como comunidad educativa, comenzamos a hilar fino sobre este tema. Parte de lo que hemos querido pensar y repensar es sobre qué significa para los niños entre los 0 y los 5 años regalar y recibir regalos. Qué entienden por regalar. Años atrás, cuando comenzábamos nuestro proyecto educativo, la sicóloga infantil Antonia Valdés nos iluminó sobre este tema, que aparecía recién, instintivamente, y algo no cuajaba.

Lo que no cuajaba ni cuaja actualmente es que un niño o niña, que ya vive tapados de juguetes, estímulos, panoramas y pantallas, cuando está de cumpleaños con sus compañeros reciba alrededor de 30 regalos. Para el que regala, estos regalos no incluyen su participación. Ellos no los compraron y muchas veces ni siquiera eligieron. Además, la gran mayoría de estos regalos, por no decir todos, son puras porquerías chinas que duran un día o dos. Y el interés por esos regalos dura más o menos lo mismo. Muchos de estos productos son camioncitos plásticos a los que se les sale la o las ruedas al primer uso, cajitas con mostacillas a la que se les rompe la tapa en un santiamén o cosas por el estilo que provocan más frustraciones que alegrías.

Hay varias aristas a este problema. Uno es el poco significado que tienen los regalos para los niños. Porque el que recibe los regalos comienza a abrir y rasgar, sin parar, los papeles en los que vienen envueltos, pero el contenido no los termina por impresionar tanto. Además, luego de abrir el regalo número cinco, se vuelve un acto mecánico y ya ni siquiera miran lo que venía adentro. ¿Y necesitan más juguetes? ¿Necesitan la octava figurita de súper héroe? ¿Les cambia en algo la vida esta lluvia de juguetes nuevos? ¿Les aporta? Les dejo este cerro de preguntas para pensemos en conjunto en cómo estamos celebrando. Qué estamos fomentando. Lo triste es que fomentamos el consumismo sin sentido, ya que compramos miles porquerías y cooperamos con seguir avalando una industria que produce plásticos por millones de toneladas por segundo.

Una segunda arista es que en verdad para nuestros hijos no tiene sentido. Mucho más sentido tiene un regalo preparado por ellos, un dibujito que hicieron con toda su dedicación, o incluso prefieren regalarle a su amigo un tesorito preferido antes que un regalo comprado por nosotros. Realmente los emociona prepararle algo a su amigo, algo sencillo y fácil, pero con tanto amor del bueno, simple, de niño, que no pueden esperar a entregárselo al cumpleañero, como si fuera el mejor tesoro que recibirán en su vida. "Los regalos expresan emociones. Son gestos. Tienen sentido en la medida en que se entregan en un contexto especial y recíproco. El que regala quiere regalar, el que recibe abre su corazón para recibir. Y en esto los niños son unos maestros. ¿A quién no le ha pasado que su hijo/a o algún niño cercano le regale, por ejemplo, una piedra o un dibujo hecho por ellos? ¿Y un elástico roto pero que brilla? ¿O un pedazo de plasticina sucia? ¿O una bola hecha de arena mojada? Porque los niños nos enseñan que los regalos son gestos simples con los que les decimos a otros: ¿me ves? ¿Ves cuánto te quiero? ¿Compartamos este pedacito de tiempo? Y esos regalos a veces tan insólitos, son contra todo pronóstico, los más importantes, porque van tejiendo los lazos de afecto que nos fortalecen como seres humanos". (Antonia Valdés, 2014)

Quizás se trata de bajar un poco el volumen a todo. No quiero decir que dejemos de regalar, pero quizás sí que regalemos menos cantidades. Ecualicemos la cantidad de estímulos que están recibiendo los niños de hoy. Demasiadas horas de colegio, demasiada congestión audio-visual, demasiadas cosas, panoramas, regalos, eventos. Vamos poniendo un poco más de calma y conexión real. Hilemos fino, replanteémonos todo, repensemos todo. Lo necesita el planeta y nuestros niños. Pensemos cómo queremos evolucionar.

Por ahí he escuchado un par de iniciativas e ideas entretenidas para cambiar un poco esta dinámica. Una idea puede ser que se junten cada dos o tres niños a hacer un solo regalo, por lo que el cumpleañero en vez de recibir 30, recibirá 15 o 12 regalos. Quizás así compramos menos, pero de mejor calidad. Otra idea es siempre regalar cosas que incentiven al deporte y ejercicio; cuerdas de saltar, pelotas, elásticos. Y cómo tercera idea, que la mitad de los niños hagan sus regalitos y la otra mitad haga donaciones a alguna fundación de niños o alguna fundación de su elección.

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