No es solo una enfermedad respiratoria: Covid-19 también genera accidentes cerebrovasculares y en personas jóvenes

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En urgencias se han vuelto frecuentes casos de pacientes jóvenes, de 30 a 50 años, con Covid-19 que desarrollan infartos cerebrales. No tenían enfermedades crónicas previas. Algunos incluso presentan más de un infarto cerebral simultáneo, lo cual es muy poco común. Los especialistas están desconcertados.




En enero las noticias sobre el brote de Covid-19 en China, y que luego comenzó a propagarse en algunas naciones europeas, destacaban que se trataba de una enfermedad respiratoria. Como una “gripe, pero más fuerte”.

Pero con el pasar de los meses, eso cambió. Las manifestaciones de Covid-19 son variadas y sorprendentes. Su carácter camaleónico, sumado a su nivel de letalidad y su alta infectividad, no deja de desconcertar a los científicos.

La mayoría de los pacientes con infección por Covid-19 presentan síntomas respiratorios. Pero también otros muestran atípicas manifestaciones gastrointestinales, cardiovasculares o neurológicas. Y en algunos casos, en pacientes jóvenes con Covid-19, accidente cerebrovascular agudo y ataques cardíacos. Incluso varios días después de las usuales manifestaciones respiratorias.

Fue lo que le ocurrió a Nelson Orellana, alcalde de la comuna de Tiltil. Se había recuperado de Covid-19 y ya estaba trabajando. Pero la semana pasada, antes de la sesión del concejo comunal, sufrió una descompensación. Fue trasladado a Clínica Las Condes. Falleció el lunes 15 de junio. La causa fue una falla multiorgánica secundaria a una disección aórtica con diagnóstico confirmado de Covid. Tenía 50 años.

El coronavirus no sólo puede infectar células del epitelio pulmonar. También invade otros tipos celulares distribuidos en varios órganos del cuerpo humano, explica Rodrigo Pacheco investigador de la Fundación Ciencia y Vida.

Múltiples órganos y múltiples síntomas que se deben, indica Pacheco, a la enzima convertidora de angiotensina, o Angiotensin Converting Enzyme 2 (ACE2), “que constituye el receptor por el cual el virus se une e infecta a las células, es una proteína que está presente en la superficie de varios tipos celulares del organismo”. La distribución de la ACE2 incluye los pulmones, riñones, intestino, corazón, vasos sanguíneos y algunas células del sistema nervioso.

Edad inusual

La edad promedio para un accidente cerebrovascular grave es sobre los 60 años. Sin embargo, ahora en las urgencias llegan pacientes recientes con los mismos cuadros, pero con edades entre los 30 a 40 años. Todos coinciden en un diagnóstico: estaban infectados con coronavirus.

Carolina Gómez, neuróloga Clínica Universidad de los Andes, señala que los infartos cerebrales también ocurren en personas jóvenes y pueden pasar a cualquier edad. Pero hoy, dice, “se ven con más frecuencia e infartos graves en contextos por infección por Covid-19”. Aclara que son casos esporádicos, pero que sí se registran.

Existen observaciones que muestran que algunos pocos pacientes jóvenes, de 30 a 50 años, con Covid-19 desarrollan infartos cerebrales, coincide Pacheco, aun cuando no poseían enfermedades crónicas previamente diagnosticada. “En algunos de estos casos, se ha detectado más de un infarto cerebral simultáneo, lo cual es muy poco común”, indica Pacheco.

Waldo Cerpa, investigador del Centro de Envejecimiento y Regeneración CARE UC y del Centro de Excelencia en Biomedicina de Magallanes CEBIMA, explica que en general, los accidentes cerebrovasculares están relacionados con la edad avanzada. Es después de los 60 años cuando comienza a aumentar ese riesgo. “A una edad menor, es inusual”, aclara.

Existen factores que favorecen que ocurran. Se dan mayoritariamente en hombres más que en mujeres, algo que se revierte luego a los 70 y 80 años. Pero, además, explica Cerpa, suelen ir asociados a ciertas patologías, como con cáncer, enfermedad renal, artritis, presión arterial alta, diabetes, colesterol alto y obesidad. También al embarazo. “Existen otros factores personales como el consumo de tabaco, el sedentarismo, y el consumo de drogas incluido el alcohol”, detalla.

Pero ninguno de esos antecedentes se correlaciona con los casos descritos de pacientes jóvenes con diagnóstico por Covid-19 con derrames cerebrales. “Esto ha sorprendido mucho, porque quienes llegan en condiciones críticas, no son fumadores, ni tienen otros antecedentes. Lo que ocurre en la atención primaria es son tratados con anticoagulantes, pero de todas maneras hay un grupo que no responde”, dice Cerda.

Trabajadores de la salud llevan a una mujer contagiada de Covid-19 a una carpa improvisada en el hospital Escuela en Tegucigalpa. Foto: AFP

Las razones no están claras. Un contexto probable, dice Gómez, es que la infección por Covid-19 produce un estado procoagulante, aquel en que el sistema es proclive a formar coágulos en la sangre y trombo embolismo pulmonar, en el pulmón, “en vez de un infarto al cerebro, es un infarto al pulmón, y eso se ha visto mucho”. Covid-19, no es una enfermedad respiratoria, señala Gómez, “es una enfermedad sistémica inflamatoria grave que produce efectos incluso en el cerebro”.

Otro aspecto poco común es que estos infartos son en general observados en las venas, y no en las arterias de esos pacientes con Covid-19. Todo esto hace sospechar que el Sars-CoV-2 podría estar promoviendo el desarrollo de estos infartos, aclara Pacheco. “Se piensa que una posibilidad podría involucrar algún mecanismo por el cual el virus directamente promoviera algún problema en la sangre activando el sistema de coagulación”.

Alternativamente, Pacheco indica que otra posibilidad es que la respuesta inmune inducida por el virus estuviera promoviendo el desarrollo de coágulos que indujeran estos infartos cerebrales. Para validar cualquiera de estas dos hipótesis hace falta mayor investigación, insiste“ya que actualmente los científicos sólo han tenido unos pocos meses para comenzar a estudiar este nuevo virus”.

Un científico examina células infectadas con coronavirus. FOTO: REUTERS

En la mayoría de los estudios lo que se indica sobre los efectos a nivel cerebral, no es que la infección llegue directamente al cerebro, sino que producto de la inflación se da ese efecto tóxico. “Incluso crisis epilépticas se dan con frecuencia producto de la inflamación grave. Al principio se pensó que era porque llegaba poco oxígeno al cerebro, pero hoy se sabe que lo más importante es el estado inflamatorio severo que produce este cuadro agudo”, explica Gómez. Un cuadro que se puede dar tanto en hombres como en mujeres.

El gatillante en esos infartos cerebrales es ese estado procoagulante. El sistema de coagulación en el cuerpo, es el encargado de, por ejemplo, parar los sangramientos ante una herida. Un sistema que puede fallar explica Gómez, y hacer que ese sangramiento no pare o puede estar hiperactivo y coagular más de la cuenta y “produce espontáneamente coágulos en venas y arterias”. Aquello es lo que ocurre con Covid-19.

Aún existe incertidumbre sobre las razones. “La respuesta es que de verdad no se sabe”, señala Cerpa. Los mecanismos que hay detrás de esos los accidentes cerebrovasculares en pacientes con coronavirus, podrían ser por el viaje de un trombo o coagulo que se produce en los pulmones, explica, “porque muchas personas sufren falla pulmonar por coágulos del pulmón, y esos trombos que se producen viajan de los pulmones al cerebro, esa es una opción”

Otro argumento, pero que no ha sido demostrado, es una respuesta inmunológica por parte de los pacientes que también ocurre a nivel cerebral, “en respuesta al virus mismo o algo que derive a la infección”, dice Cerpa.

Síntomas de alerta

No existe ningún estudio que ahonde en el tema. Cuando pase la pandemia, investigaciones a largo plazo deberían dar más respuestas, sostiene el investigador UC. Porque muchos de esos pacientes ni siquiera desarrollan síntomas respiratorios, “pero por algún motivo que no se sabe, desarrollan accidentes cerebrovasculares y los sufren estando en casa”.

Por eso es importante estar atentos a posibles sintomatologías de accidentes cerebrovasculares. Si se detectan rápidamente tienen pocas secuelas, aclara Cerpa, sobre todo aquellos que se atienden en las primeras 24 horas tiene un buen diagnóstico.

¿Qué señales atender? Síntomas debilidad y parálisis en una parte del cuerpo, a la imposibilidad de poder mover parte del cuerpo. Además, a manifestaciones como caída en un lado de la cara, y la más importante, Cerda indica, a la discapacidad del habla. “Cuando se traba la lengua o existe complicación para modular y hablar, ese es el síntoma más claro ante el cual se debería consultar rápidamente”.

En los pacientes Covid-19 neurológico los síntomas que más se aprecian, agrega Gómez, es la desorientación, “están confundidos y no saben dónde están”.

Sin embargo, hoy el problema que los especialistas advierten es que las personas con esos síntomas, y ante un posible contagio no van a consultar. Se quedan en casa. Es así como desarrollan esos síntomas y tienen un desarrollo grave del accidente vascular porque consultan tardíamente, dice Cerpa.

Todos esos antecedentes dejan claro que Covid-19, no es una enfermedad respiratoria, subraya Gómez, “es una enfermedad sistémica inflamatoria grave que produce efectos incluso en el cerebro”.

El contagio ocurre por vías respiratorias. Pero las repercusiones en otros órganos y otras células, como el sistema nervioso, pueden ser mucho más complejas. Es una patología que afecta a varios órganos al mismo tiempo. “Tiene implicancias directas en el sistema respiratorio, pero en otros sistemas no se sabe las repercusiones que pude tener el virus. Por eso es importante que los estudios no solo se enfoquen en las fallas respiratorias sino también en las repercusiones a largo plazo y estudiarlo en una perspectiva desde el sistema nervioso como en este caso”, sostiene Cerpa.

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