Cómo saber si el melón está maduro

Ni las marejadas ni la fragata portuguesa ni los parlantes en la playa: pocas frustraciones veraniegas dan más rabia que abrir un preciado melón y encontrarse con que no está en su punto. Ya sea muy duro o muy pasado, cortar esta fruta fuera de tiempo cae más pesado que un collar de ellas mismas.

Pero abrir un melón maduro no es un asunto de adivinación. Siguiendo unos simples pasos, se puede saber si esta redonda delicia ya pide ser comida o todavía le faltan —o sobran— algunos días.

  1. Tocarlo: la cáscara del melón debe estar aún dura. De lo contrario, nos encontraremos por dentro con una fruta seguramente sobremadurada, pastosa y quizá agria. Aunque no tiene que estar como roca: al presionarla en el extremo contrario al tallo, esta debe ceder un poco. Esa es una señal de madurez.
  2. Olerlo: la fragancia del melón es otro gran indicador. Aunque cuando está listo su olor se siente con solo acercarse, conviene olfatearlo por la punta contraria al tallo: es por ahí donde más aroma suelta. Si no se siente olor o es muy leve, entonces es mejor esperar uno o dos días. Pero si ya toda la casa quedó pasada a melón, entonces quizá solo sirva para la juguera.
  3. Agitarlo: si movemos el melón con cuidado, y notamos mucho baile interno, significa que está muy maduro y hay que cortarlo en ese preciso instante. Si se siente pesado y con un sonido seco al golpearlo, celebra: tienes un melón jugoso entre tus manos.

Simplemente al natural

Antes de dar otras sugerencias, no viene mal recordar algunos consejos para disfrutar del melón así tal cual: fresco y sin la combinación de otros ingredientes.

Siguiendo las instrucciones del comienzo, lo primero y más importante es tener un melón bien maduro. Luego, recomiendo refrigerarlo por al menos una hora, para que esté bien frío al momento de servir. Pero ojo: como tampoco lo queremos comer congelado, hay que sacarlo unos quince minutos antes, para que así tome solo un poco de temperatura.

Después llega el momento de abrirlo: se corta por la mitad, se desechan sus semillas y finalmente se corta en gajos o cubos, como prefieran. Luego, a disfrutar. Y recuerden: si les sobra melón picado, pueden guardarlo en el refrigerador en un recipiente hermético, aunque siempre es mejor comerlo durante el mismo día y antes de que comience a perder su consistencia y sabor.


Un clásico: con jamón

Ya no es novedad: el melón combinado con jamón serrano funciona de maravilla. ¿Cómo se hace esto? Muy simple.

Se toma un melón bien maduro, a temperatura ambiente, y se corta en trozos más bien largos. Luego, se envuelve cada uno con una lonja de jamón serrano, para luego disponerlos sobre un plato. Idealmente, hay que dejarlos reposar unos diez minutos antes de servir. La idea es que, gracias a la temperatura, el jamón suelte un poco de humedad y su sal se mezcle con la carne del melón, provocando una rica mezcla dulce-salada que reventará en nuestras bocas. Con una copa de espumante al lado, la cosa se pone más que buena.


¿Crema de melón?

De nombre esta preparación suena extraña, pero la verdad es que no lo es. Podríamos decir, incluso, que es algo así como la versión líquida del melón con jamón. Aquí la receta, para unas cuatro personas.

Crema fría de melón

—2 melones tuna bien maduros

—2 cebollas

—3 yogures naturales sin endulzar

—100 grs de jamón serrano

—Aceite de oliva

Pelar las cebollas, cortar en cuartos y, en una olla, saltearlas en aceite de oliva, sin añadir sal, justo hasta antes que se doren. Luego, añadir los melones cortados en cubos y agua fría, suficiente para que quede todo sumergido. Cocinar por unos diez minutos o hasta que comience a hervir.

A continuación, poner todo esto en el jarro de una licuadora, agregar los yogures y procesar hasta obtener una consistencia totalmente cremosa. Después, pasar la mezcla a un recipiente con tapa, esperar a que entibie y llevar al refrigerador por un par de horas.

Una vez fría, servir en bols individuales, con una buena cantidad de pequeñas tiras de jamón serrano por encima, más un chorrito de aceite de oliva. Disponer sal y pimienta en la mesa por si los comensales quieren aliñar la crema, aunque también se puede tomar sin agregar nada.

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En chutney

¿Tienes un par de melones en casa demasiado maduros y temes que se estropeen? Puedes aprovecharlos convirtiéndolos en chutney, una preparación que se puede guardar para el invierno o para acompañar algún trozo de pescado o pollo que no esté muy famoso. Acá va la receta.

Chutney de melón

—1 melón tuna bien maduro

—½ cebolla

—2 cucharadas de azúcar moreno

—1 taza de Oporto (o vino añejo)

—Vinagre balsámico, sal y pimienta

Cortar el melón en trozos pequeños y las cebollas en cubos bien pequeños también. Llevar todo a una olla, agregar el azúcar y cocinar hasta que comience a caramelizar. Después, agregar el oporto y un generoso chorro de vinagre balsámico. Salpimentar y subir el fuego para que se cocine y reduzca por unos treinta minutos. Finalmente guardar en un frasco de vidrio hermético y esterilizado boca abajo, hasta que se enfríe. Luego, puede durar meses en el refrigerador.

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¿Una ensalada?

Aunque al melón lo tenemos asociado al postre —a lo más al aperitivo—, lo cierto es que en una ensalada también puede funcionar. Claro: su frescura y dulzor, si se combinan bien, pueden formar un gran plato para dos, como el que se muestra a continuación.

Ensalada de melón y zanahoria

—½ lechuga morada

—1 melón calameño

—2 zanahorias ralladas

—Sal, pimienta, aceite de oliva y vinagre de jerez (o el que prefieran)

Bien lavadas y secas, poner las hojas de lechuga en el fondo de un plato grande. Luego, cortar el melón a la mitad, quitarle las semillas y con la ayuda de una cuchara (o mejor un saca bocados), ir sacándole pequeñas bolitas que pondremos sobre la lechuga. Luego, agregar por encima la zanahoria rallada. Aliñar con sal, pimienta, aceite de oliva y vinagre a gusto.

Sacabocado


Batido

Dicen por ahí que los jugos exprimidos de fruta no son todo todo lo sanos que parecen, puesto que al licuarse se pierde la fibra y se absorbe más azúcar. Por lo mismo, los batidos aparecen como una gran y refrescante opción, ya que al usarse toda su pulpa la fibra no desaparece por completo. Aquí hay un ejemplo con melón calameño.

Batido de melón y pomelo

—1 melón calameño muy maduro

—1 pomelo

—Hielo

Pelar el melón, cortarlo en cubos y meterlo a la jarra de una licuadora. Después, pelar un pomelo, sacarle todas sus partes blancas, cortarlo en gajos y agregar a la licuadora. Añadir también bastante hielo, un poco de agua y finalmente procesar hasta conseguir una textura líquida. Servir inmediatamente.


Con anchoas

Sí, leyeron bien: con anchoas. Una vez más queda claro que el melón combina muy bien con lo salado. En este caso, con este pescado que se vende en conserva. ¿Cómo se hace? Se corta un melón —tuna o calameño— en cubos grandes y encima de cada uno se pone un filete de anchoa, un pequeño trozo de queso azul y unas gotitas de aceite de oliva. Se espera unos minutos para que se mezclen los sabores y listo: un verdadero manjar.