El segundo nombre de la actriz chilena Lorenza Izzo (1989) es Francesca, el mismo de su personaje en Había una vez en…Hollywood (2019), la más reciente película de Quentin Tarantino. Para ser concretos, se trata de Francesca Capucci, una italiana expresiva y habladora, quizás prototípica, pero altamente risible. Es la esposa de Rick Dalton, el gastado actor que interpreta Leonardo DiCaprio y que en Italia la halló a ella, pero también encontró en el bastardo género del spaghetti-western una fuente de trabajo. Francesca Capucci, por lo tanto, no es cualquier personaje más en el largometraje que hoy se estrena en salas chilenas.

"Supe que el personaje se llamaba Francesca, como yo, y me dije 'ése rol tiene que ser mío'", cuenta distendidamente Lorenza Izzo al teléfono desde Los Angeles, la ciudad más grande de California y capital del cine. "Se trataba de un personaje pequeño que fue creciendo con el tiempo. Logré hacer una audición mandando un video, que es la forma más común en que ahora se hacen las pruebas acá al menos. Se lo envié a Victoria Thomas, una directora de casting bastante importante  en Hollywood (la misma de Los 8 Más Odiados y Django sin Cadenas, también de Tarantino), me fui de vacaciones y tres semanas después me llamaron para decirme que había quedado. No paré de llorar en dos días", recuerda.

Hija de la modelo Rosita Parsons y de Claudio Izzo, Lorenza Izzo comenzó hace ocho años en el cine en el rol de Lucía Edwards en Qué Pena tu Boda (2011) de Nicolás López. Dos años más tarde protagonizó el filme de horror Caníbales, dirigido por Eli Roth (Hostel), con quien se casaría, y en el que Nicolás López las ofició de productor y co-guionista.  El estadounidense y el chileno repetirían la dupla de director y productor-guionista en Knock Knock: Seducción Fatal (2015), una thriller con matices de horror donde Lorenza Izzo compartió cartel con Keanu Reeves y la cubano-española Ana de Armas.

Antes de separarse de Eli Roth, la chilena alcanzó a estar en un nuevo filme del realizador de la serie de horror Hostel: fue La Casa con un Reloj en sus Oaredes (2018), comedia de horror con Cate Blanchett y Jack Black. Después de eso vendría Habia una vez en...Hollywood. Menudo salto.

El filme de Quentin Tarantino, amigo personal de Eli Roth y a quien éste otorgó el rol del sargento Donny Donowitz en Bastardos sin Gloria (2009), es claramente la película más ambiciosa y mejor criticada en la que ha participado Lorenza Izzo: un fresco barroco y nostálgico del Hollywood de fines de los años 60, donde el actor Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) y su doble Cliff Booth (Brad Pitt), sienten que de alguna manera ya no encajan como en los buenos viejos tiempos.

Todas sus escenas como la esposa italiana de Rick Dalton son junto a DiCaprio y Pitt, siempre bastante elocuentes y con bastante de comedia. Aunque aparece en el último tramo del filme, tiene un rol de cierta manera decisivo en el desenlace. Por las características de su personaje, cualquier detalle extra significaría revelar segmentos claves de la historia No conviene adelantar más.

¿Cómo fue la relación con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt?

Fue un sueño hecho realidad. El primer día de rodaje me tocó una escena con ambos y estaba realmente intimidada, muy nerviosa. Éramos los tres solos. Pero apareció Quentin, me abrazó y me dijo "va a estar todo bien, tú te ganaste este papel, así es que disfrutemos". ¡Uf!, respiré tranquila y bajó la presión. Luego llegó Brad Pitt , me tendió la mano y me dijo "Hola soy Brad". Yo le dije "Hola, si sé quien eres". ¡Plop! Era todo tan surreal y ridículo que me entregué a lo que venía no más. Por suerte mi personaje es muy alegre e histriónico, así es que aproveché esa veta para encontrar mi lugar en el set. Ellos son profesionales a nivel extremo. No sé, son actorazos, leyendas. Hasta te hacen el trabajo más fácil.

¿Cómo es Quentin Tarantino en el set de rodaje?  

La verdad es que lo conocía de antes. ¿Qué puedo decir? Para mí es un genio y sentí un doble desafío: como había una relación previa, creía que debía demostrarle que era capaz de hacer el personaje tanto a nivel de alguien que él conoce, como a nivel de actriz, en un plano profesional. Es una persona increíblemente presente en el set, con muchas ideas y muy clara a la hora de delinear los personajes. Mi propio carácter era muy preciso, pero aún así me dejó espacio para la improvisación y para tener mis propias líneas. Cuando Tarantino está en rodaje, se emociona un poco como niño chico. Si una toma en el set le gusta, se acerca inmediatamente y te contagia su alegría y entusiasmo. Creo que la vibra y la energía del set eran muy buenas, muy altas.

¿Cómo creció su personaje?

Muchísimo. Originalmente tenía una sola línea, pero fue creciendo y creciendo hasta mucho más de lo que yo pensaba. Sin embargo, después disminuyó otra vez en el montaje final. Fue lo que nos pasó a todos un poco cuando vimos la película en el estreno en mayo el Festival de Cannes: algunos personajes se redujeron tanto en el metraje final que muchos decían "'¡Por suerte quedamos!". Tarantino llegó a tener 10 horas de historia filmada y uno está un poco abandonada a la suerte del genio si aparece en el montaje final. Para mí fue increíble, pues incluso hay un par de frases en italiano que improvisé y que él las dejó en la película. Tarantino es de esos cineastas que llegan con todo ultra preparado al rodaje y casi no hay espacio para cosas nuevas.

De hecho, el personaje de Charles Manson era originalmente bastante más importante, pero fue reducido

Si claro. En ese sentido, yo salí ganando. He tenido mucha retroalimentación positiva con lo que hice en la película. Algunos hasta creyeron que era italiana de verdad. Me creo la muerte.

En el estreno de Había una vez en...Hollywood hubo algunas críticas porque el personaje de Sharon Tate tiene pocas líneas de diálogo y se llegó a decir que la mirada de Tarantino a las mujeres era muy restringida, ¿Qué opina?

Lo sé. Pero creo que hay que separar bien las historias y también las películas de las que hablamos. En Había Una Vez en...Hollywood hay una mirada más masculina, porque la historia central es sobre dos amigos. No hay que perder de vista aquello. Por otro lado, Quentin (Tarantino) tiene películas donde las mujeres han sido fuertes, pero este no era el caso. Son conversaciones diferentes. Personalmente quizás me hubiera gustado que se aprovecharan más los personajes de mujeres en esta película, pero esa es mi opinión. Finalmente esta es una historia masculina.

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