Previo a que el festival despidiera las últimas horas de sábado dándole espacio estelar a sonidos ligados al pop e incluso al trap, con números de gran fanaticada adolescente como Post Malone y Twenty One Pilots, un grupo con integrantes que ya van en sus cuarentas salió para aprovechar los últimos rayos de sol y despacharse un intenso show de una hora en uno de los dos escenarios principales de Lollapalooza Chile.

¿Fue uno de los conciertos que más despertó pasiones y elogios durante esos tres días? Probablemente no, pero el paso de Interpol por la segunda jornada del evento, en marzo pasado, cumplió con la dosis de rock y guitarras, hoy mucho menos considerada en la cita que en su participación de 2015, cuando compartió jornada con Robert Plant, The Specials, Kasabian y Kings of Leon.

Ajustado a las instancias festivaleras, el tiempo de su más reciente presentación en Chile no dio margen para que la agrupación comandada por Paul Banks mostrara demasiado de Marauder (2018), su sexto álbum. De hecho, ese día en el Parque O'Higgins de esa placa solo sonaron If you really love nothing y The rover, dos de los singles del disco.

Distinto debiera ser a fin de año, cuando la banda neoyorquina retorne al Teatro Caupolicán con un concierto el 21 de noviembre, marcando ocho meses de distancia de su última presentación en el país. De cinco paradas en Santiago, esta será su tercera vez en el recinto de San Diego -que acogió su debut, en 2008, y su siguiente visita, en 2011, la primera sin su bajista histórico, Carlos Dengler- y una nueva oportunidad para ostentar su sitial entre los grupos de la escena rockera de los 2000 que, aparte de seguir reunidos -como The Strokes o The Libertines-, continúan sacando nuevo material con regularidad.

Para Interpol, lo más reciente llegó en forma de un EP lanzado en mayo pasado. Titulado A fine mess y -al igual que Marauder- producido por Dave Fridmann (The Flaming Lips). De todos modos, lo que ocupa el grueso de su actual gira, que desde marzo los ha llevado por Norteamérica y Europa, incluidos pasos por Glastonbury y Primavera Sound, son esos himnos con los que reclamaron un lugar a inicios de la década pasada, desde C'mere a Obstacle 1, que se mezclan con lo más nuevo para totalizar una veintena de canciones.

Los precios de las entradas para el show de noviembre comienzan en $34.500 (platea alta) y terminan en $69.000 (palco), con cancha general a $46.000. La venta partirá al mediodía de este jueves a través del sistema Puntoticket, y desde mañana habrá una preventa con 20% de descuento para clientes de Banco de Chile.