Edificios rayados, locales comerciales cerrados, el GAM abriendo de manera intermitente y el metro Baquedano sin funcionamiento son algunos de los escenarios que por estos meses, los vecinos del sector Plaza Italia y Parque Forestal han visto debido al estallido social. Con la cancelación de actividades como la COP25 o la final de la Copa Libertadores, el mundo de la cultura también ha visto dificultades para retomar sus actividades. Algunos teatros que debieron cerrar parcialmente sus puertas (el Teatro Nacional chileno o el del Puente, por ejemplo) y shows musicales debieron postergarse o cancelarse (como Bryan Adams y André Rieu).

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Sin embargo, uno de los eventos más esperados de cada diciembre es la Furia del libro. Este año, es especial por dos motivos: el primero, tendrá una orientación fuerte hacia el tema del estallido social, en especial con la nueva Constitución; y segundo, cumple nada menos que diez años. Sí, diez años.

Sobre esta particular nueva edición de La Furia, su director, Simón Ergas, charló con Culto.

-¿Qué les significó a ustedes en lo práctico el tema del estallido social?, ¿tuvieron que cambiar fecha?

-No cambiamos fecha. Pero sí nos vimos obligados a replantearnos el significado de desarrollar una feria de libros en este contexto. Es difícil concentrarse en el márquetin, en las ventas, en promocionar literatura o algo ficcional, muchas veces alejado de la realidad en cuanto a representación, mientras pasan cosas tan potentes y que exigen tanto nuestra atención como nuestra presencia. Pensamos en suspender. En vez descubrimos que, si dábamos vuelta el mecanismo de la feria y usábamos su espacio de reflexión precisamente para reunirnos a dos meses de la revolución, podría servirnos tanto más que desaparecer o quedarnos en casa sometidos a las noticias aterrorizadoras. La propuesta es encontrarnos para entendernos.

-Usualmente, la Furia dura cuatro días, y este año, dos. ¿Por qué?

-Porque GAM está cerrando temprano en la semana. Principalmente el día viernes que es de marchas y este diciembre se cumplen dos meses.

-¿Qué dificultades tuvieron a la hora de la organización? Considerando que el GAM ha estado abriendo y cerrando de manera intermitente.

-Tuvimos que adaptarnos a los nuevos horarios y con eso suspender dos días de feria. Puede ser difícil en un principio, sobre todo para los pensamientos más conservadores que quisieran volver a la normalidad, pero al menos por mi parte trato de entender que esa normalidad ya no existe, y no quisiera volver a ella. Es muy incipiente todo lo que estamos viviendo, pero me gustaría poder esperar que la herida que abrimos en octubre no cicatrice sin marcas visibles. Y desde ese punto de vista, acepto la dificultad de organizar un evento, pero también la posibilidad de reunión que entrega. Con eso claro, quisimos sacar esta Furia adelante.

Junto a los stands de las editoriales, habrán tres conversatorios donde se abordará el tema de la Nueva constitución desde tres óptica diferentes: Constitución y pueblo mapuche, con la participación de las poetas Daniela Catrileo y Maribel Mora Curriao y el historiador Fernando Pairican; Por una Constitución feminista, una conversación entre las escritoras Alia Trabucco, Camila Valenzuela, Sofía Brito, Bárbara Sepúlveda, de la Asociación de Abogadas Feministas y la filósofa Alejandra Castillo. Y finalmente, una charla entre los abogados y académicos Nicole Selamé, Jaime Bassa y Juan Pablo Ciudad.

Asimismo, se realizarán charlas sobre medio ambiente (Sequía versus escasez, una discusión sobre los recursos hídricos de Chile); Derechos humanos (habrá un conversatorio con Mariana Zegers, secretaria de Villa Grimaldi y Daniela Aceituno, relatora del INDF) y el rol del periodismo (Hacer periodismo en épocas de crisis, con Mónica González).

-La Furia 2019 tiene un énfasis marcado en el estallido social, tanto en lanzamientos como en charlas. Me imagino que tuvieron que reorganizar mucho, ¿cómo se dio ese proceso?

-O suspendíamos la Furia o la convertíamos en un elemento más de esta ciudad rayada, hermosa y apropiada por el movimiento social. Nos hicimos parte de esos signos espontáneos que cubren las paredes del centro. Dijimos: aquí también puede ocurrir la manifestación; sin gritos, sin policía (espero), pero con todos los elementos que la conforman. Hicimos el llamado a las editoriales y reaccionaron rápidamente con nuevas propuestas. Seguramente, como a nosotros, les hizo sentido tratar el tema aquí también.

-Uno de los temas que tratan en los conversatorios y lanzamientos es el de la Nueva constitución. ¿Qué les llevó a destacarlo?

-He visto memes que dicen que una nueva constitución no resuelve ninguna de las demandas del movimiento social. Estoy completamente de acuerdo. Las demandas del movimiento social a veces se comunican de esa manera específica, traducidas en necesidades particulares, pero hay algo profundo que no se lee en las consignas ni en cuñas de TV (donde la mayoría se informa). Eso se siente y se puede sentir un viernes en la Plaza Dignidad, por ejemplo, donde el encuentro es una fiesta, donde hay una multitud que quiere reformular las formas de relacionarse entre ellos. Hay un deseo de renacer. Y eso no está a simple vista. Eso no está en las demandas. No es inmediato. Eso es un proceso. Y ese proceso jamás podrá ser llevado adelante con una constitución ilegal e inhumana en su origen, además redactada por encargo de un ser humano responsable de tres mil asesinatos y casi treinta mil torturas (agreguemos que de manera sistemática ya que se ha vuelto tan necesario destacarlo, como si cambiara en algo el daño a las víctimas y la responsabilidad del victimario).

Además, no menos importante, me parece que para hacernos cargo de este mito originario de la sociedad chilena y no volver a caer en el gran error de refundarnos sobre la sangre que no está ajusticiada, una nueva constitución debería tener una primera página, o un prólogo, donde sea mencionado el nombre de cada víctima de la policía chilena que ha actuado de manera criminal contra el pueblo que debieron proteger. A ellos, los ciegos de esta revolución, les debemos la posibilidad de un cambio y ellos debiesen encabezarlo.

Uno de los hitos llamativos de esta versión 2019 es la participación del colectivo Lastesis, quienes con su performance Un violador en tu camino han ganado relevancia en la agenda pública, ¿Cómo se gestó su participación?, responde Ergas: "Cuando teníamos el programa armado, es decir, la grilla temática, fuimos pensando personas que pudieran participar en esas charlas. Y en dos creímos que Lastesis podían ser un aporte desde su propuesta ideológica como artística".

Además, habrán otras actividades relacionadas con el feminismo, como las charlas Movilización y violencia sexual o Feminismo, revolución y democracia.

De Lastarria al GAM: Diez años de furia

Durante los días 19,20, y 21 de junio de 2009 se realizó la primera edición de La Furia del libro, en el centro cultural Villavicencio, en Lastarria. Luego, en diciembre de ese año se realizaría una segunda versión, del 16 al 20, en el galpón 9 de Chucre Manzur. De ahí no paró más y se transformó en uno de los eventos culturales imperdibles del país.

-Se cumplen 10 años de la primera edición de La Furia. Mirando en retrospectiva, ¿esperaban que la feria se prolongara tanto?

-Si hubiéramos esperado algo de cada cosa que hacíamos, probablemente nunca nos hubiéramos metido a hacer libros, que son de lenta llegada y larga vida. Aquí ocurrieron cosas bastante impulsivas. Un arrojo de hacer algo, de hacer libros, de hacer algo con esos libros sin pensar precisamente en un retorno o en algo más grande que difundir una obra literaria de manera bastante local. Y de esa libertad, todo fue naciendo, y se fueron sumando y sumando personas hasta una feria grande, que por primera vez tiene tres plazas y 160 editoriales.

-¿Qué cosas pueden rescatar de estos diez años?, ¿qué han aprendido?

-Personalmente, todo. Yo estoy en la feria hace cinco, pero estuve como editor tres antes, desde 2012. Aquí, en la Furia, he adquirido la mayor parte de mi experiencia editorial. Tanto en las conversas con colegas, con lectores, con autores, mirándonos los libros entre todos. Habernos encontrado y descubrirnos en la misma incerteza de mantener una editorial y que no sea la editorial la que lo mantiene a uno, genera una complicidad importante al momento de buscar, juntos, nuevas oportunidades para mostrar nuestros libros.

-¿Hay algunos hitos que recuerden de manera especial?

-El año pasado fue una Furia muy especial, porque el Consejo nos entregó los diálogos latinoamericanos que antes se hacían en FILSA. En cuanto a producción fue una tormenta, pero en cuanto a programa cultural fue intenso y relevante. Teníamos 14 escritores latinoamericanos en la feria, participando, circulando, además los publicaron editoriales chilenas. Y simbólicamente, no fue menor: la FILSA este año ni siquiera se hizo.

- ¿Qué le falta a la industria literaria chilena para poder seguir creciendo?

-Para hablar en términos industriales, en este rubro en el que la creación detrás del producto es tan importante, porque no hay garantía que valga ante una novela mal escrita, me parece que el término crecimiento tiene que desdibujarse hacia el fortalecimiento. En la Furia se ven perfectas editoriales cuyos catálogos a veces no son los más numerosos en cantidad de títulos publicados, pero el trabajo en cada libro te hace confiar en ellos y estar listo para conseguir el próximo que publiquen. Entonces no sé si la industria tenga que seguir "creciendo". Se tiene que fortalecer. Y es lo que ha pasado los últimos años, en que los independientes se han agrupado y han aprendido a verse con el mundo editorial internacional. Hoy en la Furia hay libros de autores extranjeros en muchos stands y los mismos autores chilenos ya saben que no necesitan ser parte de una empresa trasnacional para ser publicados afuera.

La Furia del libro se realizará el sábado 21 y domingo 22 en el Centro Cultural Gabriela Mistral GAM, entre las 11:00 y 19:00 hrs y contará con la presencia de 130 editoriales nacionales y otras 20 internacionales. Entrada liberada.