Con financiamiento de un Fondart, este sábado se estrena la primera producción del proyecto Trilogía de Óperas Cotidianas en Cuarentena, de Unreal Stage Producciones. “Este año, todo se suspendió. Nos vimos sin trabajo, que ha sido la realidad de todos los artistas en esta crisis”, comenta el regisseur Felipe Molina, director general de la compañía. “Vimos lo que estaba pasando con las obras a través de Zoom y pensamos utilizar esa plataforma como un recurso inicial y hacer evolucionar esta idea hasta realizar ópera desde casa, más allá de los cantantes líricos cantando desde los balcones”, agrega.

El proyecto consiste en tres producciones que el público podrá ver, en forma gratuita, a través de la plataforma Playstage.cl, y que integran la pandemia misma en la trama. “Toda la gente que está en casa necesita distraerse con proyectos cómicos; así que elegimos óperas ligeras y cortas que se ajustan muy bien al tema de estar encerrados en casa, a los cambios que hemos experimentado todos en nuestras actividades cotidianas durante la pandemia”, explica Patricio Saxton, director artístico de Unreal Stage.

La más extensa dura 40 minutos y es la primera: la ópera bufa La Serva Padrona, del compositor barroco Giovanni Battista Pergolesi. “En Chile, por decreto gubernamental los mayores de 75 no podían salir a la calle ni siquiera a comprar el pan. Eso lo usa la sirvienta para controlar a su patrón; no dejarlo salir es uno de los artilugios que usa para intentar convertirse en patrona”, explica Molina. La protagonizarán la soprano Jenny Muñoz y el barítono Cristian Moya, quienes en la vida real son matrimonio, lo que evitó riesgos innecesarios de contagio.

Este montaje se estrena a las 20.00 h de este sábado, y el énfasis, aclara Saxton, es visual y teatral, más que musical, pensando en que toda la familia pueda disfrutarlos como comedia: “Trabajamos con subtítulos, con guiños chilenos, para que quien no tenga idea de ópera lo sienta muy cercano, además de divertido y fresco”.

El siguiente montaje se estrenará el 7 de noviembre, y contará con dos de las voces más destacadas de la escena lírica nacional: la soprano Patricia Cifuentes y el barítono Javier Weibel. La ópera elegida es El teléfono, o el amor de tres, del compositor italiano Gian Carlo Menotti. Estrenada en 1947, además de hilarante, esta obra fue visionaria, porque anticipó la omnipresencia del teléfono y cuán disruptivo podía ser este aparato para la comunicación de una pareja.

Unreal Stage presentará una inédita versión en castellano, traducida por Felipe Copaja, y este montaje tendrá abundantes efectos especiales y recursos tecnológicos y multimediales. Patricia Cifuentes encarnará a una mujer que cumple estrictamente el confinamiento y la desinfección constante de los espacios. “Vamos a ver cómo ella se relaciona con el teléfono celular y todas sus aplicaciones. Tiene un pololo que va todos los días a verla a su casa, y ella no lo deja entrar porque respeta los protocolos sanitarios”, adelanta Molina.

El tercer estreno será el 12 de diciembre, con Maestro di Cappella, del napolitano Domenico Cimarosa. Esta obra en un acto es también cómica y se estrenó a fines del siglo XIX. Trata de un director de orquesta particularmente pomposo y gruñón, que será interpretado por el barítono Arturo Jiménez, quien interactuará con la Orquesta Colors. “Es la primera vez que este maestro usa Zoom, así que se pone histérico porque no puede trabajar con sus músicos”, cuenta Saxton. La referencia, por cierto, es a los obstáculos que han enfrentado los profesores de todo Chile para hacer clases en línea.

“Los tres títulos son muy actuales de lo que está pasando ahora. Con estas propuestas, le vamos a sacar algunas sonrisas a la gente, porque son cosas que a todos nos están pasando. Tomarlas con humor puede aliviar y hacer más llevaderas estas situaciones”, comenta Saxton.

Gracias al Fondart, además, cada una de las tres producciones podrá verse en forma gratuita durante quince días, en dos funciones en streaming, a las 12.00 h y las 20.00 h, a partir de su estreno. “Lo que nosotros buscamos como compañía es entregar una nueva alternativa a los espectadores que no pueden destinar lo que cuesta una entrada de ópera en un gran teatro a eso. Estamos comprometidos con la creación de nuevas audiencias y con generar las oportunidades para que todas las personas que quieran ver ópera no tengan excusas para no hacerlo”, asegura Molina.

La criada logra su objetivo y convertirse en la patrona de la casa. Pero este montaje de la ópera de Pergolesi tendrá un giro inesperado cuando ingrese en escena la hija de ambos cantantes. Foto: Unreal Stage Producciones.

Unreal Stage tiene ya seis años de trayectoria y ha puesto en escena varios títulos líricos y espectáculos multimediales, tanto en Santiago como en regiones. Su sello ha sido justamente combinar grandes voces nacionales con recursos tecnológicos de animación, efectos especiales y virtualización. “Nos interesa democratizar el acceso a las artes, con propuestas que utilicen tecnología para que el costo de producción sea más barato y acceda más gente”, apunta Saxton. Así, en 2016 estrenaron La Traviata Holográfica, una innovadora versión de la ópera de Giuseppe Verdi, y en 2018, una lectura en estilo gótico, para escolares, de La cambiale di matrimonio, de Gioacchino Rossini.

La compañía, además, acerca las tramas de las óperas a la realidad nacional, para enfatizar ante el público más masivo el espíritu subversivo y de crítica social que contienen, sobre todo aquellas satíricas o bufas. Lo hicieron con Don Pasquale, de Gaetano Donizetti, en 2018. Esa ópera bufa ha desatado carcajadas por más de 170 años en torno a la tozudez de su protagonista, un anciano rico que amenaza con desheredar a su único sobrino si insiste con casarse con la joven viuda a la que ama, Norina, porque es pobre. Sus propios amigos lo engañan y lo ponen en una situación tan ridícula, que tiene que aceptar el enlace, en su desesperación. “Nuestra Norina era una vendedora de arepas venezolana, una migrante. Quisimos mostrar que en este país todavía hay racismo; es una realidad que no está bien”, explica Molina.

“El público se puede sentir reflejado en nuestros montajes, porque eso es lo que hace la ópera, mostrar una realidad. La ópera es mucho más que trajes victorianos”, cierra el regisseur.