Un arcoíris negro es el nombre de la nueva obra teatral de la compañía Los Contadores Auditores, reconocida por producciones como Morir de amor, La incondicional, Provócame y El Asilo Contra la Opresión.

La puesta en escena propone un viaje teatral y coreográfico, donde nueve jóvenes performers LGBTQ+ exploran los aspectos más conflictivos de las diversidades sexuales y de género, desde el humor y el horror.

“Cuando íbamos a ver obras o películas sobre la comunidad LGBTQ+, siempre estaban cargadas hacia lo victimizante, que es súper natural, es lo más obvio— y necesario— que se haga, porque muchas personas LGBT son víctimas de violencia. Pero también pensamos que era necesario revisar aspectos de los que no se habla y que contribuyen a humanizar a las personas LGBT. No por ser LGBT uno tiene que ser buena persona, no exigimos derechos por ser buenas personas, sino por ser personas”, explica a Culto Juan Andrés Rivera, codirector y codramaturgo de Un arcoíris negro.

Un arcoíris negro. Foto: Juan Pablo Ubilla

La obra, inspirada en el libro y el podcast Bad Gays: A Homosexual History de Huw Lemmey y Ben Miller, es escrita y dirigida por Los Contadores Auditores, una dupla artística conformada por los diseñadores teatrales de la Universidad de Chile, Felipe Olivares y Juan Andrés Rivera. Según cuenta este último, realizaron un sondeo a través de encuestas virtuales anónimas a personas de la comunidad LGBTQ+, cuyos resultados se traducen en la próxima producción a estrenarse el 2 de mayo, en Matucana 100.

“Aparecieron muchas cosas que ellos sentían que eran problemáticas tóxicas dentro de la cultura LGBT, como misoginia dentro de los hombres gay— que tienen una distancia de lo femenino—, mucha transfobia en las personas lesbianas, muchas personas trans hablaban de un medidor de disidencia… Hay un montón de actitudes que pensamos que es bueno revisarnos y mostrarlas al mundo. Hay oscuridad en nosotros y eso nos hace más humanos”, profundiza Rivera.

Un arcoíris negro. Foto: Juan Pablo Ubilla

Escenas como la primera reunión de homosexuales a fines del siglo XIX, un manual lésbico para detectar el transodio, una funa que pone en riesgo al rostro principal de una campaña del Pride, y un número musical protagonizado por los peores villanos queer de la historia, son algunos de los cuadros que presenta la obra.

El título del montaje utiliza el arcoíris, símbolo de la lucha LGBTQ+, como una forma de cuestionar las prácticas de la comunidad. “Hay una frase bien bonita de la física. En realidad, el arcoíris es un círculo, pero que uno no lo puede ver completo. Uno solo ve un lado del arcoíris, hay una parte que está oculta que no la vemos. Nos pareció interesante esa metáfora”, comenta Juan Andrés Rivera.

Un arcoíris negro. Foto: Juan Pablo Ubilla

“La obra recoge aprendizajes de nuestra experiencia en el teatro musical, puestos al servicio de una tesis más política”, indica Felipe Olivares. “Es una especie de varieté, un show que tiene escenas actuadas, coreografías, es un collage de escenas de distinto tipo”, agrega Rivera.

El elenco está compuesto por Aukan Yeray, Dan Calfulén, Josefina Cerda, Kani Quiñones, Kevin Yévenes, Lukas MacKenzie, Ro Escobar, Rosario Álamos y Xaviera Vera. En tanto, la artista nacional Entrópica está a cargo de la música.

Las entradas están a la venta a través de Ticket Plus y van desde los $3.000 a los $7.000. Las funciones comienzan el 2 de mayo y se extienden hasta el 26 del mismo mes, en Matucana 100.

Un arcoíris negro. Foto: Juan Pablo Ubilla

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