Las aves que viven en ciudades se adaptan a los entornos urbanos y a sus exigencias, y muestran más capacidad para resolver problemas, es decir, son más inteligentes, que las de zonas rurales. Así señala un estudio publicado de la U. McGill (Canadá). Las diferencias cognitivas se apreciaron en habilidades como abrir cajones para acceder al alimento y en que las aves de ciudad tienen un temperamento más audaz.