Es una estrategia vieja para el circuito de las galerías de arte, pero para el incipiente mercado de la fotografía local se ha convertido en toda una revolución. En noviembre de 2010, los fotógrafos Alvaro de la Fuente, Javier Godoy y Víctor Rojas decidieron embarcarse en un experimento: abrir su taller de Huelén 115, en Providencia, para promocionar sus obras entre un público que hasta ese momento les parecía poco interesado en la fotografía. Se equivocaron. "Ha sido toda una sorpresa. Ya hemos hecho tres ventas con mucha asistencia y el taller de a poco se ha convertido en un punto de encuentro para los fotógrafos, que antes no existía", dice De la Fuente.
Mañana, taller Huelén abrirá otra vez sus puertas, hasta el viernes, con 22 fotógrafos locales y más de 400 piezas a la venta, que van de los $ 40.000 a los $ 500.000. Entre los expositores de mayor trayectoria estarán Paz Errázuriz, Alvaro Hoppe y Leonora Vicuña, con obras emblemáticas de los años 80, la época más viva de la Asociación de Fotógrafos Independientes. Mientras entre los autores más jóvenes están Zaida González, Tomás Munita, Celeste Rojas y Fabián España. "En el taller confluyen distintas generaciones y técnicas. Hay documental, prensa y artística. La idea es mostrar la obra más autoral. Yo, por ejemplo, trabajo en revistas y empresas, pero acá exhibo mi trabajo más personal. Antes no había imaginado ganar dinero con estas imágenes", dice De la Fuente.
La ocasión también es una oportunidad para que el público converse con los propios autores. "Al mismo tiempo que compra la obra, la gente puede saber la historia que hay detrás de ella", comenta el fotógrafo. "En Santiago hay pocos espacios para la fotografía. Existe Galería Afa, Fotoespacio, del Instituto Arcos, una sala en la Estación Mapocho y nada más. Muchos extranjeros que vienen a comprar se sorprenden de que seamos nosotros los que hacemos este tipo de venta de taller. El mercado de la foto está muy en pañales, lo que no se corresponde con el auge que tiene la fotografía latinoamericana".