No está en la primera línea de la dirigencia gremial como su hijo Alfonso Swett Opazo, hoy vicepresidente de la Sofofa, pero el empresario Alfonso Swett Saavedra, dueño del grupo Costanera y de Forus, no se exime a la hora de plantear su visión sobre el país, la economía y la política. Menos ahora, en que el ambiente preelectoral, los casos de abuso y las demandas sociales copan la agenda, contexto en el que el rol de las empresas y de los empresarios está sobre la mesa. El tema le preocupa, dice, porque el ambiente de intranquilidad "al final pasa la cuenta". Pese a ello, es de los que creen que este clima se puede revertir, porque las ideas están y solo hay que sacarlas afuera, Por lo mismo, plantea, "ojaláse pueda repetir un gobierno de derecha".

Usted planteó, en la carta a los accionistas de su matriz Costanera, que 2013 será un año de incertidumbre. ¿Por qué?

Porque hay una politización muy alta y actores en una actitud bastante beligerante. Los países crecen con ambientes tranquilos,con optimismo y con confianza. Cuando aparecen tantos temas, por supuesto que se genera intranquilidad e incertidumbre. Son bien irresponsables los cuestionamientos que hay sobre la mesa.Es una temática  nueva, muy deizquierda.

¿Cuáles son los temas que le preocupan, en particular?

Detrás de errores que pueda haber, o de situaciones muy puntuales, han nacido algunos eslóganes tratando de demonizar algunos temas. Y eso confunde mucho a la gente. Estamos en una batalla de las ideas ¿contra qué?... No estamos en la construcción de mejores ideas. Es preocupante ese clima en un país que se esfuerza y que es un actor relevante en Latinoamérica. No nos damos cuenta que estamos poniendo en duda temas que han sido exitosos y que le han dado al país un tremendo crecimiento y estabilidad. Ha habido una coincidencia de propósitos- país entre lo que fue la Concertación y la Alianza en los últimos 20 o 30 años. Hoy se quiere cuestionar eso, considerarlo equivocado. Es un camino irresponsable. Se le cree más a la calle que a las cifras o a las realidades.

¿Le sorprende más que esto ocurra en un gobierno de derecha?

Este gobierno ha tenido muy poco o casi nada de derecha. Ha tomado temas importantes y ha resuelto algunos de ellos vía tribunales, no ha podido colocar en su justa dimensión las ideas y no se ha jugado por ellas, sino más bien por hacer cosas y demostrar acción. Pero la acción tiene que tener un respaldo de propósitos, de visiones, que es lo que yo creo que no está. Hay temas importantes para el sector empresarial, como la energía o la infraestructura,  que este gobierno decidió postergar.El que tenemos es un buen sistema económico y social. Que tiene que haber correcciones, que los tiempos van demostrando que hay que innovar en algunas cosas y mejorar en otras, es cierto. Pero este sistema le ha dado progreso al país por 40 años. Dentro de ellos, los 20 años de la Concertación le dieron mucho progreso al país, y ahí la Alianza jugó el papel de un conglomerado tremendamente constructivo y a veces pudo imponer mucho más sus ideas que como gobierno. Eso está claro.

¿Al sector empresarial le conviene más un gobierno de la Concertación entonces?

No. La derecha tiene mejores ideas y mejor sistema. Este es un buen gobierno, ha hecho cosas buenas, pero le faltó tiempo y decisión para poner ideas relevantes sobre la mesa. A mi juicio, cometió un grave error: no tuvo habilidad política. Tenía muy buenas ideas -y las sigue teniendo-, pero no llegó nunca a acuerdo con la oposición y no juntó la mayoría que se requiere para llevar un proyecto adelante.

¿Diría que le falta un segundo tiempo?

Creo que sí. Ojalá se pueda repetir un gobierno de derecha.

LA IMAGEN EMPRESARIAL

El clima que describe, ¿cómo ha afectado a los empresarios?

En nuestro caso no ha producido ninguna situación económica o de mercado que nos preocupe. Pero el empresario también es un chileno de cuerpo y alma, que se levanta temprano, que trabaja y se la juega todos los días. Cuando (algunos) se toman la calle para imponer ideas, su ánimo se afecta. Todas estas cosas hacen que haya menos ganas y si el país tiene menos ganas de crecer, es malo.

¿Hay menos ganas en los empresarios?

Le puedo decir que he visto un ambiente de gente preocupada. Si esta situación continúa, la gente puede pensar: "Para qué me voy a esforzar si se cuestiona la esencia que es emprender y dar trabajo".

¿Le preocupa que se hayan empoderado los consumidores?

No hay ningún empresario que esté en contra de que el consumidor esté empoderado y que se respeten sus derechos. Que haya deformaciones o aparezca de nuevo una reglamentación o una interpretación de la ley de una forma distinta, que se defina, pero sin alterar el hecho de que empresarios y consumidores son aliados.

¿Se ha tendido a contraponer a los consumidores versus el abuso empresarial y en ese discurso han caído incluso candidaturas de centroderecha?

El abuso es puntual. Tenemos un tremendo sector empresarial y si ha habido abusos han sido puntuales. Todos los empresarios están abiertos a corregirlos de la mejor manera para el consumidor. En todo caso, creo que la economía funciona en un 99,9% sin abuso. Que hagamos de casos muy puntuales un tremendo cuento del abuso, es una equivocación.

¿Se ha exagerado?

El tema se ha exagerado y se ha magnificado. Ahora, si hay que magnificarlo para corregir se puede aceptar, pero hay que buscar voluntades empresariales y políticas para que estas situaciones puntuales no se produzcan de nuevo o que haya una legislación clara para todos, para que se actúe dentro de ese marco.

¿Cree que ha habido, como planteó Hernán Büchi al comienzo de este gobierno, una suerte de tsunami antiempresarial?

Los empresarios no hemos estado bien evaluados. No nos han ayudado en nada hechos puntuales en un porcentaje muy ínfimo de empresas y empresarios del país. Se ha hecho un caudal inmenso de ello y eso ha repercutido en términos de imagen. También me preocupa que nos ha faltado poner más voz hacia la ciudadanía; le hablamos a las autoridades y nos falta exponer nuestras ideas, decir qué hacemos y por qué. Se da la paradoja de que la gente tiene muy buena opinión de las empresas, pero los empresarios, que mueven las empresas, no están bien evaluados.

¿Por qué se da esa paradoja?

Porque hemos estado callados, muy concentrados en nuestro desarrollo, muy metidos en las empresas. Hoy día la comunicación con la ciudadanía es muy distinta y en un lenguaje muy distinto, vía Twitter o vía Facebook. Los empresarios saben comunicar sus productos, hacen buena publicidad y marketing, pero les cuesta mucho comunicar sus ideas de país.

¿Ha contribuido a eso el perfil de la dirigencia gremial en los últimos años, que ha privilegiado un estilo menos frontal y más de negociación con las autoridades?

No. Lo que ha faltado es tomar la decisión de tener una voz más ciudadana. Los empresarios somos igual de ciudadanos, pero nos falta explicar mejor nuestra visión, lo que están haciendo las empresas. Esto además ha sido sorpresivo, ha sido en un año que ha cambiado enormemente la forma de decir las cosas y por qué vía. No basta con decir las cosas; hay que tener una capacidad de convencimiento y credibilidad. Este país tiene tremendos activos que cuidar, una clase trabajadora importante, educada y capacitada, con recursos naturales e inversiones. Pero tiene que ser con felicidad, no pensando en una insatisfacción permanente. Hay que mirar un poco hacia atrás y ver de dónde venimos, qué hicimos y cómo lo hicimos, yagradecer.

¿Cuál es el desafío del próximo gobierno en ese contexto?

Un eslogan que ha costado poner en práctica es que haya más y mejores oportunidades para todos. Esa es una mirada de futuro.

REFORMA TRIBUTARIA

Otro tema que ha vuelto a la discusión es una nueva reforma tributaria. ¿Cuánto le preocupa?

Me preocupa. El peor camino es el de los impuestos. Considerar que por esa vía se corrige la mayor desigualdad es un eslogan. ¿Quién va a estar en contra de una reforma tributaria que sea para evitar evasiones, terminar con elusiones, hacer más efectiva la forma de recaudar, que participe más gente de la recaudación?El empresariado chileno ha sabido arriesgar, invertir, crecer y buscar otros mercados. Me preocupa que encuentren otros países en vez de Chile donde haya mejores condiciones.