El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, dijo hoy que no tenía "nada por lo que disculparse" tras los escándalos sexuales que lo han rodeado y no temía chantajes, mientras que se jactó de que su apoyo entre los italianos estaba en un nivel récord.

El político de 72 años, cuya reputación se ha visto golpeada por revelaciones explícitas sobre su gusto por las mujeres y sus fiestas con prostitutas, llamó a quienes difunden esas historias "antiitalianos que deberían avergonzarse de ellos mismos".

No hubo muestras de arrepentimiento en la rueda de prensa prevacacional de Berlusconi para presentar los logros de sus 14 meses en el cargo. No escatimó en elogios por su papel en la escena internacional, llegando a decir que en un momento mostró "un toque de genio".

"Nadie puede chantajearme y no tengo esqueletos en el armario. No tengo nada de lo que disculparme en mi vida privada, ni siquiera ante mi familia", dijo a los periodistas.

La esposa de Berlusconi, Veronica Lario, dijo en mayo que pedía el divorcio por la relación del político con una adolescente de Nápoles a quien regaló un collar de 6.000 euros por su cumpleaños.

A esa revelación siguieron después historias de acompañantes que pasaron la noche en la casa de Berlusconi y noticias de conversaciones íntimas grabadas en secreto por una mujer, Patrizia D'Addario, a la que se prometió un escaño en el Parlamento Europeo.

Berlusconi, cuyos flirteos le habían ganado anteriormente reprimendas públicas de su mujer, ha negado haber pagado a cambio de sexo.

"ADORO A LAS MUJERES"
Berlusconi ha reconocido que no es "un santo", pero hoy negó las acusaciones que lo tachan de chovinista, y que se han visto alimentadas por sus bromas sexistas y su preferencia por mujeres jóvenes para puestos políticos, como la ex modelo de topless Mara Carfagna como ministra de Igualdad.

"La prensa extranjera ha escrito que odio a las mujeres", dijo. "Si hay una cosa que adoro son las mujeres", añadió.

Afirma que el periódico progresista La Repubblica está orquestando una campaña mediática contra él y, en la rueda de prensa, acusó a la cadena estatal RAI -sobre la que él tiene control político- de estar predispuesta contra él.

Berlusconi, que está en su tercer mandato como primer ministro, es también propietario del mayor grupo mediático privado de Italia, Mediaset.

Sin embargo, mientras que los escándalos le han valido reprimendas de la Iglesia Católica y, según algunos sondeos, le han costado apoyos entre los votantes católicos practicantes, las mujeres y los jóvenes, su liderazgo parece aún vivo.

"El apoyo al primer ministro se sitúa en la actualidad en el 68,2%, lo que es un récord absoluto en las democracias occidentales", dijo Berlusconi, citando sus propias encuestas de opinión.

"Los italianos han mostrado que aprecian el trabajo del primer ministro y su gobierno y este es un gobierno fuerte que durará los próximos cuatro años".

Los últimos sondeos publicados en los medios sitúan esos apoyos en el 49%, con opiniones favorables por su decisiva respuesta al terremoto de abril en Abruzzo que se vieron erosionadas por los escándalos.

Su partido de centroderecha logró victorias claras en las elecciones locales y europeas de junio y el gobierno, con una sólida mayoría parlamentaria, continúa aprobando leyes frente a una oposición de centroizquierda débil.