El consumo nocivo de alcohol, el tabaco, la ingesta de sal y la inactividad física, son el denominador común del cáncer, las patologías cardiovasculares, la diabetes y los problemas respiratorios crónicos, cuatro enfermedades no transmisibles  (ENT) que preocupan a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que esta semana difundió su informe 2014 sobre esta problemática. El organismo advirtió que 16 millones de personas mueren prematuramente -antes de los 70 años- por alguna de estas enfermedades.

En nuestro país, 80 mil muertes tienen su origen en estas enfermedades y una de cada ocho personas tiene el riesgo de morir por una de ellas, entre los 30 y 70 años, de acuerdo al reporte. La cifra podría incrementarse si los factores de riesgo que las producen no son controlados a tiempo, entre ellos el consumo de tabaco y alcohol.

Chile presenta cifras negativas en ambos casos.  Figura entre los cinco países del mundo con mayor prevalencia en consumo de tabaco en mayores de 15 años, con un 37,7%, después de Grecia, Bosnia, Rusia y Bulgaria, y en el primer lugar en el consumo de alcohol en el continente, con 10,3 litros per cápita al año (ver infografía).

Inés Urquiaga, coordinadora científica del Centro de Nutrición Molecular y Enfermedades Crónicas de la U. Católica, explica que hay que responsabilizar a las personas de su salud. "Tomar la decisión de dejar de fumar, hacer ejercicio y alimentarse bien pasa por la voluntad", dice.

La experta afirma que aún hay una parte importante de la población que fuma, principalmente jóvenes y adultos hasta los 40 años, por lo que es importante implementar campañas educativas en colegios, para evitar que nuevos jóvenes comiencen a fumar.

Urquiaga participó en el desarrollo del último reporte del programa Aliméntate Sano UC, también dado a conocer esta semana, que arrojó una cifra similar al de la OMS en prevalencia en tabaco (38%) en una encuesta a 50 mil chilenos sobre sus hábitos.

Margarita Vejar, presidenta  del departamento de Prevención de la Sociedad Chilena de Cardiología, plantea que se deben advertir con mayor enfásis los riesgos asociados al consumo. "Nos falta ser más restrictivos y educar más, porque la gente no entiende el riesgo real del tabaco, lo asocian con cáncer e infarto, pero no con disfunción eréctil o arterosclerosis", explica.

Guido Girardi (PPD), presidente de la comisión de Salud del Senado, y autor de dos proyectos de ley para endurecer  la lucha contra el tabaco y el consumo de alcohol, advierte que "Chile tienen todos los factores de riesgo y un mal pronóstico a futuro. Tiene que cambiar esos parámetros, de lo contrario va a tener una  cascada de enfermedades atribuibles a esto".

Coincide en la necesidad de más campañas de prevención, pero cree que falta potenciar el  Plan de Acceso Universal de Garantías Explícitas (AUGE).

"El AUGE que tenemos hoy está centrado en lo hospitalario, no existe lo que podríamos llamar un AUGE preventivo".

Pese al alto porcentaje de fumadores y bebedores, Chile  se ubica entre los países con la menor probabilidad de morir prematuramente entre los 30 y 70 años. Según la OMS, en 2010 la probabilidad era de 14,4 y hoy es de 11,9 (en Argentina la probabilidad es de 17,5 y en Brasil 19,4).

¿Cómo se explica este fenómeno? María Cristina Escobar, jefa del Departamento de Enfermedades No Transmisibles del Ministerio de Salud (Minsal),  aclara que la cifra no refleja necesariamente el impacto de los malos hábitos que hoy tiene la población. "No es que yo fume y me muera de infarto mañana, tengo que fumar 10, 15, 20 años y eso hace que aumente el riesgo, no es inmediato", dice la doctora.

ABUSO DE ALCOHOL

El que Chile aparezca como uno de los países que lidera el consumo per cápita de alcohol en el continente (junto a Granada), no es un problema  en sí mismo, explica Urquiaga, porque hay suficiente evidencia científica que demuestra que el consumo moderado de vino protege de las principales enfermedades crónicas. El problema es el consumo excesivo y compulsivo.

Este consumo compulsivo se refiere a consumir en una oportunidad, en 1 a 2 horas, más de 60 gramos de alcohol que equivalen a unos cuatro o cinco tragos. "Los jóvenes actualmente beben solo los fines de semana hasta embriagarse y se están haciendo daño a su salud, porque aumenta el riesgo de cáncer, cirrosis, pancreatitis, enfermedades cardíacas e hipertensión", dice.

Urquiaga destaca que en los últimos años, Chile ha dado pasos importantes en este ámbito a través de la prohibición de venta de alcohol a menores, aumento de penas para conductores que manejan con alcohol y restricción a la publicidad, entre otras.

Para la OMS es fundamental que los países realicen intervenciones para frenar el avance de las enfermedades no transmisibles, como la prohibición de todas las formas de publicidad del tabaco, y la limitación o prohibición de la publicidad del alcohol, la prevención de los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares, entre otras.

Sobre las recomendaciones, Girardi señala que la nueva ley antitabaco, que obligará a las tabacaleras a cubrir la totalidad de las cajetillas con advertencias sanitarias, y la de alcohol, que busca promover el consumo responsable, también a través de un mensaje en  los envases, deberían salir del Congreso este año.

María Cristina Escobar, dice que en materia preventiva de infartos, trabajan en un manual para que los equipos de salud eduquen a los pacientes que los han sufrido, los que tras el alta, generalmente no se siguen controlando.

"Queremos que las personas no se mueran un año después de que les dio un infarto, por eso queremos mejorar el seguimiento una vez que el paciente salga del hospital", explica Escobar.