En público, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China ha llamado a la calma y moderación en la escalada de tensiones entre Estados Unidos y Corea del Norte. Tanto el Presidente Donald Trump como Kim Jong Un han intercambiado duros mensajes y ambos han amenazado con destruir al otro, mientras han mostrado su poderío militar. Pero a puerta cerrada, señala The Washington Post, Beijing se encuentra extremadamente frustrado con la situación, especialmente con el régimen de Pyongyang.

Como principal socio comercial de Corea del Norte, China es vista como la clave para resolver la crisis. Y ayer, el gigante asiático ordenó el cierre de las compañías norcoreanas y mixtas -con capital de ambos países- que operen en China en un plazo de 120 días. Esta medida responde a las últimas sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU el 12 de septiembre en represalia a la última prueba nuclear realizada por el régimen a principios de mes, el más potente hasta el momento. Esa fecha, el régimen norcoreano dijo que había probado con éxito una bomba de Hidrógeno.

La decisión, que fue aplaudida por Washington, está dentro del octavo paquete de sanciones de la ONU contra el régimen de Kim. Publicada ayer en el sitio web del Ministerio del Comercio chino, forma parte de los esfuerzos por aumentar la presión hacia Pyongyang para que éste deje su programa nuclear. En el último año, Norcorea ha realizado 14 pruebas de misiles balísticos.

En China, Pyongyang opera compañías como restaurantes y otras empresas, lo que le proporciona ingresos de divisas al régimen. Según el comunicado, las empresas deberán cerrar antes de mediados de enero, y sólo se librarán aquellas entidades no comerciales o que estén en infraestructuras del servicio público. Además de las compañías en suelo chino, también cerrarán empresas mixtas establecidas en el exterior.

De acuerdo a cifras de la ONU de 2015, Corea del Norte tuvo intercambios con el exterior que superaron los US$ 6.500 millones. Beijing recibe un 81,9% de las exportaciones de Corea del Norte y es el origen del 84,6% de los productos que entran a Pyongyang. La mayoría de las exportaciones (35%) corresponden a carbón mineral y combustibles sólidos.

Giro

Al ser aliado del régimen y el gran protector diplomático de Pyongyang, la cooperación de Beijing con Corea del Norte es esencial para que se adopten con éxito las sanciones.

Así, la implementación de las sanciones supone un giro en la política implementada por el Presidente Xi Jinping. Tradicionalmente, Beijing ha apoyado a Corea del Norte. China, uno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, ha vetado resoluciones de la organización que buscaban implantarle sanciones a su socio comercial. Sin embargo, en los últimos meses el gobierno de Xi ha aceptado su aprobación. En la última discusión del Consejo de Seguridad decidieron dar luz verde a las sanciones, pero sólo luego de que EE.UU. hubiera atenuado una propuesta que buscaba prohibir totalmente las exportaciones de petróleo hacia el régimen norcoreano.

Según el Post, Xi nunca ha conocido a Kim y se cree que ambos se miran con desprecio. El mandatario estaría frustrado principalmente porque Pyongyang se ha negado a recibir ayuda para calmar la tensa situación con EE.UU.

El fin de semana, Beijing ya había anunciado la restricción del suministro de petróleo, gas y las prohibición general de las importaciones de textiles norcoreanos a partir del 1 de octubre. Y, a finales de agosto, negó a compañías norcoreanas implementar nuevas empresas en su territorio. Incluso, algunos bancos han comenzado a rechazar a los clientes norcoreanos. Desde principios de septiembre, China también prohibió las importaciones de carbón, hierro, plomo y mariscos provenientes de Corea del Norte.

No obstante, según la prensa estadounidense, Beijing, que alega que su país soporta el costo de las sanciones, no quiere acorralar a Corea del Norte por temor a que el gobierno de Kim Jong Un colapse, y sean los propios habitantes los que sufran sus consecuencias. El gobierno de Xi llamó ayer a buscar una solución "pacífica" para la crisis entre Washington y Pyongyang. El gigante asiático propone que EE.UU. y Corea del Sur dejen las maniobras militares en conjunto, y que Norcorea deje de realizar ensayos balísticos y nucleares.