Luego de los fuertes oleajes que afectaron la costa nacional la madrugada del sábado, tras el fuerte terremoto y devastador tsunami que azotaron a Japón, todo parece volver a la normalidad.

NORTE
En Arica, hasta el momento no se aprecian grandes variaciones en el nivel del mar, de acuerdo a lo informado por la Gobernación Marítima, por lo que los trabajadores comenzaron a trabajar de manera normal en las costas.

Las playas de la Cuarta Región lucen también calmas. El mediodía del mismo sábado ya la gente evacuada se encontraba en sus hogares, sin mayores contratiempos. Desde la Oremi informan que los trabajos en la costa de Coquimbo se realizan de manera rutinaria.

Además, la playa Changa de la capital regional, que fue la más afectada, ha retornado a la calma luego de los daños que sufrió un muro de contención. Por otro lado, el Humedal sólo tuvo daños ecológicos de menor envergadura.

CENTRO
Por otro lado, el intendente de Valparaíso, Raúl Celis, aseguró que "si la región se viera enfrentada a una emergencia similar estaríamos más preparados, ya que claramente la reacción va a ser de evacuar y la ventaja es que ya saben para donde de en evacuar, quienes deben hacerlo y los lugares donde hay que concentrase (..)la reacción de la población va a ser muchísimo mejor que en otras épocas".

En tanto, el director regional de la Onemi, Guillermo de la Maza, señaló que "tanto en Isla de Pascua como en el Archipiélago Juan Fernández las determinaciones se adoptaron desde muy temprano, lo que permitió activar los comités de emergencia inmediatamente".

Con respecto a la evacuación de la comunidad, De la Maza indicó que en Juan Fernández "no hay gente bajo la cota de inundabilidad, lo que había eran materiales y máquinas que pertenecen al proceso de reconstrucción. En tanto en Isla de Pascua lejos del área urbana había gente acampando la que fue informada, para luego hacer el proceso de evacuación correspondiente".

SUR
En Dichato los pescadores comenzaron a salir al mar, aunque con más cuidado que semanas anteriores, ya que se presenta un oleaje inestable aún.

A pesar de este hecho, los trabajadores deben trabajar para buscar su sustento. En tanto, el resto de los pescadores que no pueden salir trabajan en arreglar sus botes, dañados tras las olas anunciadas debido al terremoto y tsunami en Japón.

Por otro lado, una cuadrilla de mujeres está limpiando la playa, sacando los restos materiales que el fuerte oleaje de la madrugada del sábado adentro hacia las costas.