Sebastián Piñera asumió la Presidencia de la República convencido de que podría mantener la propiedad de Chilevisión y las acciones en Colo Colo. "No fueron promesa de campaña", repetía hasta en sus conversaciones más privadas. Poco antes del 11 de marzo un grupo de amigos se juntó con él en Cachagua: los históricos Fabio Valdés y Carlos Alberto ("Choclo") Délano, José Cox, Ignacio Guerrero y su hermano Pablo Piñera. Todos coincidían en que debía vender la estación televisiva y los argumentos fueron desde que le dejaba un flanco abierto hacia la Concertación, a que cualquier decisión que tomara en materia televisiva sería cuestionada.

El entonces Presidente electo no cedió en su postura. Sí lo hizo el fin de semana siguiente de asumir, cuando algunos de los mismos amigos, además del gerente general de Lan, Ignacio Cueto, volvieron a arremeter dándole como ejemplo que su retraso en la venta de la aerolínea había servido a la oposición para criticarlo. Entre una y otra reunión, el Mandatario había escuchado de parte del directorio de CHV    -donde estaban dos de sus amigos, además del PPD José Joaquín Brunner y el DC Carlos Hurtado- las razones de por qué debía vender.

Tal como sus antecesores en La Moneda, en el gobierno de Piñera hay un segundo piso -a cargo de María Luisa Brahm- que es consultado en resoluciones clave y un ministro que ostenta gran poder, Rodrigo Hinzpeter. El titular de Interior, de hecho, fue uno de los pocos de su gabinete que conversaron de CHV con el Presidente y es a quien confidencia materias que superan la esfera gubernamental.

Es a esos círculos de influencia a los cuales se ha sumado este grupo de empresarios, de los cuales el Jefe de Estado es amigo desde hace décadas. Ese anillo, que empieza a ser conocido como el "tercer piso", con el cual el Presidente tiene gran complicidad y relaciones fundadas en la confianza, la competencia y el sentido del humor. El grupo está lejos de ser indispensable en decisiones de gobierno, pero conoce como pocos a Piñera y es escuchado por él.

Colo Colo en el foco

El "tercer piso" volvió al contraaque hace unas semanas. Tras CHV, ahora intentan convencerlo de que se desprenda del cerca de 8% que posee en Colo Colo. El 15 de julio el contralor Ramiro Mendoza emitió un dictamen que señala que el subsecretario de Chiledeportes, Gabriel Ruiz -Tagle (dueño de un 24,5% del equipo albo) debía abstenerse de tomar decisiones sobre el fútbol profesional. La Concertación salió a presionar con el argumento de que había un conflicto de interés. A la semana siguiente, Ruiz-Tagle anunció que vendería su propiedad en el club.

Ni más votos, ni buen negocio, ni mayor influencia. Mantener Colo Colo es sólo costo político, es parte de lo que le han dicho los amigos al Mandatario. Conocedores de las conversaciones de estas últimas dos semanas, aseguran que cuando le han preguntado por su decisión sobre el club albo el Presidente les ha respondido que lo está evaluando. No les ha dado un sí definitivo e incluso sigue defendiendo argumentos para no vender.

Si bien el Mandatario respeta a este grupo de amigos y lo escucha, su influencia tiene límites. En tono de broma, Piñera se los dejó claro el 1 de diciembre de 2008, cuando un grupo de ellos almorzó con él en su entonces oficina de Apoquindo 3000. Al momento de tomarse la foto que ilustra este artículo alguien gritó: ¡Aquí está el próximo gabinete! Délano le preguntó si alguno tenía posibilidad de ser ministro, a lo que el festejado respondió: "Todos. Pero durarían muy poco por dos alternativas: yo los echaría, porque no me hacen caso; o dos, ustedes renunciarían, porque yo no les hago caso".

Amigos y asesores


No obstante su alma de lobo estepario, "Sebastián ha sido siempre muy de grupos", cuenta uno de sus íntimos: "Le encanta estar rodeado de gente y en eso no ha habido cambios ahora que es Presidente". Cuando se trata de hacer la lista de la gente en que confía, "ahí caben sólo algunos", dice la misma fuente.

El "tercer piso" está conformado por personas que conoce desde el colegio, como Fabio Valdés y Carlos Alberto Délano; por Ignacio Cueto, a quien conoció por la relación de hace décadas con el padre de éste (Juan Cueto); por otros a los que ha conocido en el plano de socios, como José Cox e Ignacio Guerrero (con quienes creó CBM en los 80). Entre sus hermanos, Magdalena y Pablo son los más próximos; pero es sólo éste quien entra al "club de Tobi" participando en los almuerzos, cenas e informales asados en las casas de Cachagua, San Damián o, ahora, al Palacio de Cerro Castillo.

Otro a quien Piñera escucha y que entre sus amigos es reconocido con ascendencia en el Mandatario es Andrés Navarro. A diferencia de los anteriores, no forma parte del "cité de Cachagua", como llaman entre ellos a uno de sus factores comunes: la calle de dicho balneario donde la mayoría tiene casa. Navarro suele ver a Piñera a solas, por ejemplo, en las cuatro ocasiones en que han salido a volar  en helicóptero desde el 11 de marzo. Como él mismo dijo en una entrevista a revista Capital: "Para que no pierda su licencia -el Presidente- tiene que volar y con un copiloto. Sólo yo puedo serlo, porque somos los únicos dueños del helicóptero y el seguro sólo permite que lo maneje él o yo".

Pese al episodio CHV,  en las menos de las ocasiones "operan" como grupo cuando quieren convencer a Piñera de algo. Aunque hay otra excepción a esa regla, como cuando le plantearon entre varios un tema en la segunda quincena de junio. Fue un día de fin de semana en Cerro Castillo que le dijeron que debía cambiar su estilo informal, que la espontaneidad le podía jugar en contra. Las críticas a la imagen presidencial aún no se instalaban en la agenda pública, eso sucedió casi dos semanas después con el episodio Marcelo Bielsa. "No todos te conocen como nosotros ni te quieren como nosotros", fue una de las frases que un testigo recuerda haber escuchado cuando el Mandatario insistía, un tanto incómodo, en que así era su carácter.

Los del "tercer piso" tienen la confianza con Piñera, no sólo para tutearlo cuando no hay un outsider presente, sino también para hablarle de manera horizontal. Algunos recuerdan una discusión sobre la venta de Lan en la que Cox, molesto porque Piñera no se convencía de los argumentos que le daban, se paró de improviso y dijo: "Para qué vamos a seguir hablando si el Presidente lo sabe todo". El hombre de confianza del Mandatario en la venta de sus empresas "es de los que usaron un tono como pocos", cuenta un cercano.

A Piñera tampoco le gusta ser presionado. Con Chilevisión, por ejemplo, a uno de sus amigos, cada vez que lo veía le decía en tono seco: "Ya sé que quieres que venda el canal, ¿tienes algún argumento nuevo o algo nuevo que decir?".

A diferencia de las conversaciones que tenían con Piñera cuando no estaba en La Moneda, el ahora Presidente, cuentan varios de sus cercanos, escucha más y si antes hablaban mucho de negocios y de deportes, hoy casi todas las charlas terminan monopolizadas por los temas de la agenda gubernamental.

En un almuerzo, Piñera les comentó que  tenía los criterios bastante definidos con los indultos; recién asumido habló mucho del terremoto y de las formas de financiar la reconstrucción; e incluso cuando a fines de enero el entonces Mandatario electo armaba su gabinete con Hinzpeter, Brahm y Cristián Larroulet, algunos amigos le dieron nombres que hoy están entre los 22 ministros. "Sebastián es un buen head hunter", recuerda uno de ellos sobre el proceso de búsqueda en que Piñera tomaba teléfono y sondeaba nombres.

Aunque en temas como su patrimonio este "tercer piso" ha estado muy informado, un cercano dice que "no es que Sebastián los llame a cada rato para plantear un problema". Agrega que no se trata de un grupo de consejeros en las sombras. No son el Raúl Troncoso de Eduardo Frei, el viejo amigo al que el entonces Presidente recurría asiduamente antes de nombrarlo ministro del Interior.

Un caso que refleja que Piñera escucha sus ideas, pero no necesariamente las comparte, ocurrió cuando el Mandatario afinaba la fórmula para el financiamiento de la reconstrucción. El "tercer piso" no estaba de acuerdo con que aplicara un alza de impuestos a las empresas. Cosa que finalmente hizo.

Hay un episodio en que su influencia sí rebotó en Palacio, donde se han preguntado con quién conversó el Presidente, que cambió de opinión. El lunes 3 de mayo, por ejemplo, al finalizar una reunión con Hinzpeter y la vocera Ena von Baer, Piñera los sorprendió al pedirles un estudio para evaluar la venta de La Nación. El ministro del Interior había estado el día anterior en el programa Tolerancia Cero explicando por qué el gobierno podía continuar con ese medio de comunicación. Era la línea comunicacional que el Mandatario había fijado con ellos con anterioridad, por eso Hinzpeter le recordó lo que había dicho la noche anterior en televisión; pero Piñera insistió con pocas palabras en que quería el estudio. "El Choclo (Délano) y Guerrero le recomendaron deshacerse de La Nación", recuerda uno de los cercanos. 

Otros en la red
 
Piñera es altamente sociable. Por eso, si se mira su red de amigos, ésta es bastante más amplia que el núcleo duro del "tercer piso". No es extraño que se aparezca en asados en casa de Felipe Larraín, de Juan Carlos Canto (dueño de Dimacofi) o en el comedor privado  del restaurante Raúl Correa y familia, como sucedió el jueves de la semana pasada. "A veces llega tarde o se va altiro, pero siempre va", cuenta un amigo.

En esos otros espacios se ha reunido con el alcalde Raúl Torrealba, el empresario Juan Eduardo Errázuriz, el abogado Carlos Zepeda o el arquitecto Gonzalo Mardones. Con ellos también habla de los temas de actualidad -la semana pasada fue Casen e indultos- y si escucha una idea que le parece atractiva la recoge. A Mardones, por ejemplo, le "compró" una solución que se le ocurrió para que no se llovieran las mediaguas.

Entre sus amigos y aquellos que forman parte del "tercer piso" dicen que todos ellos también cumplen una función clave para alguien que está en un puesto de tan alta responsabilidad: ayudar a distenderlo. Y aunque hoy fuma más de sus Viceroy azules, en su entorno dicen que está menos ansioso que cuando recién asumió.