Podría haber sido un viaje más entre los variados recorridos que Felipe Camiroaga realizó para sus programas, a distintos parajes dentro y fuera del país. Pero la visita que el animador realizó a Haití, en septiembre de 2010, terminó originando uno de sus proyectos más personales. Camiroaga llegó hasta ese país invitado por la Fuerza Aérea de Chile,  para hacer un reportaje para Animal Nocturno sobre las consecuencias del terremoto que arrasó con el lugar. Estuvo durante tres días recorriendo un orfanato y campamentos de refugiados, y al finalizar su estadía, se declaró "shockeado".

Pero su impacto no sólo se tradujo en palabras. Tras esa estadía en la isla, la fallecida figura de TVN se decidió a adoptar una niña de ese país. Así, inició silenciosamente todos los trámites para traerla a Chile. A sus más cercanos les mostraba orgulloso una imagen de quien se convertiría en su hija. "Estaba chocho y andaba con una foto que mostraba feliz", recuerda uno de sus cercanos.  Pero con el correr de las semanas, los papeleos se complicaron, y el conductor no pudo concretar su plan. Su opción, entonces, fue mantenerse  ligado a organizaciones de ayuda humanitaria en Haití, lo que mantuvo hasta su muerte, en el avión Casa 212 que se estrelló en Juan Fernández el pasado 2 de septiembre. Ahora, ese proyecto lo continúan  quienes más lo apreciaban, como su amigo, Bibiano Castelló, que recientemente viajó hasta la isla caribeña.

El gusto por del rostro de la señal estatal de los viajes fue también el origen del programa televisivo que dejó pendiente. Hace años había elaborado una propuesta para traducir su gusto por visitar parajes recónditos y lugares exóticos, en un espacio de viajes. La idea era  llevar a un personaje célebre a un lugar inhóspito, para convivir durante un par de días con ellos. Camiroaga hizo la presentación del espacio, pero en ese momento la iniciativa derivó en el estelar Animal Nocturno, que tenía una sección dedicada al tema, pero que se centraba en la conversación.  Sin embargo, él siguió manteniendo la idea original y la revivió este año, involucrando a Cecilia Bolocco en un plan que no logró llevar a término. En el terreno personal también dejó periplos inconclusos. Su intención era arrendar un avión y, en noviembre, llevar a su pareja, la conductora Fernanda Hansen  a Juan Fernández, lugar con la que Camiroaga tenía una conexión especial desde su adolescencia.

En su faceta más doméstica, el rostro de la televisora pública tenía un gran proyecto: comprar una casa que desde años tenía en la mira y que bautizó como "la casa de mis sueños". La historia, como recuerda un cercano, partió un día en que hacía sus tradicionales caminatas por el sector y descubrió que el inmueble estaba en venta. Ahí comenzó los trámites para adquirirla. Vendió un par de terrenos y hasta alcanzó a firmar la promesa de compra venta, pero no finalizó el proceso de adquisición.

En esa construcción estilo campestre, ubicada en el condominio Las Brisas de Chicureo, el animador proyectaba su vida, con mujer e hijos. Allí estuvo -días antes del accidente aéreo- junto Hansen, viendo los muebles que los dueños de la casa vendían. Había algunos que el conductor quería comprar. Entre ellos, un par de cuadros que ya había elegido junto a Hansen. "Felipe y Fernanda casi la estaban decorando. Ambos con la ilusión de vivir ahí", asegura uno de los amigos del fallecido rostro.

En Chicureo también estaba la casa en la que vivía. Su refugio. El lugar en el que intentaba pasar la mayor parte de su tiempo. Y allí, en el inmueble en camino Lo Arcaya que Camiroaga levantó  sobre las cenizas de la vivienda que se incendió el 11 de febrero pasado, hoy vive su hermana Soledad. Ese era el deseo que el conductor de Buenos Días a Todos había manifestado. "Siempre dijo que quería que Soledad se quedara con esa casa", confirman en el círculo íntimo de la figura de Buenos Días a Todos.

Las peregrinaciones al lugar no se han detenido desde el fatídico dos de septiembre. "Los fines de semana viene gente y prende velas afuera", comenta uno de los cuidadores del lugar. "Se extraña a Don Felipe por acá, siempre nos conversaba... Ibamos a las canchas de acá a ver partidos de fútbol", agrega.

La investigación del  incendio ocurrido en el verano todavía continúa, con un fiscal a cargo de las pericias para determinar las causas del siniestro, las cuales aún no son concluyentes respecto  de si hubo participación de terceros. Paralelamente, la familia pretende vender los departamentos de Las Condes y del complejo La Parva que mantenía.

Pero tan, o incluso más importantes que su casa o sus otros terrenos, eran los animales que Camiroaga mantenía en su propiedad. Su familia decidió vender algunos caballos, mientras que los halcones que tanto quería pasaron al cuidado de Christian González Bulo, su amigo y adiestrador de estas aves. "Christian es el único que cuenta con toda la infraestructura para que los halcones estén en perfectas condiciones. Además, vive muy cerca de la parcela de Chicureo", detallan. Y las mismas fuentes revelan que otro sueño del conductor del matinal de TVN era que los halcones procrearan. Algo que no pudo ver en vida, pero que sí ocurrió hace un mes.

En el sur, en la VIII Región,  sus planes para el fundo en El Retiro que había adquirido recientemente,  tampoco  llegaron a puerto. Ahí, Camiroaga tenía planeado construir dos casas más para regalárselas a quienes él consideraba "familia" en el campo, amigos  a quienes conoció durante los viajes que realizaba desde muy joven a la zona, para pasar vacaciones. La primera sería la que le cedería a "Luchín", como le decía el animador a su gran amigo. Luego vendría la suya, donde planeaba vivir su retiro de la televisión. Actualmente en el lugar están viviendo Juan y Sonia, sus "papás del campo", como él los llamaba. "Siempre le preocupó que ellos tuvieran un buen pasar y vivieran cómodos", comentan los cercanos.

Pero no sólo planeaba días de placidez. El 15 de junio pasado, el animador inscribió la sociedad Agrícola Campo Viejo Limitada, en la que tenía el 99% de la participación y su papá Jorge Camiroaga el 1%, con la idea de impulsar, en esas 200 hectáreas, un negocio de la crianza ganadera. Camiroaga siempre recordaba una frase que le había dicho su padre: "Si no sales adelante, tendrás que conformarte con ser trabajador de campo". Pero, lejos de ser una amenaza, Camiroaga se sentía feliz con la idea de poder trabajar la tierra.