Oscar Hahn pasó al frente y leyó su poema Noche oscura del ojo. La Universidad de Maine había organizado un homenaje a Jorge Luis Borges y el autor argentino estaba en primera fila. "Cegado por el sol de las tinieblas/ veo un ojo sin iris sin pupila/ palpando el cielo en busca de su órbita", leyó Hahn. Apoyado en su bastón, Borges escuchó atento; luego comentó: "Che, qué poema tan raro".

Entre fantástico y surrealista, el texto de Hahn impresionó también a James Hoggard, un traductor americano presente en el acto. Al final, Hoggard se acercó y le preguntó si tenía más textos. Hahn le entregó su libro Arte de morir. Hoggard lo tradujo como The art of dying en 1988.

Desde entonces, Hoggard ha traducido toda la obra de Hahn. Su último trabajo se titula Ashes in love y recoge en edición bilingüe los libros Apariciones profanas y En un abrir y cerrar de ojos. Hahn, escribe Hoggard, "es el poeta fantástico más importante de las letras hispanoamericanas".

En un departamento en Providencia, Hahn reconoce la influencia del género fantástico en su obra. "El traductor dice que mis poemas son como cuentos fantásticos en versos. Al principio no me daba cuenta, pero con el tiempo se hizo evidente. He estudiado y tengo libros sobre el tema". Entre ellos, Fundadores del cuento fantástico hispanoamericano y Antología del cuento fantástico hispanoamericano. El próximo lunes hablará de esa huella en su obra en el ciclo Visiones de la literatura fantástica, en el Instituto Chileno Norteamericano.

Tal vez por esa misma cercanía con el género, a veces le ocurren cosas fantásticas: por mail se enteró que el jueves pasado, en el aniversario del lanzamiento de la bomba atómica, en un acto en Madrid, leyeron su poema Visión de Hiroshima. Una muestra de que su poesía está viva y de la recepción que ha logrado en España, donde la editorial Visor lanzará en octubre una edición con toda su obra.

EL RECONOCIMIENTO
Con 71 años recién cumplidos, Hahn está en etapa de consagración. En septiembre, el Fondo de Cultura Económica publica una antología de su producción y luego viaja a España, invitado por la Residencia de Estudiantes de Madrid. Fundada en 1910, la residencia tuvo entre sus moradores a Federico García Lorca, Luis Buñuel y Salvador Dalí, así como a parte de la generación del 27. Cerrada tras la Guerra Civil, en 1988 abrió como centro cultural y cada año recibe a un poeta "en residencia". Allí han estado Gonzalo Rojas, Juan Gelman y Alvaro Mutis.

Será la ocasión para presentar sus poesías completas, con prólogo del español Luis García Montero y el título Archivo expiatorio. "Es un orgullo, Visor no publica las obras completas de cualquiera", dice. Lo mismo puede aplicarse a la Residencia de estudiantes. "Tiene un aura especial. Todos los poetas quieren ir allí".

Ganador de numerosos premios, entre ellos el Casa América de Madrid y el Latino Award de Nueva York, en 2008 fue candidato al Reina Sofía, el más importante del género en España. A su vez, desde 2002 postula al Premio Nacional, pero ha sido desplazado por Armando Uribe y Efraín Barquero. "Entiendo que algunas cosas tienen que llegar en el momento preciso y entonces no lo era. El país necesitaba pagar ciertas deudas, y las ha estado pagando", dice.