"El kínder obligatorio es lo que necesitamos para cambiar la idea cultural de que la educación parvularia es sólo para cuidar a los niños", señaló ayer la ministra de Educación, Carolina Schmidt.

Durante la ceremonia de firma del proyecto de ley que aumenta la obligatoriedad de escolaridad a 13 años, la secretaria de Estado agregó que "la educación parvularia es la que permite justamente avanzar en igualdad de oportunidades".

El documento legal que se comenzará a tramitar en el Congreso las próximas semanas también establece el acceso universal y gratuito en educación parvularia a partir de los tres años.

Según estimaciones del Ministerio de Educación, estas dos medidas tendrán un costo anual de US$ 300 millones y se espera que su implementación sea el año 2015.

Para poder llevar a cabo la obligatoriedad del kínder, la ministra de Educación indicó que se está trabajando en las mallas curriculares, para poder tener una especial para estos alumnos y separarla de la gran malla que hay para los preescolares.

Actualmente, 232.277 niños asisten a kínder, mientras que otros 15.952 no lo hacen. La mayoría de estos, según cifras oficiales, pertenecen a los dos quintiles más vulnerables.

Respecto de este anuncio, el experto en educación, José Joaquín Brunner, señaló que "un 94% de los niños que están en edad de asistir al kínder ya lo hacen" e indicó que un problema que se genera con la medida es que "no hay profesores suficientemente capacitados para poder cumplir las tareas que se suponen que tienen que hacer en el kínder".

ACCESO UNIVERSAL

Actualmente hay cerca de 126 mil niños que asisten al nivel medio menor (tres y cuatro años de edad), mientras que otros 123 mil no están inscritos en este nivel. De este total, el 61% que no asiste corresponde a los dos quintiles de menos recursos.

Ante ese escenario, el gobierno anunció una subvención estatal para todos los niños que asistan a este nivel, la cual diferenciará a los alumnos regulares y a los más vulnerables. En la actualidad, la subvención que existe es para los niños mayores de cuatro años.

Ante este anuncio, Brunner señaló que "es una excelente noticia como implementación. Sin embargo, es difícil, porque más que la gratuidad, lo que importa es la capacidad de ofrecer este servicio de atención y que sea de calidad suficiente para cumplir su objetivo, como el de compensar tempranamente las desigualdades de la cuna".

Añadió que "(el país) no está para nada preparado. Tiene que haber un enorme esfuerzo de inversión y de muchos años para poder preparar a todo ese personal, en conjunto con la universidad y otras instituciones del país".

En tanto, Ernesto Treviño, director del Centro de Políticas Comparadas de la U. Diego Portales, valoró los anuncios, pero indicó que se tiene que trabajar en la calidad de la enseñanza. "Los servicios de educación parvularia pueden implicar un detrimento para los alumnos en término del desarrollo si no son de calidad", dijo. Y agregó que "dados los estándares que exige el Ministerio a los jardines infantiles, estamos muy lejos de alcanzar los niveles internacionales".

En la misma ceremonia, el Presidente, Sebastián Piñera, adelantó que en los próximos meses hará una "propuesta al país para que la sala cuna sea un derecho para todas las madres trabajadoras".

INSTITUTO NACIONAL

El Centro de Padres del Instituto Nacional se apostó ayer a las afueras del colegio, llamando a los apoderados a firmar un documento el que hoy será entregado a la Contraloría para que ésta intervenga ante la municipalidad y el sostenedor, con el objetivo de reanudar las clases. "Queremos que se respete la ley", señaló el vicepresidente de la agrupación, Jaime Sánchez. Agregó que "nosotros no negamos las dificultades que existen, sin embargo, está el derecho a la educación de todos alumnos y los apoderados lo queremos hacer cumplir".