Se acabó la pretemporada. Se terminaron los amistosos. Empieza el fútbol de verdad. Hoy arranca la Premier League, una de las ligas más relevantes del mundo, una de pronóstico reservado, que cuenta con un abanico abierto de candidatos. La primera división inglesa presenta una serie de factores por los cuales genera atractivo: estrellas en las canchas, estadios repletos, planteos ofensivos, etc.

Pero otra de las situaciones que permite darle un plus es la presencia de entrenadores top, que tienen la obligación de ser protagonistas y desbancar al Chelsea de Antonio Conte del trono que posee. Una nueva chance para estos actores, estrategas de primera línea, de obtener el gran objetivo que tienen sus clubes y refrendar el estatus con el que cargan en la competencia interna.

Uno es, sin duda, Arsène Wenger. Pese a que en la temporada anterior estuvo contra las cuerdas, luego de una serie de malos resultados y las manifestaciones de los hinchas pidiendo su salida, el galo sigue firme en el Arsenal. Por lo menos, el fin de la campaña anterior y el inicio de ésta fue con festejos, ya que ganó la Copa FA y la Community Shield, respectivamente. Pero en la Premier la historia es distinta. No son campeones desde hace 13 años, excesivo tiempo para un grande.

"El objetivo es muy difícil de establecer. Pueden entrevistar a siete u ocho técnicos de la Premier League que dirán que quieren ganar la liga y son muy ambiciosos, y con razón. Vamos a centrarnos en nosotros, en nuestra calidad y entrar en los partidos con el deseo de ganar todos. La fortaleza de los otros equipos es difícil de predecir también, porque algunos han sido muy activos en el mercado de fichajes", afirmó Wenger en la previa al debut de hoy ante Leicester (14.45 de Chile).

En el mismo nivel del francés está Pep Guardiola. En su primera temporada con el Manchester City no ganó nada. Se tuvo que conformar con la clasificación a la Champions League. Pero para este nuevo ciclo, la misión fue renovar el plantel y rejuvenecerlo, cosa que consiguió. Borró algunos vestigios de la era Pellegrini y mediante la abultada chequera del club armó el equipo a su gusto. Invirtieron, hasta la fecha, 240,5 millones de euros (US$ 283 millones) en refuerzos. Debutan mañana, frente al ascendido Brighton & Hove.

En el mismo grupo del alsaciano y el catalán, también están José Mourinho y Jürgen Klopp. El portugués tiene un mayor margen, considerando su éxito en la Europa League, lo que permitió que Manchester United volviera a la Champions. Pero el problema de los Diablos Rojos es que luego de la salida de Sir Alex Ferguson las campañas a nivel local no han sido buenas: en las últimas cuatro ligas han estado fuera del podio. Por el lado de Klopp, tiene la presión de la historia de los Reds. En la era Premier (desde 1992), la institución nunca han levantado la copa. La última consagración fue en la campaña 1989-1990.

Mientras el argentino Mauricio Pochettino puede dar el salto definitivo con el Tottenham, otros ilustres de la banca quieren sorprender, como Ronald Koeman (Everton) y Rafa Benítez (Newcastle). Las apuestas están. Se inicia la Premier.

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