Esta sería apenas la segunda vez que ocurre un traspaso de poder en la historia de este país.

Por todas partes hay señales de preparativos para una gran celebración. El tráfico desde y hacia la capital, Pyongyang, ha sido restringido y en sus alrededores se agrupan gran cantidad de soldados, vehículos blindados y artillería.

Según analistas y observadores que se pasan la vida tratando de descifrar los movimientos del enigmático régimen norcoreano, algo extraordinario está a punto de ocurrir, informa el corresponsal de la BBC en Seúl, John Sudworth.

La incógnita es si se se hará el gran anuncio en el que Kim Jong-il designe a su heredero.

Muchos analistas piensan que sí, aunque habrá que esperar la realización por estos días de la conferencia para poner punto final a tanta especulación.

NOVATO
Kim Jong-il ha estado enfermo desde hace un tiempo y está ampliamente aceptado que sufrió un derrame cerebral en agosto de 2008, aunque este hecho no ha sido reconocido oficialmente.

Los observadores estiman que, en su precario estado de salud, el líder se dispone a nombrar como sucesor a Kim Jong-un, su hijo menor, considerado un novato en materia política.

El problema es que no hay mucha evidencia de esta selección, salvo algunas referencias crípticas en los diarios norcoreanos y nadie ha mencionado su nombre oficialmente.

Choi Jin-wook, experto del Instituto Coreano para la Unificación Nacional -con sede en Seúl-, afirma que "si le dan a Kim Jong-un un cargo en el partido, eso significa que es el sucesor".

El objetivo, según Choi, es "garantizar una transición gradual del poder y para eso se requiere que el partido otorgue legitimidad".

Hay incluso informes de que el traspaso ya está avanzado y que toda comunicación con Kim Jong-il pasa primero por su hijo.

No obstante, también hay varios miembros rivales de la élite gubernamental que aparentemente intentan posicionarse para salir favorecidos.

Pero todos estos análisis se basan en fuentes que están fuera de Corea del Norte, de manera que la verdad no se sabrá hasta que se otorgue a Kim Jong-un un cargo en las altas esferas del partido y su nombre aparezca en blanco y negro en los diarios norcoreanos.