Es uno de los artistas nacionales mejor cotizados en el extranjero, pero su obra se ha visto pocas veces en Chile. Radicado en Nueva York hace casi 10 años, Iván Navarro ha consolidado su carrera a punta de  exposiciones en Europa y Estados Unidos, además del gran impulso que tomó su obra en el mercado del arte luego de que Charles Saatchi comprara una de sus obras. Ahora, el artista brilla como único representante del primer pabellón que tiene Chile en la Bienal de Venecia, que se realiza hasta noviembre. Parece la oportunidad perfecta para que Galería Moro, su representante en Chile, presente una gran retrospectiva en el país.

Se trata de Obras recientes, muestra que se inaugura este jueves, en la sede de Merced 349 de Galería Moro, que incluye siete trabajos del artista, desde 2000 hasta 2008. "Es la primera vez que se muestra un registro tan amplio de Navarro. Hasta ahora sólo fue un par de piezas, pero ahora seleccionamos distintos formatos de su trabajo. Eso no se había hecho", dice el galerista Juan Pablo Moro.

La muestra incluye tres obras inéditas en Chile: Assembly Line, una caja de herramientas de metal con tubos fluorescentes entre un espejo y otro; Angel, una obra a dos manos que Navarro desarrolló con su esposa, la artista Courtney Smith, donde se usó parte de mobiliario, luces y espejos; y Dónde están, serie de obras que el artista realizó para la casa editora Polígrafa.

REFLEXION Y BELLEZA
La obra de Navarro se caracteriza por usar el calor y la electricidad de los tubos fluorescentes para transmitir un discurso de carácter social, histórico y político.  La represión y los derechos humanos han sido temas recurrentes en su obra, que también se cruza con la necesidad de plantear su historia personal y las conexiones que hay entre su experiencia en Chile y su vida en Nueva York. "Con los años, su obra adquiere más profundidad. La exploración que hace con los temas relacionados con la violencia  es cada vez más sutil. Si bien sigue trabajando con tubos de neón y con espejos, con el tema de la ilusión, su trabajo ha adquirido mayores matices", señala Moro. "Desde el principio, me impactó la rigurosidad con la que enfrenta su trabajo. Su reflexión sobre el  ser humano en situaciones limíte es muy interesante. Es  un artista que profundiza en los temas y que, al mismo tiempo, consigue obras de alto valor estético. Muy pocos logran lo mismo".

La exposición también abarca el trabajo de Navarro en el formato audiovisual con Monumento a Víctor Jara, videoclip sobre la última canción que el cantautor escribió, pero que nunca pudo interpretar, y Pachamama, el más emblemático de sus registros, donde Navarro recorre la ciudad con una carretilla hecha de tubos de neón que se va prendiendo a medida que avanza el viaje. Por último, se dará un documental con la participación del artista en Venecia, además de catálogos con la obras que llevó a la bienal.