Paula 1184. Sábado 10 de octubre de 2015.

Valorar, exhibir y promover encargos de murales es el objetivo del nuevo proyecto Metro Veintiuno, que acaba de lanzar la estudiante de Diseño Josefina Andreu (22), hija del galerista Tomás Andreu. La primera exhibición se titula El muro de la fama, y reúne trabajos de cuatro pintores jóvenes que se toman el interior y el exterior de la galería Animal.

El proyecto

"Siempre me han fascinado los murales en los metros de distintas ciudades y de ahí surge el título de mi proyecto, Metro Veintiuno, como una forma de rescatar esa práctica con una mirada de siglo XXI", explica Josefina Andreu. "En Chile les he puesto atención a las intervenciones callejeras que están haciendo muchos jóvenes y he ido armando una especie de catastro de los muralistas que me parecen más atractivos. Mi idea, a mediano plazo, es trabajar con artistas que no han estudiado Arte y se mueven fuera del circuito convencional, para introducirlos en otros espacios y agregarles valor, consiguiendo encargos de murales para lugares públicos y privados. Pero, para comenzar, estoy trabajando con artistas profesionales, que ya están en el sistema de galerías y que han explorado con éxito este formato. De hecho, en el poco tiempo que tengo la página web funcionando (www.metroveintiuno.com) ya han llegado muchos encargos, la gran mayoría de parejas jóvenes, que les interesa invadir su espacio familiar con una presencia de pintura fuerte y contemporánea".

Michael Yaikel. La exhibición en galería Animal reúne obras de cuatro artistas jóvenes: Santiago Ascui, Cristián Elizalde, Michael Yaikel y Matías Santa María.

La exhibición

El muro de la fama es el nombre del mural que está en la remodelación San Borja, en la plaza El Pedregal, del Metro Universidad Católica, y que es uno de los espacios más valorados por quienes se dedican al street art. De hecho, forma parte del circuito de Urban Art Scl Tour (así se llaman en Facebook), una agrupación recientemente creada para descubrir Santiago a través de sus arte callejero, haciéndose cargo de una tendencia que en los últimos años ha vuelto a agarrar fuerza de la mano de cultores que les interesa apropiarse del espacio público para llegar a un público masivo y heterogéneo, modificando la experiencia de transitar por la ciudad. Desplazando este referente al ámbito privado, la exhibición en galería Animal reúne obras de Santiago Ascui, Cristián Elizalde, Michael Yaikel y Matías Santa María, cuatro artistas treintañeros que despliegan sobre los muros sus imaginarios personales, estrechamente ligados a la obra que realizan en el formato de la pintura tradicional.

Aunque el término "muralismo" se usa con frecuencia para referirse a las prácticas de pintura callejera, lo cierto es que la tendencia actual dista mucho de su definición histórica, como instrumento de adoctrinamiento político utilizado durante la revolución mexicana.

¿Muralismo?

Aunque el término "muralismo" se usa con frecuencia para referirse a las prácticas de pintura callejera, lo cierto es que la tendencia actual dista mucho de su definición histórica. El Muralismo surge en el México de los años veinte del siglo pasado y se usó para adoctrinar políticamente a una masa mayoritariamente analfabeta, introduciendo a través de imágenes las ideas de la revolución mexicana, que pone en valor el indigenismo y la participación del pueblo de la mano de grandes maestros como David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco. En Chile se comienza a realizar en los años 40 cuando, tras el terremoto de Chillán, Siqueiros viene a pintar un mural en esa ciudad ayudado por artistas locales. El movimiento se consolida con potencia para la campaña presidencial de Allende, entre 1964 y 1969, con una presencia significativa en las calles, gracias a organizaciones de pintores como la Brigada Ramona Parra. En dictadura es reprimido y muchos murales son borrados, pero sigue operando clandestinamente, sobre todo en sectores poblacionales. Con el regreso de la democracia la práctica de intervenir espacios públicos se retoma abiertamente, pero con un sentido completamente distinto: la gran mayoría no aborda problemas políticos ni tampoco son obras que se realicen colectivamente.

Josefina Andreu.

Generalmente se trata de artistas que ponen su firma individual para comunicar una sensibilidad propia, la que muchas veces se traduce en resultados de gran impacto visual, pero cuya función puede ser perfectamente decorativa. La tendencia resulta muy valiosa como signo de libertad de expresión, pero al estar despojada de su función de adoctrinamiento político es imposible llamarla Muralismo. Y si, además, estas obras se trasladan a espacios privados lo que queda es solo la opción estética de usar el muro como soporte pictórico.

Cristián Elizalde. El proyecto Metro Veintinuo, liderado por Josefina Andreu, busca reclutar a artistas de mural para que realicen obras por encargo para espacios privados y públicos. Lo interesante de este formato pictórico es que modifica el entorno y establece una relación muy directa con el espectador.