Una crucial arista en las relaciones bilaterales entre Chile y China acaba de consolidarse con la firma de un memorándum de entendimiento entre la Asociación Chilena de Municipalidades (AChM) y la Asociación de Amistad del Pueblo Chino con el Extranjero (Aapche). Ambas entidades fueron protagonistas de un seminario en Santiago con el objetivo de impulsar la cooperación descentralizada y la integración entre regiones chilenas y ciudades chinas. Una promisoria iniciativa que busca otorgar un marco institucional para el desarrollo de la “diplomacia de las ciudades”.

Según el vicepresidente de Aapche, Xie Yuan, más de 2 mil ciudades y provincias chinas mantienen lazos de hermanamiento con igual número de localidades extranjeras, 13 de las cuales son chilenas, transformándose en el principal canal de intercambios en la actualidad. La firma del memorándum constituye el primer paso de un proceso que tendrá en el establecimiento de un foro bianual y en la creación de un fondo de cooperación, sus primeras expresiones concretas.

A la fecha, existen en China alrededor de 160 ciudades emergentes, con poblaciones que superan el millón de habitantes y cuyo ingreso per cápita bordea los US$15 mil anuales. Muchas de ellas, como Tongling, Taizhou o Suzhou, ya han establecido vínculos con sus similares chilenas, en una muestra palpable de que la relación bilateral puede profundizarse más allá del tradicional eje constituido por Shanghai, Beijing y Guangzhou.

En poco tiempo más serán precisamente aquellas ciudades chinas las que concentrarán la mayor parte del consumo de nuestros bienes y servicios. Baste señalar que la provincia china de Henan, hermana de la Región de Coquimbo, tiene una población de 70 millones de habitantes, por lo que si esta región chilena se preocupara solo de interactuar comercial, cultural y políticamente con esta contraparte, tendría un mercado más que suficiente para su propio desarrollo.

No obstante, el panorama descrito no abrirá reales oportunidades mientras no se cruce el umbral de las ceremonias y visitas protocolares, realizando paralelamente un seguimiento constante que permita elaborar un programa conjunto de metas, en el que se identifiquen áreas y espacios de inversión específicos. Tarea que desde el punto de vista gubernamental chileno, debería complementarse con la apertura de más oficinas comerciales, sean públicas, privadas o mixtas.

*El autor es presidente Cámara Chileno-China Comercio (Chicit).