Achraf Hakimi se para frente al balón, lo pica, anota y Marruecos clasifica a cuartos de final del Mundial de Qatar 2022. La selección dirigida por Walid Regragui se mete, por primera vez en su historia, en la ronda de los ocho mejores de una cita planetaria. A ojos de la orbe, dan el batacazo y son la gran sorpresa del certamen. No solo llegan lejos, sino que eliminan a rivales de peso. Porque si bien no es un torneo donde se enfrentan entre todos, los africanos se han cruzado con Croacia, Bélgica y España, tres rivales de peso. Además, vencieron a Canadá.

Sin embargo, al mirar la plantilla del cuadro marroquí, el asombro que causa ver a un elenco de escasa tradición futbolística tan lejos en el torneo de los mejores comienza a explicarse. La mayoría de sus jugadores milita en cuadros europeos. No solo ello, sino que aparecen clubes de renombre en la lista. Por ejemplo, Bayern Múnich, París Saint-Germain y Chelsea.

De atrás hacia adelante, el pórtico es defendido por Bono, el golero del Sevilla. Nacido en Canadá, pero identificado con Marruecos, el país de sus padres y en el que vivió desde los siete años. Su carrera futbolística partió en el Wydad Casablanca. Sin embargo, en 2012 saltó a España y desde entonces se mantiene en el fútbol ibérico.

En la zaga irrumpe otro futbolista que juega en el primer mundo del balompié: Noussair Mazraoui. El lateral derecho ha sido reconvertido a carrilero por el sector zurdo en el certamen, cumpliendo a cabalidad. A mediados de 2022 arribó al Bayern Múnich y paulatinamente fue tomando protagonismo en el cuadro bávaro.

Sin embargo, la gran campaña marroquí se cimenta en sus dos mejores jugadores: Hakim Ziyech y Achraf Hakimi, del Chelsea y del PSG, respectivamente. Los dos lideran a la escuadra africana. El atacante expone su mejor versión cuando el elenco árabe toma protagonismo, como ante Canadá y Bélgica, sus dos mejores encuentros, hasta el momento, en Qatar 2022. En esos contextos marca la diferencia. Sin dejar de ser importante en los otros dos enfrentamientos. Mientras que el marcador de punta, que se posiciona como uno de los mejores en su puesto en el planeta, ha mantenido su nivel al colocarse la casaca de su país. Algo que, en sus palabras, no le genera más que orgullo.

“Hubo contactos para jugar por España. Estuve un par de días y vi que no era mi sitio, no me sentía como en casa. No era por nada en concreto. No era lo que había vivido, que es la cultura árabe, ser marroquí”, declaró hace algunos días.

La cabeza del éxito

El momento de Marruecos en el Mundial no se puede explicar sin tener en cuenta a su cerebro: Walid Regragui. El estratega se hizo cargo de la escuadra de su nación pocos meses antes de la cita mundialista. Vahid Halilhodžić fue cesado de sus funciones en agosto, pese a ser el DT que los clasificó al torneo qatarí. El técnico tuvo problemas con algunos miembros del plantel y la dirigencia optó por el cambio.

Su reemplazante, un marroquí, luego de dos procesos sin contar con un entrenador nacional al mando, no tenía grandes pergaminos fuera del fútbol local, pero se preveía que en algún momento podía transformarse en el seleccionador, dado su éxito en la liga nacional. Con menos de cien días en la cabeza del proyecto, ya cosecha los mejores resultados para el país en su historia futbolística.

Achraf Hakimi y su madre, Saida, posterior a la victoria de Marruecos sobre Bélgica.

Identificación

En el elenco que enfrentará a Portugal durante esta jornada hay 14 futbolistas que no nacieron en ese país. De las 32 selecciones que disputan el certamen, es la que cuenta con más nacionalizados.

De esa lista, uno nació en Italia, otro en Canadá, dos en España, tres en Bélgica, tres más en Francia y cuatro en Países Bajos. Muchos tomaron la determinación de calzarse la casaca roja de Marruecos incitados por Hervé Renard, quien fue el DT de los africanos en Rusia 2018, y que en este 2022 tuvo su instante de fama al ser el entrenador de la Arabia Saudita que venció a Argentina.

Entre las razones de la naturalización de tantos deportistas se encuentra la cercanía de Marruecos con Europa, al ser una nación africana, pero limítrofe con el otro continente. Varios emigran, pero continúan con las tradiciones árabes, heredadas de sus progenitores, por lo que los identifican con esa tierra y no con su lugar de nacimiento.

Sucede, incluso, con el mismo entrenador. Walid Regragui es oriundo de Francia, pero sus orígenes familiares están en Marruecos.

Los éxitos del modelo marroquí están a la vista de todos, no solo en esta Copa del Mundo, donde avanzaron de la primera ronda tras 36 años y se metieron por vez primera en la fase de los ocho mejores. También se encuentran en la obtención de dos Campeonatos Africanos de las Naciones, en 2018 y 2020. De hecho, junto al Congo, son las únicas selecciones que han ganado este certamen, fundado en 2007, dos veces.

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