La decisión se dio a conocer a las 14 horas. Cuando el mundo político aún no terminaba de digerir el portazo que el Tribunal Constitucional le dio al requerimiento del Presidente Piñera para frenar el tercer retiro del 10%, el candidato presidencial Joaquín Lavín abrió su Twitter y escribió:

Eso fue el martes. Miles de respuestas de la amable red social llegaron enrostrándole lo que había hecho solo 48 horas antes. Porque Lavín, al igual que todos los presidenciables de Chile Vamos, salvo el Evópoli Ignacio Briones, había estado en La Moneda escoltando al Presidente Piñera en su cadena nacional en la que anunció el envío de un proyecto alternativo al que el Congreso había aprobado. Una maniobra que fallaría rotundamente y agudizó la crisis política.

¿Por qué estuvo con el Presidente, si después, además, diría que hay que promulgar el otro proyecto?

Por un sentido republicano, primero, porque cuando un Presidente llama y pide ayuda, yo voy a estar. Y lo hubiera hecho con Michelle Bachelet si hubiera sido necesario, y lo haría siempre. Y también porque me interesa Chile Vamos como coalición hacia el futuro y creo que la unidad hacia adelante hay que cuidarla, porque creo que es la coalición que mejor sabe interpretar a una clase media que hoy día perdimos y que hay que recuperar.

Joaquín Lavín está preocupado. Quizás menos pesimista que otros miembros de la centroderecha, pero sí cree que Chile atraviesa una crisis política, con una fragmentación de candidaturas que abona la incertidumbre, y una posibilidad real de que sea el alcalde PC Daniel Jadue o la diputada del Partido Humanista Pamela Jiles quienes hereden la banda de Sebastián Piñera.

Después de la CEP, ¿ve la posibilidad de un Chile gobernado por Pamela Jiles?

La encuesta no es ninguna sorpresa. Las encuestas venían mostrando desde hace tiempo que Jadue o Jiles va a estar en la segunda vuelta presidencial. Y, en general, las segundas vueltas son siempre bastante estrechas. Ahora, yo creo que no va a pasar, porque finalmente Chile va a tener que elegir entre dos cambios: un cambio profundo en lo social, pero hecho con acuerdos, hecho en paz; y un cambio polarizador, más confrontacional y que, por tanto, genera más incertidumbre. Chile va a tener que elegir entre esos dos escenarios y creo que va a elegir el primero. Por tanto, siendo Jiles y Jadue una posibilidad real hoy día, finalmente Chile va a ir por un camino distinto.

¿Y qué le hace pensar que elegirán su camino y no el de ellos, considerando la popularidad que tienen? Jiles tiene 54% de evaluación positiva, usted tiene 32%.

Porque el gran fenómeno social que ha ocurrido en Chile en los últimos 40 años es la clase media. Parte de los problemas que estamos viviendo tiene que ver con que la estructura del Estado, por ejemplo, las políticas sociales, no responden a ese país de clase media, sino que responden al país del 80 o 90. Y es esa clase media la que provocó la parte positiva del estallido social. No la violencia, pero sí la parte de la masividad, de las marchas, de sentirse que no han sido acogidas en lo que corresponde y decirlo. Ella fue la que eligió a Michelle Bachelet, por ejemplo, hace ocho años. Después le dio la espalda y eligió a Sebastián Piñera, y después también le dio la espalda, porque siente que no le respondió en los momentos más difíciles de la pandemia y crisis económica. Pero esa misma clase media, que ha respaldado los tres retiros del 10%, sabe también que lo que necesita para salir adelante es una economía que vuelva a retomar ritmo, creación de empleo, la posibilidad de tener nuevamente movilidad social. O sea, entiende que a punta de retiro del 10% no sale adelante. Hoy enfrenta la pandemia, sí, pero necesita esta segunda parte y esta segunda parte Jiles y Jadue no se la dan.

Pero Jiles ha sido la cara del 10%.

Ha sido clave en esto, en la parte de ayuda social hoy frente a la pandemia y su popularidad obedece a eso. Necesitamos un nuevo ciclo, que será este primer gobierno post nueva Constitución, que tiene que ser de tranquilidad, de acuerdos, de paz social para volver a avanzar. Y, por tanto, hay que elegir liderazgos sanadores y no liderazgos polarizadores y confrontacionales.

¿Usted ve una crisis política un riesgo institucional?

Yo creo que estuvimos cerca. Durante la última semana se estiró el elástico de la institucionalidad más de la cuenta. Hubo una pelea de poderes casi de niños chicos entre el gobierno y el Congreso, que terminó yendo al Tribunal Constitucional, que resolvió por la vía de no acoger. Ojalá se aprenda la lección: que esto requiere más humildad, más generosidad, más conversación, más diálogo. Y hoy hay que hacer un pacto de gobernabilidad para los 10 meses que quedan de este gobierno. Por lo tanto, me alegro mucho por las conversaciones que se iniciaron el viernes.

¿A qué se refiere en concreto con el elástico de la institucionalidad?

A que se tensiona el país a un extremo que no debería. Esas cosas las deberían solucionar antes. Faltan los telefonazos, faltan las reuniones...

La vapuleada cocina.

No me gusta esa palabra, pero falta diálogo. Entonces, cuando no hay diálogo, las posiciones se atrincheran y el país se tensiona.

¿El gobierno no debió ir al TC, entonces? ¿Debió promulgar el tercer retiro en cuanto lo aprobó el Congreso?

No, me estoy refiriendo a que esto debió haber cambiado antes. El gobierno debió haber llegado al Congreso con una propuesta potente para la clase media. Yo mismo hice una sugerencia que tampoco acogieron. Entonces, cuando tú llegas tarde tensionas innecesariamente al país y estiras mucho el elástico de la institucionalidad.

30/04/2021 FOTOGRAFIAS A JOAQUIN LAVIN Mario Tellez / La Tercera

Ayer de nuevo conversó con el Presidente. ¿Cree que ha cambiado algo su disposición estos días?

Lo vi con mucha más disposición a llegar a acuerdos y a hacer propuestas sociales más audaces y más a tiempo. No esperar hasta último momento para ceder.

Mucha gente dice que no se saca nada, por ejemplo, con un cambio de gabinete, porque al final todo pasa por el Mandatario. ¿Lo ve así?

No es lo relevante un cambio de gabinete en estos momentos. Todo pasa por la disposición del Presidente más que por las personas de los ministros. Y veo una buena disposición.

Hay un sector importante en la derecha que cree que el primer retiro de fondos marcó el inicio de una crisis que hoy se ve más nítida. Y lo responsabilizan a usted por haber abierto esa puerta al decir que apoyaba ese retiro el mismo día de la votación.

Lo que creo es que la política social chilena está obsoleta, no responde a la clase media de hoy y nunca se dio una respuesta adecuada para eso. Por ejemplo, la insistencia en decir “si tú tienes trabajo y no te has bajado tu sueldo, entonces no mereces el bono” es un error profundo, porque no toma en cuenta que hoy en día las familias chilenas son verdaderas pymes, son verdaderas redes, no sólo emocionales, sino que económicas; todos se ayudan entre todos. Entonces la clase media siente que no la están entendiendo. El tema de los retiros del 10% surgió por eso: porque no había una opción de la política social acorde a los tiempos. Ese es el punto central. Ahora, pienso que si lo hacemos bien, la economía chilena tiene un gran futuro.

O sea, no se arrepiente un segundo de haber apoyado ese retiro. Lo volvería a hacer.

Por supuesto que sí, pero imagino que de ahora en adelante esto debiera cambiar y debemos tener una política social de acuerdo a los nuevos tiempos. Pero lo que quiero decir es lo siguiente: yo siento que estamos viviendo un momento muy complejo, pero Chile tiene un gran futuro, que solo la política podría echar a perder. Me refiero a las siguientes tres cosas que están pasando: el proceso de vacunación que va avanzando. Segundo, la economía chilena está pasando por un momento que va a ser espectacular: el precio del cobre a cuatro dólares que, además, va a permanecer por mucho tiempo; la energía está cada vez más barata y, además, estamos en un momento en que el endeudamiento externo, que es algo a lo que también hay que recurrir si es necesario, está a costo bajísimo. Si nosotros salimos de este momento complejo que estamos viviendo y elegimos bien el camino, la economía tiene un gran futuro y va a haber recursos para hacer los cambios sociales profundos que se necesitan.

Esto es para salir de la crisis política, dice usted. Pero como líder político, ¿tiene algún mea culpa que hacer sobre por qué se llega a esta situación?

Bueno, todos somos culpables en alguna medida, pero obviamente la responsabilidad principal está en los actores políticos a cargo de resolver los problemas. Pero claro, tú puedes decir el país entero es responsable...

Claro, pero usted tiene una influencia importante.

Sí, está bien, todos podemos hacer una autocrítica, pero lo que interesa es el futuro. Y es cómo sacamos a Chile hacia adelante.

Hay mucho temor a la derecha del populismo. A usted a veces se le tilda de eso, ¿se siente populista?

Yo de populista no tengo nada. Para mí el populismo es hacer demagogia, mentir, engañar, hacer creer a la gente cosas que no se pueden hacer. Yo no soy así, al contrario, soy aterrizado, soy práctico, me gusta hacer cosas y que se vean.

Esta semana, Ignacio Briones escribió una columna contra los matinales y el exceso de políticos en ellos. Hablaba de la obsesión por exprimir el dolor y que de alguna manera echan a perder la calidad de la política. Usted ha sido precursor de los políticos en matinales…

La calidad de la política ha bajado no por los matinales, sino que porque a ha habido demasiada fragmentación porque se elige gente con porcentajes cada vez más chicos, y porque hay muchas personas que por los costos que tiene especialmente de exposición pública, funa o lo que sea, no quiere participar del servicio público. Y eso también daña a Chile.

¿Es partidario de cambiar el sistema electoral por uno que incentive la búsqueda de mayorías?

Sí, creo que una tarea que le va a tocar a la convención constitucional, pero es lógico que Chile tienda hacia un sistema más mayoritario. Es demasiado fragmentado lo que tenemos hoy día y se elige a personas con muy pocos votos. Y segundo, que busque una fórmula constitucional que incentive la colaboración entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Hay que buscar fórmulas para que no vuelva a pasar lo de ahora.

Provoste a la cancha

Uno de los argumentos por los cuales los candidatos presidenciales se involucraron en el episodio del último retiro es porque estaría en riesgo lograr el tercio en la convención constitucional. ¿Lo ve así?

Siendo objetivo, creo que el resultado de esa convención es muy incierto y no me atrevería a dar ningún porcentaje de nada. Creo que esa convención va a ser como un mosaico de Chile, que va haber personas que están fuera del mundo político tradicional, que uno no podría adscribir a lógicas partidistas. Esas personas va a ser las clave para llegar a estos acuerdos por los dos tercios. O sea, yo veo esperanza en la convención.

No es parte de la derecha que por día ve con más temor la nueva Constitución a medida que se agudiza la crisis política.

Bueno, la centroderecha es un poco asustadiza normalmente y se deja llevar por el momento, pero sigo pensando que Chile Vamos es la coalición que mejor puede entender a la clase media y sus aspiraciones. Esa clase media que en Chile es la que elige al gobierno y la que le da la espalda al gobierno. Y es esa que sabe que a punta de retiros no va a solucionar sus problemas. Necesita eso hoy en día, pero necesita trabajo y prosperidad mañana. Y eso se lo damos nosotros.

¿Qué tipo de reformas debiera incluir este pacto de gobernabilidad?

Es muy importante que se comience a conversar, porque eso restablece el diálogo y se deja de estirar ese elástico. Ahora, tampoco hay que ser tan ambicioso de que vamos a meter en ese saco todos los problemas. Pero para mí, hay tres cosas que son importantes. Uno es la política social de los próximos meses y cuánto cuesta eso. Lo segundo es la reforma tributaria, porque está relacionado con eso, pero no todo, porque hoy hay fondos soberanos, hay capacidad de endeudamiento a tasas muy bajas, hay más recursos. Pero igual, aunque en el corto plazo no sea estrictamente necesario, en el mediano plazo este cambio social profundo al cual yo me refiero va a requerir un aumento de impuestos. Y si se pudiera, trataría de meter la reforma previsional. Y como cuarto, que dejemos de desafiar la institucionalidad. Que el Presidente y la presidenta del Senado y el presidente de la Cámara se pongan de acuerdo en las atribuciones que tiene cada uno.

Ella ha sido clara en que aquí no hay acuerdo, sino mínimos comunes.

Creo que es un buen comienzo, porque representa un cambio en el ambiente político.

Si se logra un pacto de gobernabilidad ayudaría a calmar las cosas, pero además le conviene a quien quiera suceder a Piñera en la derecha. Pero también puede ocurrir un rebaraje en la ex Nueva Mayoría: se bajan todos los candidatos y emerge Yasna Provoste. Ahí se complica su pista.

Bueno, los escenarios siempre pueden cambiar. Pero primero, en hechos concretos, Yasna Provoste es la presidenta del Senado y es muy importante que tome ese rol que ha insinuado que va a tomar, que es ser interlocutora del Presidente de la República para darle gobernabilidad a Chile en los próximos meses. Y segundo, los cuadros políticos siempre pueden cambiar, pero creo que los liderazgo de Jadue y Jiles están muy consolidados. Y sobre todo el de Daniel Jadue, que viene desde hace bastante tiempo y es muy fuerte.

Pero convengamos que si sale Provoste es una amenaza más para usted que para Jadue o Jiles.

No me preocupa ese tema. Creo que ella tiene que jugar un rol y espero que lo siga haciendo.