Debo empezar por decir que fui poeta y que mis primeros versos se publicaron en la revista Los Diez...fui cuentista y algunos de mis cuentos se han reproducido en centenares de libros chilenos y extranjeros...soy novelista: he escrito cinco novelas y una de ellas ha merecido ocho traducciones a idiomas extranjeros”, escribió Manuel Rojas en un ensayo, Respuesta a mis críticos, en que reivindicaba su trabajo escritural y cuestionaba las aptitudes de los críticos literarios de su tiempo. De hecho, del célebre Alone, se refiere en términos muy duros: “Inestable, caprichoso, arbitrario”. En una época, por cierto, en que la crítica literaria ocupaba un lugar mucho más destacado en la sociedad.

Publicado en la revista Ercilla, el 28 de abril de 1965, el ensayo forma parte de un extenso volumen de publicaciones en prensa del autor de Hijo de ladrón que se encontraban desperdigadas hasta ahora. La editorial Fondo de Cultura Económica (FCE) acaba de publicar Ensayos Completos I, el árbol siempre verde. Escritos sobre literatura (1913-1972), el primer tomo de 4 en que se reunirán los escritos de no ficción del notable autor chileno, Premio Nacional de Literatura 1957. En este primer tomo, habla de literatura, aunque también toca lateralmente otros temas menos vinculados a la creación, como la responsabilidad del escritor en América Latina, las bibliotecas públicas y los premios literarios.

A cargo de la edición y recopilación estuvo Daniel Muñoz Rojas, nieto del escritor, quien comenta a Culto: “Los ensayos completos de mi abuelo estarán reunidos en los 4 volúmenes siguientes: El árbol siempre verde, escritos sobre literatura; De qué se nutre la esperanza, escritos sobre política; Chile, país vivido, escritos sociales y sobre cultura; Mundos perdidos, escritos sobre la naturaleza y las ciencias. Fue un trabajo enorme y apasionante que me tomo casi 10 años. Lo realicé en archivos y bibliotecas de Chile y del extranjero y conté con la gran ayuda de colaboradores y estudiantes”.

“Lo más hermoso del trabajo fue redescubrir escritos que había caído en el olvido y sorprenderme por su incansable trabajo de escritura. Cuando daba con una nueva publicación en algún diario o revista, me esperaba encontrar unos pocos artículos, y cada vez sus colaboraciones eran mayores a las esperadas. Manuel Rojas era un incansable escritor con una curiosidad también inagotable, abordaba todos los temas que lo conmovían, desde la literatura a la naturaleza, de las ciencias a las costumbres del pueblo de Chile”.

Por supuesto, una tarea monumental de 10 años tuvo más de una dificultad. “Lo más complejo fue rastrear sus escritos en la prensa extranjera y poder recopilarlos en diarios y revistas Argentinas, Mexicanas, Cubanas, Uruguayas y Venezolanas -explica Muñoz-. También fue difícil darse cuenta que algunas publicaciones chilenas de principios del siglo veinte se han perdido. De ahí que es tan importante apoyar la conservación y difusión de nuestros archivos patrimoniales”.

La escritura le despierta más de un recuerdo a Muñoz, pues alcanzó a compartir la veta literaria de su abuelo. “Siempre nos leyó a nosotros sus nietos, cuentos y aventuras. En su casa de El Quisco nos contaba historias que inventaba en las que siempre la naturaleza estaba muy presente, la cordillera, el mar, los pájaros. Desde entonces tengo una interés particular por su lado más desconocido: el de su pasión por la fauna y la ecologista. Estos escritos estarán reunidos en el 4to volumen: Mundos perdidos, del que escribiré el prólogo”.

Como muchos de los escritores de su tiempo, Manuel Rojas también desempeñó el oficio de periodista redactando en periódicos. Esa misma práctica, asegura su nieto, le sirvió mucho para su ficción: “Le ayudó a mejorar su técnica y a ampliar el campo de sus intereses, sin dejar nunca de aprender. Escribió y exploró sobre todo, sin ser un especialista pero siempre con honradez”.

“Leyendo sus ensayos, crónicas y columnas de opinión, se descubre que Rojas llegó a manejar a la perfección las técnicas periodísticas y del ensayo -agrega-. Me impresiona su abordaje de los temas que van siempre al grano, con un lenguaje directo y sencillo, pero no por ello menos poético. Por otra parte, muchas de sus colaboraciones periodísticas eran parte de un contrato, trabajo que le permitía ganarse la vida, pues con los derechos de autor de sus libros no le alcanzaba para sobrevivir. En algunos de sus manuscritos, se queja al pie de página de una columna de tener que escribir tanto para ganarse la vida”.

El volumen Ensayos completos I ya se encuentra disponible en librerías.

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