Paula 1218. Sábado 28 de enero de 2017.

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Aunque el día de los enamorados puede ser un invento cliché y un poco kitsch, en un mundo cada vez más polarizado y lleno de odio, no es tan malo celebrar el amor. El columnista de San Francisco Dan Savage dijo hace un par de años en su podcast Savage Love que el gran problema de las citas de Valentine's Day es que uno sale a comer y después de haber cuchareado un crème brûlée y bajado la botella de tinto ya no hay mucho ánimo para actividades románticas. Él dice que hay que comer después de haber hecho las mencionadas actividades. Pero el solo pensar en levantarse y salir cuando uno ya está en la cama, desinfla cualquier intención. Entonces qué mejor que el banquete sea ahí mismo, por supuesto decorado con velas, y unos ricos platos de pasta (la chef británica Nigella Lawson dice que la spaghetti alla carbonara es ideal en un date night con alojada, por ser contundente y generoso, cosas que también se aprecian en el amor).

Hay que tener el mise en scène listo, con una linda bandeja armada, con los boles, cubiertos, copas y unas generosas servilletas (yo sugiero paños de cocina lindos) para proteger las sábanas. Hablando de sábanas, hay unas que me tienen mal hace años, desde que las vi en las fotos en The Selby del departamento de la decoradora Rita Konig: son unas con corazones que se llaman Coeurs Pink de la marca D. Porthault y fueron diseñados para la duquesa de Windsor. La pareja había capturado la imaginación del mundo con su romance y quería simbolizar su amor y compromiso con este diseño. Si alguna vez están en París y tienen las ganancias del Kino en el bolsillo, pueden pasar por la tienda (también están en Nueva York). El resto de los mortales podemos invertir en un plumón de seda, muy rico en el verano ya que es muy liviano y fresco. Armen su cama con cubreplumón y sábana bajera, nada de sabana encimera que se enreda en los pies y ahoga en la noche: ¡lo peor! Obviamente también vale meterse sola a la cama preciosa con velas en el velador con un rico plato de pasta y una copa de vino: regalonearse a uno mismo es igualmente –si no más– importante que regalonear a la pareja. Sea lo que sea, háganlo con amor. Instagram: @ccdinteriores