LA PREGUNTA

"Estoy sin pareja desde el año pasado y llevo meses sin tener sexo. Con el aumento de las enfermedades de transmisión sexual y el riesgo de un embarazo no deseado me da mucho miedo tener relaciones sexuales con desconocidos, principalmente porque me asusta exponerme a que me pase algo por confiada. También me he dado cuenta de que mi soltería me encanta, que mis tiempos son míos y los comparto solo con quien yo quiera, sin compromisos con una pareja. Desde que terminé mi última relación –en la que me dejaron sin ninguna explicación– aprendí a sentirme cómoda estando sola y ahora esa libertad me encanta. Por eso me gustaría saber más sobre la soltería y la sexualidad. ¿Se produce algún cambio a nivel fisiológico cuando hay periodos prolongados de tiempo sin sexo?

Paulina, 30 años.

LA RESPUESTA

"Si el temor es a que algo físico cambie, se atrofie o se cierre, la respuesta es no. La vagina es elástica y cuando está mucho tiempo en reposo se pliega, pero nunca se sella", explica la kinesióloga experta en sexualidad Odette Freundlich. En esos casos, dice la experta, existen muchas maniobras y ejercicios que ayudan a que este órgano vuelva a tener la elasticidad adecuada, si es que se quiere retomar la actividad sexual.

Lo que sí está comprobado, es que la falta de relaciones sexuales con un otro podría afectarles a algunas personas a nivel psicológico. "Esto tiene que ver con las exigencias culturales. Si todo tu entorno habla de relaciones sexuales y tú no estás teniendo, es probable que puedas sentirte mal, baje tu autoestima o te sientas poco atractiva. Se han hecho estudios que demuestran que algunas mujeres se ven afectadas por esto, pero no se podría generalizar", dice la sexóloga y directora del centro de estudio y psicoterapia Sexología Chile, Valeria Rosales.

Y es que la sexualidad es un tema muy personal. Por eso también es difícil establecer cuándo hablamos de un periodo prolongado sin sexo. Para algunas personas un par de meses sin actividad sexual es un exceso, pero otras pueden estar perfectamente un año. Rosales explica que "más importante que hablar del tiempo, es conocer y entender cómo se desarrolla el deseo sexual en uno mismo y si ese deseo lo satisfacemos solo a través del contacto afectivo con otro o podemos satisfacerlo nosotros mismos".

Las otras formas del placer

Está más que demostrado que el sexo trae beneficios. Una de las razones es que durante la actividad sexual se libera oxitocina, una hormona que actúa sobre los sistemas del cerebro relacionados con el refuerzo positivo, es decir, con el placer. Las caricias y los abrazos también pueden activarla, pero según Odette "es el orgasmo el momento más placentero del acto sexual y es también el momento en el que esta hormona alcanza su mayor nivel. Lo importante es que no necesitamos de otro para llegar al orgasmo. Podemos hacerlo nosotras mismas a través de la masturbación".

Y Valeria complementa: "Obviamente al tener sexo con otra persona pasan más cosas porque hay un contacto afectivo y solo ese contacto genera cambios a nivel físico e incluso neuronal. Pero si no quieres o no puedes tener sexo con otro, siempre está la opción de autogestionar el placer".

Además es importante porque lo que también se ha comprobado es que la menor frecuencia sexual repercute en el deseo. Por eso, según ambas expertas, para tener una buena sexualidad es vital no darle la responsabilidad de sentir placer a otra persona.

Volver a tener sexo

Si hay un periodo de abstinencia muy prolongado y se quiere retomar la actividad sexual, es posible que el proceso de lubricación sea más lento. Esto ocurre especialmente en el caso de las mujeres mayores. "Si una mujer entró en la menopausia podría tener complicaciones para retomar su vida sexual. En esos casos es recomendable buscar apoyo, porque existen ejercicios y productos (como lubricantes y juguetes sexuales) que permiten activar la zona", explica Valeria.