El año 2008, un enajenado Marcelo Bielsa, entrenando a la selección chilena, estallaba contra Matías Fernández. “¿¡Qué pasa ahora, Matías?! ¡Siempre pasa algo!”, le gritaba desde un costado de la cancha después de que el mediocampista acusara una nueva molestia física.

Lo mismo podrían espetar internamente quienes salen a hacer ejercicio con frecuencia, ya que no hay época del año que no presente sus inconvenientes. Aunque el invierno quedó atrás y hacer deporte al aire libre ya no es una prueba de supervivencia y valor, los días más largos y las temperaturas más amenas traen consigo dos cositas que para algunas personas pueden resultar bien molestas.

El sol, cuya energía es clave para la salud mental y también física, irradia al mismo tiempo sus intensos rayos ultravioleta, que pueden ser muy perjudiciales para el cuerpo. En estos meses, pero también todo el año, el uso de un protector solar de acuerdo a las características de cada piel se vuelve esencial.

Tanto tanto si corres o andas en bicicleta por cerros, como también en algunos lugares de la ciudad, el colorido de los árboles y las plantas seguro te conmueve y quizá hasta ha afectado un poco tu ritmo de entrenamiento, porque dan más ganas de sacar fotos. Pero como dice Bielsa, siempre pasa algo.

El polen, más el sol y los mosquitos a cierta hora, mezclado con el sudor y el protector solar, pueden hacer que el ejercicio se vuelva desagradable de un momento a otro, provocando incluso un desalineamiento completo de los chakras que, en ocasiones, puede terminar en una reacción alérgica o hasta un accidente.

Para ambas situaciones es una muy buena idea hacerse de un par de buenos lentes de sol. Más allá de otorgar algo estilo y una vibra medio misteriosa y profesional, por sobre todo aportan seguridad y cuidado de la vista.

Pero no se trata de ponerse los mismos lentes con los que sales a taquillar por las tardes para andar en bicicleta o salir a correr. No solo porque unos RayBan se verán ridículos mientras sudas como tapa de olla, sino porque además no te resultarán muy útiles. ¿Qué tipo de anteojos sirven para cada disciplina y en qué condiciones? ¿Cuáles son las características básicas que deben tener? Un grupo de especialistas nos entregan sus sugerencias.

La mirada de los ciclistas

“La importancia de la seguridad visual va más allá de la protección del sol y los rayos UV”, asegura Fernando Thumm, periodista y entusiasta del ciclismo de montaña. “Cuando practicas deportes al aire libre te enfrentas a elementos como el polvo y el polen, pero también existe una posibilidad de que te salten piedras, te choque una rama o que te entre un insecto al ojo”, advierte. Aunque suena poco probable, producto de esto último Thumm terminó una vez en una sala de urgencias.

Uno de los varios pares que Fernando tiene son los K306 de Rockbros. “Unos buenos lentes ayudan a visualizar con mayor claridad los senderos, lo que reduce el riesgo de caídas. Otro punto a considerar en el ciclismo es el viento, especialmente al momento de descender, cuando los ojos lagrimean y entorpecen la visión”, dice.

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Por eso, explica que lo más importante es fijarse en un modelo que se adapte a la forma de nuestra cara, ya que los lentes vienen con medidas que determinan su tamaño, no solo de ancho o de los cristales, también del apoyo a la nariz.

“Lo ideal sería elegir un lente que quede cómodo y no se mueva. Otro factor a considerar, especialmente si vas a practicar deporte, es que sea ventilado para que no se empañe, pero que a la vez cubra una amplia superficie para mayor protección. Existen modelos que emulan el alcance de una antiparra”, aconseja, poniendo como ejemplo el modelo Fury Reactiv Performance 0-3 de la marca Julbo, pensado para el alto rendimiento.

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Sonia Pérez, publicista y ciclista de ruta, explica que para la bicicleta el uso de lentes es recomendable todo el año. “Durante el invierno es mejor usar lentes transparentes, para tener mejor visualización y evitar la resequedad en los ojos por el viento y el frío”.

En la primavera, en cambio, “sugiero unos lentes con cristales fotocromáticos, porque se pueden usar tanto durante el día como al momento del atardecer, y en ambos casos tener una visión clara”, dice.

Para el verano recomienda lentes de sol con un filtro UV categoría 2 o 3. La 4 es para lugares muy altos o donde hay nieve, que refleja al sol como un espejo y se hace más impactante a la vista. En ese último escenario recomienda los Oakley Sutro Lite Sweep Prizm.

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Para los días soleados, Fernando dice que es mejor optar por un lente más oscuro, en lo posible polarizado. “Igualmente existen unos de gama alta, con un valor más elevado, que incluyen cristales intercambiables para cada tipo de luz, como el modelo Smith Shift Mag Matte”.

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Ojos que ven, piernas que corren

Un artículo realizado en mayo por la revista Runners World asegura que el uso de anteojos entre corredores es una cultura adquirida del mundo ciclista. Entre las características clave que la publicación llama a tener en cuenta está que tenga un buen filtro UV, característica que se puede encontrar tanto en los modelos que sí son polarizados como en los que; y que puedan soportar una buena cuota de sudor y movimiento sin resbalarse, además de ser de un material resistente y liviano.

Otra cosa importante es fijarse en que las patas y la almohadilla para la nariz ofrezcan comodidad pero también firmeza.

“Un buen par de lentes es esencial para proteger del sol, del viento, de ramitas si corres en cerro; o de la arena, si corres en la playa o zonas desérticas”, dice Francisca González, ultra runner que respondió desde Túnez, donde corrió 50 kilómetros en pleno desierto del Sahara, en el marco de la carrera Ultra Mirage.

“Es muy importante que sean cómodos, tengan filtro UV y no se balanceen”, agrega. Ella recomienda el modelo Flamingo de Goodr —que además se pueden usar en el día a día—, y para una exigencia más elevada la colección Ultras de Sungod.

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“A la hora de elegir unos lentes, lo más importante no es el precio sino la función que deben cumplir”, explica Jan Masferrer, director de montaña del Club Alemán Andino de Santiago. “Si vamos a subir un cerro con nieve, por ejemplo, es muy importante que tengan un factor de protección elevado, que sean muy oscuros y se ajusten al rostro, que no pase luz por los laterales o la parte de abajo por la luz reflejada”.

“Por otro lado, si vamos a hacer una actividad de trail running un día nublado, unos lentes livianos con un vidrio translúcido de color amarillo clarito pueden mejorar la visibilidad y reconocer mejor el relieve por donde nos movemos”, apunta.

Ahora si la cosa se pone realmente heavy, como condiciones extremas de viento y nieve, Masferrer recomienda ir más allá y optar por unas antiparras.

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Ahora bien, ¿cómo saber si necesitas o no unos lentes de sol para el ejercicio? Si corres muy temprano en la mañana o ya de noche, por zonas urbanas o muy despejadas, seguro no te harán mucha falta, o al menos no unos muy sofisticados.

“Cuando achicamos los ojos o ajustamos la vista al correr, es porque necesitamos lentes de sol”, dice Juan Carlos Pasten, creador de la plataforma Solorunning. “Si eso nos pasa, los anteojos son esenciales para que no moleste la visualización de los 10 metros siguientes. Ya sea en calle o cerro, por la polución, polen, insectos, es importante contar al menos con un objeto protector”.

Pasten cree que un punto fundamental es que tengan flexibilidad en las patas. Por una razón muy sencilla pero vital: “Si tienes un accidente, los que tienen las patas fijas se te pueden quebrar y enterrar; los deportivos, en cambio, salen despedidos o se doblan”. Un ejemplo de ellos son el modelo Mexico City de Ronhill

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Personalmente, Pasten se inclina por los modelos fotocromáticos, como el Aero SP3CF de Julbo, ya que durante una corrida la luz puede ir variando, sobre todo en un cerro, aunque también en la calle. “Es ideal que se puedan ir adecuando a la luz, porque por supuesto no salir a correr con varios pares”.

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Para el cuidado de los lentes, Francisca González aconseja desde el Sahara “lavarlos con agua después de cada uso, luego secarlos con un pañito de microfibra y mantenerlos siempre en su cajita, para que no se rayen”.

La comunicadora audiovisual y deportista Paulina Pinto cuenta que usa lentes pero no solo para cuidarse los ojos. “Tengo miopía, entonces además de por el sol necesito usar lentes ópticos, por lo tanto son muy importantes para mí”.

“Primero tuve unos de marca ALLBEWELL, que eran para correr o andar en bici, no para deportes de contacto. Eran con micas intercambiables y el lente óptico iba por dentro.

Ella recomienda para su cuidado , guardarlos siempre en una cajita más bien rígida. “Porque aunque los guardas en la mochila, si alguien la pasa a llevar o la pisa, hasta ahí nomás llegaron”.

Y es que como diría Bielsa: “Siempre pasa algo”.


*Los precios de los productos en este artículo están actualizados al 6 de octubre de 2022. Los valores y disponibilidad pueden cambiar.