“Los perros y los humanos estamos en sintonía evolutiva, nos hemos adaptado juntos”, se titula una entrevista a Jules Howard, zoólogo británico, en el El País de España y a propósito de su libro Un ser maravilloso: una mirada científica al vínculo entre perros y humanos. En él desarrolla una crónica histórica y emocional cuyo trasfondo es el cambio de paradigma que ha vivido el lazo entre ambas especies. “Los perros pasaron de considerarse objetos y prisioneros, a luego ser amigos e incluso, ahora, a ser miembros de la familia”, dice Howard.

“Es fascinante la situación de los perros en nuestra cultura actual”, agrega: “han subido a un nuevo nivel para el que no tenemos una palabra científica todavía”.

Quizá el concepto científico no exista, pero hay uno que es bastante elocuente respecto a este nuevo estatus: la “humanización” a los animales. El filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetski suele decir que vivimos en la sociedad del exceso, hipermoderna, hiperconsumista, hiperindividualista. Sin frenos, se lleva todo al extremo, y el caso de la relación con nuestras mascotas parece ser un reflejo más de ello.

No bastaba con declarar a los animales como seres sintientes: además había que agregarle un mercado varieté en el que se puede encontrar todo tipo de productos propios del humano, como vestuario —desde parkas hasta buzos, jeans y sombreros—, calzado, disfraces, anteojos, mueblería y crear un mercado en torno a este nuevo estatus.

¿Cuántos de estos productos se corresponden con una necesidad del animal y cuántos a la frivolidad propia de los humanos, que perdimos noción de lo realmente necesario? En ese contexto, aparecen ideas que se repiten entre entre tutores de perros, y también de gatos, en plazas, caniles o donde quieran que compartan sus experiencias. Como por ejemplo, la supuesta necesidad de variar, de vez en cuando, el alimento que se les da a las mascotas en casa. ¿Es realmente cierto esto?

¿Es necesario cambiarles el alimento con frecuencia?

No, no lo es. David Rodríguez, nutriólogo, gastroenterólogo y vocero del Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet), dice que esta es una idea más surgida de la humanización que de otra cosa. Tiene que ver con que a los humanos nos parece aburrido comer siempre lo mismo, y ese hastío se lo traspasamos a las mascotas.

“Si bien es cierto que los perros tienen sentidos muy desarrollados, como el oído y el olfato, hay otros, como el gusto, que son muy deficientes”, complementa Alejandra Marconi, médico veterinario y representante técnico de Powerdog.

En efecto, los perros tienen cerca de 1.700 papilas gustativas, menos de un quinto de las 10 mil que posee el ser humano, lo que significa una capacidad mucho menor que la nuestra para percibir sabores diversos. Y en el caso de los gatos es todavía más bajo: cuentan con sólo unos 500 de estos órganos sensoriales.

Ahora, contrario a lo que podría pensar el criterio antropocéntrico, esto no representa un problema para los animales. Sencillamente, no se mueven por el sentido del gusto. Su brújula a la hora de alimentarse es, en cambio, el olfato: respectivamente, poseen más de 200 millones y 60 millones de receptores olfativos.

Si a tu mascota le gusta su comida y le hace bien, no hay necesidad de cambiársela.

Viviana Estadella, médico veterinaria de Royal Canin, dice en lo que se refiere a palatabilidad —lo estimulante que puede ser un alimento para un animal—, son “muchos más los aspectos que inciden en comparación con los humanos”. Al menos en perros y gatos, el aroma, la textura, el sabor, la forma y la temperatura “se conjugan para formar un panorama completo”.

“En los perros lo olfativo toma relevancia. Si el olor les atrae, ellos van a comer casi sin degustar. En ese sentido, si un perro sano no come su comida, debemos cuestionarnos si su olor está siendo atractivo más que su sabor en una primera instancia. Y luego investigar otros factores que pueden ser relevantes, como el tamaño y humedad, entre otras cosas”, agrega Marconi, por su parte.

David Rodríguez aclara que cada mascota es un individuo particular y, por tanto, “podrá tener diversas consideraciones especiales o fijaciones alimentarias a la hora de su elección”. Dicho esto, queda otra pregunta:

¿Es recomendable variar el alimento que se da a las mascotas en casa?

Esto es más complejo. Y la respuesta no es igual entre los especialistas. Marconi, por ejemplo, comenta que no es una recomendación que dé en la consulta veterinaria. “Más que sea variada, me preocupo de que le den una alimentación acorde a los requerimientos de edad y raza”.

Rodríguez, en tanto, dice que variar se recomienda “siempre y cuando la mascota no desarrolle algún grado de reacción adversa alimentaria al nuevo producto”. Por eso, cuando se decide cambiar el alimento, se debe mantener en observación al animal durante dos o tres semanas “para reconocer si manifiesta algún signo cutáneo o digestivo que nos haga pensar en algún grado de anomalía en la nueva comida”.

Ahora, hay quienes sí parecen encontrar un beneficio en la diversidad, ya que una mayor fuente de nutrientes, en el largo plazo, podría ayudar “a tener más opciones nutricionales y a aumentar la tolerancia oral”, según el vocero del Colmevet. En esta línea, Isamel Pereira, especialista en gastroenterología y endoscopia digestiva veterinaria, tiene un punto: en los primeros años de vida de la mascota es recomendable variar en las texturas de su alimento.

“Si solo están acostumbrados a comer pellets, cuando estén enfermos y deban comer comida casera —el clásico arroz con pollo u otros—, les puede resultar más complicado”. Por eso, dice, “conviene que desde chiquititos se acostumbren a distintas texturas”.

Lo importante es preocuparse de hacer una transición adecuada —mezclando los alimentos de manera progresiva, hasta que el nuevo sea el único en el plato— y de que la calidad del alimento sea equivalente.

Sin embargo, hacer de esta diversidad de alimentos una constante, puede tener sus efectos contraproducentes en el largo plazo.

Complicaciones digestivas

No es extraño que, a medida que envejecen, las mascotas desarrollen ciertas patologías crónicas, como enfermedades gastrointestinales. Algunas de estas últimas se asocian justamente a la dieta que han tenido a lo largo de la vida. “No es porque la dieta sea mala o esté vencida, sino porque lamentablemente algunos perritos generan reacciones adversas a ciertos componentes”, dice Pereira.

La mayoría de las veces, las complicaciones se asocian a las proteínas incluidas en la dieta. “Lo primero que hacemos en la consulta es preguntar qué cosas ha comido y qué no, porque la estrategia es dar una dieta con una proteína que no ha comido antes. Por ejemplo, si toda su vida ha comido pellet de pollo y pescado, la opción es darle alimento de cerdo, conejo o cordero. En cambio, si ha comido muchas proteínas en su vida, tendremos menos recursos para administrar”, explica el especialista.

Por ello, si un alimento gusta y le hace bien a tu mascota, lo ideal es mantenerlo.

¿Cómo elegir un buen alimento para mi mascota?

Considerando lo anterior, la elección del alimento que se dará a la mascota es esencial. De acuerdo a Euromonitor, en 2022 se comercializaron en Chile más de 422.730 toneladas de alimentos para mascotas —19% más que en 2017—, desde 25 compañías. Ante tamaña diversidad, la recomendación básica es orientarse por medio de un o una especialista en la materia.

Pereira dice que “muchas veces las personas se dejan llevar por los consejos de otras personas, como un vecino al que le fue bien con cierto alimento para su perro. Pero no significa que necesariamente le vaya a funcionar con el suyo. Esto es caso a caso, sobre todo si el animal tiene alguna enfermedad”.

“Los perros son omnívoros, o carnívoros oportunistas, como se les define actualmente. Pero más allá de eso, cada paciente debe ser manejado de forma individual”, reafirma David Rodríguez. “Muchas veces se toman decisiones por lo que ofrece el empaque o la publicidad, pero se desconoce lo que hay detrás de un proceso tecnológico alimentario. Se puede caer en apreciaciones erróneas por ciertas tendencias que vemos en los mismos humanos, como libre de grano o veganos, por decir algunas”.

¿Es recomendable variar el alimento que se da a las mascotas en casa? No tanto, dicen los veterinarios.

Por ende, continúa el nutriólogo y gastroenterólogo, cómo elegir la comida dependerá de la capacidad económica de cada persona. “No se deben sentir mal si su presupuesto no alcanza para algo más costoso, ya que de seguro su mascota estará en perfectas condiciones con lo que se pueda comprar”. Lo más importante es que cumpla con los requerimientos idóneos para cada animal: que tenga un perfil nutricional completo y con fuentes y procesos “de alta calidad que puedan garantizar la inocuidad del alimento, evitando riesgos de salud”.

Asimismo, hay que considerar la opinión de la mascota; es decir, si acepta o no el alimento que se le da. “Por muy costoso que sea, o por más que se piense que es lo mejor, si no lo consume es porque no funciona”, asegura Rodríguez. Alejandra Marconi sostiene que se deben tener en cuenta factores como el tamaño del alimento: “si es de raza pequeña o un cachorro, por ejemplo le puede resultar incómodo uno muy grande; si es un perro de edad avanzada o con problemas dentales, puede ser mejor uno más pequeño y húmedo”.

La disponibilidad del alimento en tiendas es otro aspecto a tener en cuenta. Algunos son más difíciles de encontrar o, incluso, pueden ser susceptibles a problemas de stock. Más vale asesorarse para no quedarse sin comida.

Otros consejos

¿Crees que tu mascota es mañosa porque es poco receptiva con su comida? ¿Es un problema del alimento o del animal? David Rodríguez dice que puede ser una mezcla de ambos aspectos.

“Como médicos, debemos ver si existe una patología de base, ya sea fisiológica o bien conductual. Muchas veces los tutores se involucran tanto que las mascotas comienzan a ver la alimentación como una mala conducta o algo indebido. Pero también pueden existir temas hormonales que alteren su conducta alimentaria”.

Marconi dice que factores como el estrés o la temperatura ambiental pueden alterar el apetito de las mascotas. En todo caso, una manera de estimular la alimentación es agregando agua tibia sobre el pellet. “Esto tiende a soltar olores, lo que puede ayudar a hacerla más atractiva”, afirma la médico veterinaria.

En muchos casos, el problema puede estar en la presentación de la comida. “A algunos animales les gusta trabajar para conseguir el alimento”, cuenta Ismael Poblete. “Podemos intentar alimentarlos de forma más entretenida, por ejemplo, ocupando juguetes como los Kong, o alfombras olfativas en las que deben resolver una especie de laberinto para acceder a la comida”.

Kong Wobbler Talla S

Si tu perro o gato se resiste a comer, pese a todo intento, durante varios días, lo mejor es llevarlo a su veterinaria para un diagnóstico más certero.


*Los precios de los productos en este artículo están actualizados al 20 de julio de 2023. Los valores y su disponibilidad pueden cambiar.