“Lambda”: así fue bautizada la “variante andina”, la segunda de más circulación en Chile y que ahora es reconocida por la OMS como de interés

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Organización Mundial de la Salud señala que la transmisión comunitaria de esta variante del virus que produce Covid-19 impactó en el número de contagios en los países en los que está presente por lo que se le debe prestar seguimiento y atención especial. Cita como ejemplo, el aumento de la circulación en Chile.




Todos los martes, la Organización Mundial de la Salud realiza una actualización de la situación en la que se encuentra la pandemia de Covid-19 y esta tarde, reconoció que el linaje del virus Sars-CoV-2, conocido como variante “andina” o C.37 tiene todos los atributos para convertirse en una “variante de interés” (VOI).

Tras seguir el desempeño de esta variante durante un tiempo prolongado, dice el informe, y obtener más información y evaluaciones actualizadas, ahora se considera que cumple con criterios para ingresar a este grupo, el mismo en el que están variantes como P.1, surgida en Brasil.

De acuerdo a la definición de la OMS, es una variante de interés (VOI) aquel linaje que cambia fenotípicamente en comparación con una referencia o posee un genoma con mutaciones que conducen a cambios que hacen sospechar de implicancias en ciertos partes del virus (por ejemplo, en proteína Spike) y ha sido identificado como causante de transmisión comunitaria.

“Lambda se ha asociado con tasas sustanciales de transmisión comunitaria en varios países, con aumento de la prevalencia a lo largo del tiempo junto con una mayor incidencia de Covid-19. Las primeras muestras secuenciadas fueron reportados desde Perú en agosto de 2020. Al 15 de junio de 2021, se han subido más de 1.730 secuencias a GISAID de 29 países o territorios. Se ha observado una prevalencia elevadaparticularmente en América del Sur en países como Chile (31% de prevalencia general entre las secuencias enviadas desde que se detectó por primera vez en esta ubicación hasta la fecha)”, señala el documento de la OMS.

En Chile, Lambda se comenzó a detectar en febrero, igual que en Argentina. La OMS reconoce que Lambda se ha detectado en Chile a tasas similares a la variante Gamma (P.1 o brasileña) y superando con creces a la variante Alfa (británica). En Perú, es la más frecuente, por sobre todas.

Según el Informe Epidemiológico Circulación de Variantes Sars-CoV-2 en Chile publicado el 15 de mayo pasado: la variante brasileña (P.1 o Gamma como la bautizó la OMS) y la andina (C.37), ahora Lambda son las de mayor circulación en Chile. La actualización de este informe elaborado por el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud y publicado este domingo, muestra que el 62% de las 2.811 muestras del nuevo coronavirus Sars-CoV-2 secuenciadas entre diciembre del año pasado y el 11 de junio, son estas dos variantes: 37,4% (1.051 muestras) de P.1 y 25% (700 muestras) de C.37. La variante británica (B.1.1.7 o Alfa según OMS), representa el 9,2% de las muestras secuenciadas (258).

Con Lambda, ya son siete las variante de interes reconocidas por la OMS. Las variantes de preocupación, siguen siendo cuatro: Alfa (británica, B.1.1.7), Beta (sudafricana, B.1.351), Gamma (brasileña, P.1) y Delta (india, B.1.617.2).

Primera detección

El viernes 23 de abril, una investigación publicada en virological.org, un foro de investigadores dedicados al estudio de los virus, reportaba un nuevo sublinaje del virus Sars-CoV-2 que se expandía por Chile y Perú.

Pablo Tsukayama, profesor de Microbiología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia y autor principal de este reporte, explicó en esa oportunidad a Qué Pasa que la nueva variante bautizada por ellos como C.37 presenta en su genoma 19 mutaciones que generan un cambio en la secuencia de aminoácidos y siete de estos cambios ocurren en la proteína Spike (S) que es la que se adhiere a las células humanas y que es el principal antígeno del virus y el objetivo de la mayoría de las vacunas. Además, varias de estas mutaciones estan presentes también en las variantes británica, sudafricana y brasileña.

Aunque en los primeros días, las autoridades nacionales no reconocieron esta nueva variante, en el los informes epidemiológicos que siguieron en mayo sí lo hicieron. En Chile, se habría detectado por primera vez en febrero y desde marzo aumentó su circulación. Para la autoridad sanitaria, el crecimiento de los contagios de esta variante hacía nevesario estar atentos a los cambios en la caracterización epidemiológica.

Rafael Medina, virólogo y profesor asociado del Departamento de Enfermedades Infecciosas e Inmunología Pediátrico de la U. Católica, explica que el ingreso a esta categoría significa que existe suficiente evidencia para decir que es necesario hacerle seguimiento ya que puede tener un impacto epidemiológico. “La deja en una categoría a nivel internacional para que otros países también la puedan seguir su patrón de comportamiento. Incluso, las empresas que desarrollan las vacunas podrían evaluarla para saber si tiene o no evasión de la respuesta inmune”, dice.

Respecto de la demora de las autoridades chilenas por reconocer a C.37 como una nueva variante, Medina dice que probablemente, se podría haber hecho una evaluación un poco más profunda cuando se dio a conocer el aumento de casos y haberla reconocido antes, pero más allá del nombre, dice que sí fue correcto el seguimiento que se le hizo. “En el Reino Unido se demoraron dos meses desde que habían detectado a Alfa, hasta que en diciembre dijeron que se trataba de una variante nueva y más contagiosa. No se puede determinar inmediatamente”, aclara.

¿Qué tiene C.37?

“Posee varias mutaciones. Hay unas en particular que me llama la atención y que está en el gen ORF1a. En ese gen, se borraron tres letras o tres aminoácidos, que es la misma deleción que ocurrió en la variante británica, sudafricana y brasileña. La otra mutación está en la proteína S. Aquí presenta una combinación nueva, que también se ha visto en otras mutaciones, pero que en este caso, reúne 7 deleciones, siete aminoácidos que se borraron”, dice Tsukayama.

Lo que sí está claro que “C.37 y P.1 comparten la mutación ORF1a:3675-3677 y (en principio) darían el mismo resultado en esta prueba de PCR. O sea: es posible que muchas de las muestras identificadas como P.1 por INS sean realmente C.37″.

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