No es una cura, pero sí el inicio de una nueva era en el tratamiento del Alzheimer. Así lo aseguraron los científicos que participaron en los ensayos clínicos de Donanemab, un fármaco que ayuda a eliminar una proteína que se acumula en el cerebro de las personas con este tipo de demencia.

Esto se traduce en que el medicamento tiene el potencial de disminuir el avance de la enfermedad en un tercio, lo que permite que las personas puedan “retener” más sus vidas, y puedan, por ejemplo, preparar una comida o disfrutar de un pasatiempo.

Donanemab: el nuevo medicamento que promete cambiar la vida de los pacientes con Alzheimer

Cómo funciona Donanemab, el medicamento contra el Alzheimer y la demencia

Es importante resaltar que este tratamiento funciona en la etapa temprana del Alzheimer y no para otros tipos de demencias.

Y es que el medicamento está diseñado específicamente para eliminar una proteína que solo se acumula en el cerebro de los pacientes con esta enfermedad, lo que hace que sea exclusivo para ello.

Los resultados del estudio, que se publicó en la revista médica JAMA, revelaron que:

  • El medicamento logró disminuir la proteína amiloide en el cerebro
  • Aquellos que lo recibieron, lograron mantener más su vida cotidiana, pudiendo hacer cosas como contestar el teléfono o dedicarse a pasatiempos
  • El avance de  la enfermedad se redujo en un 20 a 30% en general, y en un 30 a 40% en un grupo de pacientes que era más “probable” que respondieran al tratamiento
  • Hubo efectos secundarios significativos y los pacientes deben ser conscientes de los riesgos del tratamiento
  • La mitad de los pacientes pudo suspender el tratamiento después de un año, porque eliminaron suficientes depósitos cerebrales
  • No está claro si el tratamiento seguirá siendo efectivo durante un período más largo
Donanemab: el nuevo medicamento que promete cambiar la vida de los pacientes con Alzheimer (Foto: REUTERS/Brian Snyder)

Sin embargo, a pesar de ser una buena noticia para el mundo médico, el Donanemab no está exento de riesgos: uno de los posibles efectos secundarios que se evidenciaron en las pruebas clínicas fue la inflamación del cerebro, que afectó a casi un tercio de los participantes (1.736 participantes entre 60 y 85 años y con alzheimer en etapa temprana).

Al menos dos voluntarios fallecieron por inflamación cerebral, sin embargo, en la mayoría, el problema se resolvió sin causar otros síntomas.