Cada verso de la canción "Un violador en tu camino" del colectivo Las Tesis ha sido sometido a un detallado análisis por parte de la antropóloga argentina Rita Segato (68). Y como si la hubiese escrito ella, una de las intelectuales referentes del feminismo en Latinoamérica puede explicar cada uno de sus contenidos. Claro, porque están inspirados en un trabajo que le ha tomado años: los estudios de género y los temas de violencia sexual hacia las mujeres.

De Las Tesis se enteró estando en México. A través de su celular recibió mensajes con videos de la performance "Un violador en tu camino" y una noticia particular: el colectivo Las Tesis, que empezó haciendo un acto callejero en Valparaíso y que ya dio la vuelta al mundo, declaró haberse inspirado en sus investigaciones y en los más de diez libros que ha escrito. "No estaba leyendo mucho los medios porque estaba en medio de unos viajes, pero empezaron a llegar mensajes de varias personas, entre ellas dos profesoras chilenas del colectivo Pulso feminista, que me comentaron todo", recuerda. Desde entonces, ha seguido de cerca las réplicas del grupo en el Líbano, Estados Unidos, Perú, Barcelona y Francia, entre otros lugares donde se ha repetido la performance.

La antropóloga lleva cerca de dos años establecida al norte de Argentina, aunque recorre constantemente Latinoamérica. A su tierra natal volvió en 2017, después de haber vivido años en Brasilia, Brasil, donde en 1993 partió analizando, por petición de la gobernación de la ciudad, la violencia contra las mujeres. "Pensé que iba a entrar y salir de ese tema. Pero nunca pude abandonarlo, porque se quedó y solamente creció a partir de ese momento", dice.

-¿Hay algo particular de su trabajo que reconozca en "Un violador en tu camino"?

-Mucho, aunque por supuesto yo no soy la importante, sino que ellas y su potencia. Las Tesis hablan del patriarcado que juzga, que castiga. En mi primer libro Las estructuras elementales de la violencia, hablo de que en realidad la violencia moral sobre nosotras, las mujeres, está en el aire que respiramos, porque no lo vemos ni lo sentimos; es la normalidad. Así como el violador es un sujeto normal, hay una violación que es la mirada al cuerpo de la mujer.

-La ola feminista lleva ya un tiempo siendo parte de la agenda social y pública y haciendo ruido en las calles. ¿Por qué cree que Las Tesis calaron tan hondo con su performance?

-Porque es una canción muy bien construida. Hay muchas consignas femeninas y canciones feministas, pero esta tiene algo especial. Merece un análisis detenido. Me puse a estudiar qué es lo que está codificado ahí, incluso casi subliminalmente. Vi lo que está detrás del discurso, de cómo entienden que la violación es una acción ante todo política. He estudiado la manera en que esta lírica ha atrapado a la gente y a muchos públicos, y creo que lo más relevante es la potencia que tuvo. Eso es porque hay discursos de superficie y, además, contenidos entrelíneas que se encuentran por detrás de lo más aparente.

-En una entrevista dijo que "la violación se aleja (…) de esa imagen del hombre como lobo hambriento que viola porque no puede controlarse". Es decir, la sexualidad del hombre ya no se concibe como una simple pulsión, como lo era hasta hace poco. Y, según lo que ha planteado, hoy esa discusión es más moral.

-El sujeto que viola es un sujeto moral. Yo digo en mis textos que es el sujeto más moral de todos, porque va a disciplinar, a castigar, a moralizar y a encaminar a la mujer violada. Esa es la gran contradicción y lo que el sentido común no consigue percibir claramente de las violaciones: que aunque son crímenes en la ley, en realidad son actos moralizadores.

-Hay algo que menciona en sus trabajos y que el neuropsiquiatra Jorge Barudy, que investiga sobre abuso sexual infantil, también aborda. Se trata de que la violación muchas veces tiene una dinámica relacional previa. Es decir, es la culminación de un acto anterior. ¿Desde dónde se puede explicar eso?

-La dominación de la mujer mediante métodos sexuales u otros es indispensable para que el hombre pueda mostrarse hombre frente a los ojos de otros hombres. Es algo que necesita, porque si no se muestra hombre, no es declarado como tal ante la mirada de sus pares. El acto previo está sujeto a una estructura que hay que erradicar, donde el hombre tiene que pasar pruebas de masculinidad, a veces sin ganas o forzados a desear algo que en realidad no sería su prioridad. Hay una deformación muy grande del deseo masculino real, debido a la necesidad de mostrarse macho frente a ojos de otros machos, ante la sociedad. Creo que a la larga el ser hombres lleva a una infelicidad mucho mayor que el ser mujeres, partiendo porque las mujeres somos mucho más capaces de reírnos sin hacer que otros sean víctimas ni de poner pruebas sobre ser mujer o no serlo. Nuestra moral no tiene rigor ni necesidad de demostraciones como sí las tiene la moral masculina.

-¿Cómo se sale de la lógica de reafirmar las masculinidades?

-Transformando la atmósfera que respiramos. Me consta que se está haciendo hoy: desobedecer y deslizarse hacia afuera del mandato de la masculinidad.

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Hace dos días, a la actividad "Conversaciones Alameda Abierta: Arte movilizado", organizada por el GAM, asistieron Dafne Valdés, Paula Cometa, Sibila Sotomayor y Lea Cáceres, las fundadoras de Las Tesis. Llegaron cientos de personas a escucharlas y a hacer la performance junto a ellas. Allí, en una instancia única, Sotomayor se refirió a Rita Segato:"Buscamos una autora que fuera sudamericana. Fue una decisión epistemológica, un punto de vista colonial. De ahí el interés de basarnos en ella. Partimos analizando sus textos y a partir de eso fuimos indagando un poco más y llegando al tema específico de la violación".

Segato aborda este tipo de agresión y según Sotomayor su relevancia radica en que desmitifica "que este hombre 'enfermo' y 'desviado' -el violador- quiera satisfacer un deseo sexual". Segato hizo una investigación muy larga con violadores condenados. El resultado de ese estudio fue que son pocos los casos en donde ellos querían satisfacer un deseo sexual. En lugar de eso, esos hombres veían el ataque como una forma de castigo y una demostración de poder.

La canción "Un violador en tu camino" tiene su génesis ahí.

Rita, para hacer su análisis, hace una única pausa: "Si vos me permitís yo te digo cuáles son las proposiciones de Las Tesis", dice, y empieza:

-"El patriarcado es un juez". Eso tiene que ver con que somos juzgadas siempre; que el ojo público nos juzga constantemente. Al poner un pie en el espacio público hay un ojo moral y juzgador que cae sobre nosotras. Ese ojo moral nos evalúa, nos castiga diaria y rutinariamente, tanto que ya no lo vemos. El punto de "violencia que ya ves" es histórico, porque ya estamos observando este orden desigual. En la segunda estrofa cambia "lo que no ves" por "lo que ya ves". Hay una evolución. Es hipersintético. Ahí está codificado el mensaje. Ahí se transforma esa violencia de la atmósfera opresiva que hace que yo, cuando salgo a la calle cada día, me pregunte sobre el color de lo que me pongo, de si la pollera está larga o está corta, de si el color no es demasiado estridente para no llamar la atención. Esa observación de sí mismas para no pasar momentos difíciles en el espacio público es la violencia que no ves. Es violento, porque debemos cuidarnos para que no nos hagan pasar momentos difíciles, sobre todo cuando somos jóvenes. Esto se pone peor, porque luego ya viene el crimen: la violación, el feminicidio. "Es feminicidio, impunidad para el asesino". Y ahí la mujer le contesta al juez moral: "Y la culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía". La culpa no es de ella, como nos han hecho creer siempre. No es culpa nuestra por donde andábamos, por si era de noche, por si era un lugar solitario. Esta canción es una interpelación.

- Los versos, ya casi al final, parecen evocar parte de su trabajo en La crítica de la colonialidad, donde dice –y lo ha comentado antes- que el Estado es la última fase de la historia de los hombres.

-Bueno, en ese texto tengo ocho ensayos donde desarrollo este tema. Es que esto está codificado de una manera absolutamente eficaz y eficiente. La mujer víctima del patriarcado le devuelve la acusación de ser culpable de sus manos diciéndole: el inmoral sos vos, el inmoral eras tú; el violador eras tú. Vos, juez, sos el inmoral. El Estado, los jueces, los presidentes. La inmoralidad es de ustedes. Que se hable del Estado no es menor, porque el Estado somos todos, pero es un orden establecido por años por hombres. Cada vez que digo un verso del poema de Las Tesis confirmo que es perfecto, estremecedor y un escrito extraordinario.

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"Las Tesis sénior", en el acto que realizaron en el Estadio Nacional.[/caption]

-En las afueras del Estadio Nacional en Santiago se hizo una performance de "Las Tesis sénior", donde mujeres de todas las edades, sobre todo más adultas llegaron a cantar y, según dijeron a la prensa, a reivindicar sus propias historias. ¿Cree que el impacto pasa también por el lenguaje transversal del poema?

-Por supuesto. Es que esto se convirtió en un ritual. Hay una donación de palabras. Los que trabajamos en el campo del análisis de las situaciones, de las escenas, de la sociedad, en mi caso de la antropología, les damos palabras a las sociedades. Somos donadores de términos. El vocabulario y las palabras son un espejo de la realidad, algo que permite a la gente espejearse, reconocerse en eso. Eso es lo que pasa, y por eso también muchas mujeres dicen "esto es parte de mí también y lo reconozco como tal". También me pasa a mí. Me pasa muy a menudo que diversas palabras de mis análisis las veo en la calle. Hace poco vi un cartel que decía "La criminalización del aborto es una violación de Estado". Y lejos de pensar en cómo logré trasladar palabras a la calle, pienso en el acto en sí mismo: la violación de Estado es la peor de todas, porque es una violación en la que el Estado ocupa y secuestra el cuerpo de la mujer y le impide tener soberanía sobre su propio cuerpo. Es tremendo.

-En México un equipo de fútbol se rió de la performance que miles de mujeres realizaron en El Zócalo de Ciudad de México. ¿Su acción es símbolo de una pérdida de poder?

-La burla es auto desenmascarar esa pérdida de poder masculino. No tienen más armas, pero ¿sabes?, según mi experiencia, por lo menos en mi país y países que conozco porque viajo bastante, es que los hombres agradecen. Me encuentro por la calle a muchísimos hombres de todas las edades, de todas las clases, de todos los lugares que agradecen mucho que hoy se hable sobre estos temas.

-¿Porque ellos mismos se ven como víctimas del patriarcado?

-Por supuesto. Para ellos esto es desmontar el mandato de masculinidad, es la posibilidad de tener una vida más tranquila y más agradable. Porque este juez del que hablan Las Tesis, también juzga a los hombres. El macho alfa va a juzgar, descartar u oprimir a los que están más abajo en la escala. Los hombres son víctimas de cumplir con los cánones de la masculinidad y de estar poniéndola a prueba constantemente.

-¿Cuáles son los espacios donde los hombres se ven atorados de expectativas?

-La lista que mapeo yo incluye la expectativa sexual, física, bélica, muscular, económica, moral, intelectual y política. El hombre tiene que exhibir una o más de estas potencias o cae en la escala de la masculinidad. Es una exigencia permanente y siempre, pero siempre habrá alguien que está en un nivel superior en la jerarquía de las masculinidades. Es muy opresivo y muy siniestro.

Segato, quien hace dos años recibió el Premio Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales entregado por Clacso, cree que la manera en que las marchas en América Latina han ocupado el espacio público y la "forma en que han crecido nuevos vínculos, nuevas amistades y han hecho política de otra forma", están generando un "magma político importantísimo que ofrece otro camino". Para la antropóloga, hoy las mujeres "están entrando en un camino de lo político distinto al de lo netamente institucional. Es un camino donde las mujeres caminan hacia la deliberación y las propuestas sobre cómo transformar la sociedad. Y eso es algo mucho más profundo y político que simplemente someterse a la postulación de un cargo, que por cierto también tiene muchos simbolismos e importancia".