La economista ítalo estadounidense Mariana Mazzucato no ha pasado desapercibida en su actual viaje a Chile. Referente del actual oficialismo, su agenda incluye reuniones con ministros y con el propio Presidente Gabriel Boric.

Entre medio de estas actividades, la profesora de la University College of London (UCL) y directora del Instituto para la Innovación y Propósitos Públicos (IIPP por sus siglas en inglés) de esa casa de estudios, conversó con Pulso sobre Chile y las ideas que está promoviendo de su último libro “Misión Economía” y de sus trabajos anteriores.

¿Cómo está viendo la situación económica chilena en estos momentos, tras el estallido social y la pandemia, y golpeada por la inflación?

—Es algo que es más global, que no es sólo Chile. Todos los países de América Latina y de todo el mundo, con diferentes contextos, están sufriendo. ¿Por qué? Porque la gente más vulnerable siempre, no importa el tipo de crisis -climática, financiera, de salud-, es la más golpeada. El costo de la vida sube, el costo también para las empresas sube. Pero esta reacción que han tenido los gobiernos de simplemente aumentar los tipos de interés, que ahora parece van a seguir subiendo, es contraproducente, porque el origen de la inflación en la mayoría de los países no es la demanda.

¿Qué es?

—No es porque los trabajadores sean tan ricos ahora que están comprando todos estos bienes y que al aumentar los tipos de interés se amortigua la demanda. La causa principal son los precios de los alimentos, los precios de la energía y el poder de los monopolios, es decir, el exceso de beneficios en la minería y la energía, y hay formas de abordar esto directamente. No tienes que ir indirectamente a través de la tasa de interés, que luego daña la economía y causa la depresión. Se podría abordar eso, como está ocurriendo en España y en Alemania, con topes a los precios de la energía, pero también en algunos casos gravando los beneficios inesperados. Eso es ir al origen del problema.

En Chile sí hubo exceso de demanda por los retiros de los fondos de pensiones...

—En Chile es una combinación. Pero seguramente en Chile el problema no es que la gente sea tan rica que salga a comprar abrigos de pieles o a comprar todas estas casas que al aumentar los tipos de interés se amortigua la demanda. Pero tiene toda la razón, en Chile ha habido eso, pero lo tuvimos también por cierto en el Reino Unido y EE.UU. En el Reino Unido lo llamamos esquemas de permisos de trabajo, con los que la gente consiguió ingresos extra. En EE.UU. también se dieron cheques, pero esto es después de 30 años de estancamiento de los salarios reales.

Acá la herramienta principal para combatir la inflación es la tasa de interés.

—Sí, que de nuevo, es contraproducente, lo que no significa que no deba subir un poco. Tuvimos tipos de interés reales en cero a nivel mundial durante 10 años. Eso es una locura. Eso debería haber subido eventualmente. No soy macroeconomista, pero tengo mis opiniones. Mi opinión es que sin un modelo de desarrollo productivo con una estrategia industrial seria en el centro -y si a la gente no le gusta esa palabra se puede ocupar otra-, a través de todas las industrias, incluidos los servicios, no vamos a crear riqueza. Entonces, cuando no tienes crecimiento y, sobre todo, cuando la productividad está estancada, cuando no tienes una transformación de todos los sectores o cuando tienes un modelo de crecimiento basado en los recursos naturales basado puramente en la extracción, entonces ese es el primer problema a resolver.

La productividad en Chile es un problema...

—Sí, en Italia también. Es un problema enorme y que necesita inversión del sector público y del sector privado. La pregunta es, ¿con qué tasas de interés, qué tipos impositivos? Necesitas fomentar el crecimiento a largo plazo. Hay maneras de utilizar el impuesto sobre las ganancias de capital, por ejemplo, para fomentar el crecimiento a largo plazo. Así que se recompensa a las empresas que realmente están invirtiendo en el largo plazo y no en el corto plazo. Hay formas de utilizar incentivos fiscales para la investigación y el desarrollo, que son relativamente bajos en Chile, y necesitamos que el sector privado invierta en la frontera tecnológica. Usar la fiscalidad para emparejar la cancha, para premiar a las empresas que están dispuestas a moverse con el país en torno a un crecimiento inclusivo y sostenible.

¿Cómo se logra eso?

—Una es aumentar la productividad a través de un plan serio de inversión productiva. Y lo que sabemos -aquí es donde la ideología se interpone, especialmente en lugares como Chile y Argentina es un debate extremadamente ideológico- por la historia de EEUU, de Dinamarca, de Alemania, de Corea, de Singapur y de algunos países africanos hoy en día, es que la inversión pública puede liderar. No se trata de público o privado. Se trata de si podemos formar lo que yo llamo un Estado estratégico inteligente, orientado a la misión que traiga inversión, que lidere, especialmente en las áreas difíciles en las que los empresarios no se atreven. ¿Pero qué es lo que debe liderar? No a un sector, no protegiendo la minería o protegiendo incluso los productos farmacéuticos. Se trata de crear un nuevo ecosistema en torno a, por ejemplo, el litio u a otra cosa.

¿Cómo limitar el riesgo que toman los países, considerando las restricciones presupuestarias y el uso alternativo de esos mismos recursos, por ejemplo, para programas sociales?

—Una cosa que diría es que eso es una mentira, porque cuando hay guerra, el dinero sale de la nada a nivel mundial. Alemania dijo que no había dinero, y luego, de la noche a la mañana, hubo 190.000 millones de euros para luchar en la guerra. ¿Dónde estaba eso antes? Así que cuando priorizamos en la crisis de Covid-19 porque mueren millones de personas o en una guerra de Rusia, de repente sale dinero. ¿Por qué? Porque si tienes tu moneda nacional soberana, por supuesto que los gobiernos pueden crear dinero. Siempre lo hacen. La gente no puede. El sector privado no puede. Los gobiernos pueden. Sin embargo, si tienes una situación macroeconómica difícil, si además dependes del dólar... ya conocen la situación argentina, etc., evidentemente no se puede imprimir dinero sin más. Pero incluso cuando no puedes imprimir dinero, no funciona si es “dinero helicóptero”, si no se enfoca en la capacidad productiva.

¿Porque eso impulsa la inflación?

Sí, trae inflación. ¿Pero por qué trae inflación? Porque sólo estás poniendo el dinero en la capacidad existente. Hay que hacerlo a través de la inversión estratégica orientada a la misión, creando nuevos mercados que aglutinan, no desplazan la inversión empresarial. No hay ninguna razón para que eso genere inflación, porque estás ampliando el pastel, estás expandiendo la torta. Así que todo mi trabajo se centra en cómo ampliar la torta y se necesita tanto del sector público como del privado.

Usted dijo que se está mirando a Chile como un experimento para matar el neoliberalismo. ¿Hay que “matarlo”?

—Esa es una cita que hice al Presidente Boric (“Chile será la tumba del neoliberalismo”), pero sí, estoy completamente de acuerdo con eso.

¿Por qué no intentar “matarlo” primero en países desarrollados? Está la imagen en Chile de que hay economistas de países desarrollados intentando experimentar primero en países como los nuestros y no en los suyos.

—En mi caso eso no es cierto, porque escribo todas las semanas sobre por qué la austeridad en el Reino Unido fue un fracaso, por qué la gente sufrió en lugar de culpar a los bancos- Escribí sobre eso constantemente. En Europa, su programa de recuperación tras la crisis financiera estaba condicionado a que los PIIGS, (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) recortaran el gasto público. No funcionó. Lo he dicho un millón de veces. No sólo no funcionó, sino que fue contraproducente. La deuda sobre el PIB subió, por lo que el déficit bajó. Pero la inversión pública bajó, la productividad y el PIB no crecieron. Así que yo personalmente, y creo que seguro que es el caso de otros economistas, he estado despotricando en los desarrollados, diciéndoles “no sean estúpidos. Sólo están perjudicando a la gente. No están fortaleciendo la economía con la austeridad”. Mi llamado a la acción en Chile es: si quieren desarrollarse, dejen esta dicotomía neoliberal versus izquierda, únanse con una política industrial y de innovación inteligente.

Pero con el actual modelo Chile fue el país más exitoso en la región en los últimos 30 años.

—Me alegro de que me lo plantée, porque así puedo aclarar mi punto de vista. Me refiero a los Chicago Boys, que en Chile, tuvieron un gran efecto. También tuvieron efecto en otros países.En primer lugar, en Chile no se invirtió tanto como, por ejemplo, en Argentina en el tejido social, en la educación pública, la salud pública. Ahora veo un gobierno (en Chile) muy ambicioso tratando de tener un modelo de desarrollo diferente. Y lo que trato de decir es que la rutina neoliberal de los Chicago Boys en Chile no te sirve en un momento en que necesitas crecer, que tienes una crisis masiva de corto plazo hoy.

El Presidente Boric dijo ante empresarios esta semana que valora “todo lo bueno” de las últimas décadas. ¿Usted valora algo de las últimas décadas en Chile?

—Creo que las cosas buenas sucedieron a pesar de los Chicago Boys. En realidad, no es que al país se le haya lavado el cerebro y se haya limitado a hacer economía neoliberal. Y hay cosas realmente interesantes que están sucediendo de nuevo.

¿Qué le parece la idea de que el gobierno de Chile se asocie con Argentina y Bolivia respecto del litio?

—Creo que sería estupendo para América Latina que hubiera más solidaridad, sobre todo entre gobiernos afines. Por afines me refiero a una vez que realmente se preocupan por la desigualdad, pero quieren luchar contra la desigualdad a través de la innovación y la inversión, no sólo a través de dádivas, pero que podría cambiar de una nación a otra.

Pero eso puede cambiar en la siguiente elección...

—Vale, pero también hoy me puede atropellar un autobús. El miedo no te lleva a ninguna parte. Sin embargo, creo que hay una oportunidad, porque son gobiernos progresistas que son diferentes. Pero no hay una sola manera de ser progresista. No hay una sola manera de ser de derechas. No creo en esta idea determinista.

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