Un beneficio neto de US$702 millones en cerca de trece años. Ese sería el resultado de las potenciales sinergias y costos de la fusión entre BBVA y Scotiabank.

Al menos eso es lo que estima EY en el informe que realizó para BBVA como evaluado independiente, donde argumenta que el banco fusionado lograría un mejor costo de fondo y ahorros en gastos administrativos gracias a economías de escala a las que accederá el banco. De hecho, este cálculo también considera "los gastos asociados al proceso de integración de las entidades y a la potencial pérdida de clientes".

Por otro lado, el evaluador independiente de Scotiabank, Tribeca Advisors, hizo su propia estimación sobre el impacto en resultados considerando las expectativas de crecimiento del banco conjunto. En ese sentido, concluye que "las expectativas totales de generación de sinergias a nivel de utilidad son de alrededor de US$ 1.000 millones entre 2018 y 2027". Esto sería sin considerar ajustes de interés minoritario.

Tribeca también hace otras estimaciones: la eficiencia operacional será el principal impacto de la fusión Scotiabank-BBVA, seguido del mix de fondeo. Lo anterior, explica, porque dentro de las fuentes de sinergias operacionales, lo más relevante es el ahorro esperado en recursos humanos, donde espera que el gasto en remuneraciones disminuya 17,2% con respecto a los bancos agrupados en 2027. En ese sentido, en cuatro años el banco fusionado debería capturar las economías de escala esperadas en remuneraciones, beneficios a los empleados y gastos generales.

Adicionalmente, el informe proyecta que la fusión generará una pérdida inicial de clientes -attrition - equivalente a 5,2% del portafolio total agrupado. Este riesgo de fuga de clientes existe, dice Tribeca, aunque destaca que "se están preparando una serie de iniciativas para fortalecer la gestión comercial, retener y potenciar el portafolio de clientes, en línea con el mandato corporativo (de Scotiabank) de cero pérdida de clientes".

Asimismo, proyecta que esta operación reducirá "las tasas de crecimiento en las colocaciones durante los primeros años debido a una menor productividad de los ejecutivos comerciales durante la puesta en marcha de la integración". Esta pérdida se concentra principalmente en los productos créditos comerciales y de vivienda, los principales productos de ambos bancos, donde el evaluador estima una baja en 2018 de 5,1% y 1,6%, respectivamente.

Por su parte, EY detalla "la cuenta de activos intangibles contiene $30.914 millones (US$47,3 millones), correspondiente a softwares en desarrollo. De acuerdo a lo manifestado por la Administración, el 80% de este activo deberá ser castigado en un período de tres años debido a que no serán utilizados después de la fusión. La

Administración estima que el ajuste representará un impacto de $24.731 millones (US$37,8 millones) dividido en los primeros tres años de la fusión".

Aumento de capital

Esta semana Scotiabank llamó a junta extraordinaria de accionistas para el 2 de agosto, con el objeto de votar, entre otras materias, la distribución de dividendos por $74.260 millones (US$113,6 millones) con cargo a las utilidades retenidas. Lo mismo hará BBVA ese día, pero por $111.294 millones (US$170,2 millones), por lo que considerando que la familia Said tiene el 31,6% de la propiedad, le llegarían unos $35.200 millones (US$53,8 millones).

Scotiabank también votará un aumento de capital ese día por $324.341 millones (US$496 millones) mediante la emisión de 5.605 millones de nuevas acciones.

Esto, para poder concretar la fusión con BBVA. Es más, fijaron la relación de canje de acciones en 13,5 títulos de Scotiabank por cada acción de BBVA. De hecho, los directores de ambos bancos ya emitieron su opinión y consideraron que la cifra es adecuada.

Con este telón de fondo, luego de la fusión la familia Said se quedaría con el 16,5% de la propiedad. Esto, antes de que realice el aumento de capital de US$500 millones para tener una participación de hasta 25% del banco fusionado, según acordó con Scotiabank.