En medio de un creciente debate sobre si Brasil debería elevar su tasa clave para ayudar a detener una caída de la divisa, las recientes declaraciones oficiales del banco central sugieren que una medida de ese tipo podría no producirse muy pronto.

En la minuta de su última reunión de política monetaria, del 22 de mayo, cuando los miembros del comité del banco central decidieron mantener la tasa Selic en 6,5%, la entidad dijo que su política monetaria está guiada por las expectativas de inflación, la actividad económica y el balance de riesgos.

Las fluctuaciones de divisas, que el banco central llama cambios de precios relativos, son solo consideradas por sus efectos secundarios.

"Si la evolución de la perspectiva global produce cambios de precios relativos, su impacto en la política monetaria será circunscrito por sus efectos secundarios sobre la inflación (es decir, en los precios de la economía que no son directamente afectados por el shock)", escribió el Comité de Política Monetaria en la minuta.

"No tiene sentido subir las tasas ahora", dijo Roberto Padovani, economista de Banco Votorantim, agregando que "el mercado siempre hizo una conexión muy directa entre la moneda, la inflación y las tasas de interés. El banco central ha sido cuidadoso en su comunicación para decir que la relación mecánica no existe".