El Tribunal Supremo de Estados Unidos reconoció el derecho a poder cobrar impuestos a las empresas que realicen ventas en internet aunque no tengan presencia física en ese territorio. Con esto la justicia estadounidense da un giro a la decisión que tomó en 1992 cuando se determinó que las compañías no están obligadas a pagar impuestos por las ventas que realizan, al menos que tengan presencia física en el estado donde vive la persona que compra.

El caso partió luego de una regulación interpuesta por el estado de Dakota del Sur en la que se establecían impuestos para las compañías que, aun sin tener presencia física, vendieran en ese territorio una cuantía superior a US$100.000 dólares en compras.

La decisión también puede llegar a impulsar al Congreso a aprobar una ley que establezca un estándar federal para que las compañías cobren el impuesto, situación que han enfrentado en otras oportunidades sin mayores avances debido a que los legisladores no quieren ser vistos como los responsables de un nuevo impuesto a consumidores o empresas. Ahora, el impacto a largo plazo de la decisión de la Corte aún está por verse, debido a que los estados ya estaban recaudando cerca del 75% de los impuestos potenciales de las compras en línea, según datos de la Oficina de

Responsabilidad Gubernamental (GAO). De acuerdo al organismo, se podría llegar a conseguir US$13.000 millones al año si se suman los impuestos que hasta ahora no están siendo cobrados. Tras el fallo las acciones de empresas como Amazon.com e eBay cayeron casi 2% demostrando la reacción del mercado ante una lo que podría ser un cambio de escenario para los mayoristas en EEUU.