Magik Garden, el festival que debuta este sábado en Espacio Broadway con algunos de los más destacados nombres del techno y el house mundial (Richie Hawtin y Loco Dice, entre otros), es también una síntesis de la carrera de su creador, el DJ y productor chileno Luciano. Por un lado está Magi-K, el alias con el que éste se presentó en las primeras fiestas de electrónica santiaguinas.

Y por otro, el "garden" (jardín), la representación de las causas que movilizan hoy al músico de 40 años, como el espíritu verde, el paisajismo y la música consciente.

"Aunque llevo casi 18 años viviendo afuera, siempre fue importante para mí tratar de traer a casa un pedacito del éxito que tengo afuera y compartirlo con mi gente", explica Lucien Nicolet, el artista nacido en Suiza y que antes de los 20 años ya era protagonista de la pionera escena electrónica en Chile, junto a Uwe Schmidt y los hermanos Schopf. De vuelta en Europa desde el 2001 y rebautizado como Luciano, el también fundador del sello Cadenza se transformó en uno de los músicos locales más cotizados en el circuito de festivales y de mayor prestigio en lo suyo, junto a Villalobos y Nicolás Jaar.

"Recuerdo estar tocando en una de las salas chicas de la [discoteque] Blondie, mirando por un hoyito la pista de baile a ver si la gente reaccionaba", cuenta con nostalgia Nicolet, el primer chileno que actuó en el festival Coachella y que trabajó junto a figuras como Pharrell Williams y Roger Waters. "La revolución que hubo en los 90 fue muy prematura. Chile todavía era muy rockero y nosotros éramos un grupo de marginales. A veces hicimos fiestas para diez personas pero estaba la convicción de crear algo nuevo".

Dos décadas después, la electrónica dejó de ser la afición de un grupo bichos raros, el house es parte integral de eventos como Lollapalooza y los cultores de la EDM (música electrónica bailable) aparecen en el ránking Billboard y se mueven como superestrellas. Aunque Luciano separa aguas: "Para mí la EDM es comparable a la música pop del momento, y lo que nosotros hacemos es más popular. Es comercialmente interesante pero no vende el alma al diablo. La EDM son fórmulas pensadas para la radio y la televisión, para vender una imagen, y nosotros estamos totalmente ajenos a eso".

Más allá de las diferencias estilísticas, durante todos estos años Nicolet ha compartido su experiencia con diversas figuras de la electrónica más comercial, incluyendo a Avicii, el popular DJ sueco que se suicidó en abril pasado. Una tragedia que tocó de cerca a Luciano, quien un mes después posteó un revelador testimonio de su propio pasado de adicciones.

"A Avicii lo veía como un hijo, por lo que su muerte me dio una tristeza muy profunda. Por lo mismo sentí que tenía la responsabilidad de traspasar una experiencia propia", cuenta. "Me acerqué demasiado a la muerte y estoy vivo casi de milagro. El estilo frenético de casi 20 años girando por el mundo, de a veces hacer 28 países en 30 días y de automedicarse, hace que uno se enganche sin desearlo en un estilo de vida muy peligroso. Tuve una vida intensa y rocanrrolera y ahora soy una persona bastante simple y sana", cierra.