Se podría decir que el percusionista David Jackson (1971) pertenece a aquella rara estirpe de profesionales que están contentos con su trabajo. Aún más, el músico integra la exclusiva liga de los que lograron el sueño de qué hacer cuando grande. En su caso, la quimera infantil era integrar la Orquesta Sinfónica de Londres, donde ya lleva 26 años.

"Es por Star Wars y por la música de John Williams en general", dice Jackson desde Londres.

Luego prosigue, con lujo de detalles: "Tenía seis años cuando mis padres me llevaron a ver Star Wars (1977). Como todos los chicos de la época, me enamoré de la película y de su banda sonora.

Les supliqué que me regalaran una copia de esa banda sonora para mi cumpleaños. Finalmente, cuando aquel álbum doble llegó a mis manos me fijé que bajo el título Star Wars decía 'Música compuesta y conducida por John Williams, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Londres'. Era pequeño, pero pensé lo maravilloso que sería tocar una música así para una película como aquella".

Para cerrar perfectamente el círculo, David Jackson participó en la grabación de las tres bandas sonoras de la trilogía que George Lucas hizo 20 años después. Se trató, en rigor, de un trabajo de rutina para la que es considerada la mejor orquesta británica: la agrupación es probablemente el conjunto que más bandas sonoras famosas ha grabado, desde Superman a Harry Potter, pasando por Alien e Indiana Jones.

Sin embargo esa es sólo una labor satélite para un conjunto con 115 años de historia, una moderna sala en el Barbican Centre, un sello discográfico propio y la dirección de Sir Simon Rattle, el ex titular de la Filarmónica de Berlín. Rattle y la LSO (sigla de London Symphony Orchestra) estarán por primera vez en Chile el próximo 23 de mayo a las 20 horas en el Teatro CorpArtes (venta de entradas en corpartes.cl). Tocarán la Quinta sinfonía de Gustav Mahler y la Sinfonía de réquiem de Benjamin Britten.

-¿Cuál es el sonido que distingue a la Sinfónica de Londres?

-Los instrumentos de bronces (trompetas, trombones, cornos) tienen una poderosa presencia y le dan una gran identidad a la orquesta. Sin embargo, en los últimos años nadie puede negar que el sonido de las cuerdas se ha vuelto muy elegante y al mismo tiempo preciso, casi aterciopelado. Por otro lado, las maderas (clarinetes, oboes, fagots) tienen algunos de los mejores intérpretes del mundo. Me gustaría utilizar la siguiente metáfora: tocar en la Sinfónica de Londres es como conducir un Jaguar V12 en la carretera a 120 km por hora. Apenas sientes que el motor se esfuerza, vas con el acelerador sólo a la mitad, pero sabes que cuando presiones un poco la respuesta te dejará sin aliento.

-¿Qué ha aportado Simon Rattle desde que se hizo cargo de la orquesta en el 2017?

-La habilidad de Simon Rattle para cohesionar grupos y liderar es legendaria. Es increíble su capacidad de trabajar sin perder la sonrisa. Es muy cercano, conversador y posee reservas de energía francamente sobrehumanas. Te lo puedes topar tranquilamente en la fila del café durante los descansos, conversando sobre cualquier asunto, sin nunca parecer lejano o desconectado del grupo. Su entusiasmo es contagioso entre los músicos y creo que eso se refleja por sí solo en los resultados artísticos de la orquesta.

-¿Cuál es su opinión de la Quinta sinfonía de Mahler, que formará parte del concierto?

-Es una obra que lo tiene todo. En general la música de Mahler es capaz de evocar de una manera única las batallas de la vida. Comienza con una fanfarria de trompeta para la que el intérprete requiere de nervios de acero. El famoso Adagietto es uno de los momento más hermosos en la historia de la música. El Finale es un juego maravilloso y los compases finales son arrebatadores, sobre todo si, como en mi caso, uno está sentado en medio. Espero que para la audiencia también resulte así.