Al grano: ¿Es de derecha el metal? ¿Se puede catalogar de fachos a sus cultores y el público? ¿Es un género más proclive a las miradas conservadoras? Las dudas y acusaciones surgieron esta semana con el homenaje a Tom Araya de Slayer en el congreso cortesía de la diputada ultraconservadora Camila Flores.

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Tom Araya de Slayer.[/caption]

La parlamentaria, que creció en una familia convencida del eslogan dictatorial "vamos bien ¡mañana mejor!", hizo negocio redondo. Salió en todos los medios con su polera thrash y dio un justo reconocimiento, paradojalmente al lado de la escultura conocida como El pensador, a un artista nacido en Viña de fama mundial, figura protagónica de una cultura musical que persiste en todo el orbe por décadas ajena a modas y tendencias, una hermandad de poleras negras y saludos haciendo cuernos.

Araya dio noticia hace un tiempo por algunas manifestaciones conservadoras que fueron interpretadas en apoyo a Trump, aún cuando declaró a este diario que ni siquiera votó en la última presidencial y que había mucho de broma en ciertas publicaciones que hizo, chistes que aparentemente solo le causaron gracia a él. Hasta la banda le quitó el piso. Ante las imágenes del músico y la congresista, las redes sociales reaccionaron con la mesura tradicional. Derecha y metal son sinónimos, qué duda cabe.

https://culto.latercera.com/2019/10/11/tom-araya-derecha-cantante-slayer/

Ejemplos no faltan pero hay que destilar. La mayoría de los músicos de metal reconocidos que han manifestado simpatías de derecha son estadounidenses, el mercado musical más relevante y, por ende, el más noticioso pero que no representa la totalidad de una cultura de alcance planetario.

Hace unos años los saludos nazis del ex Pantera Phil Anselmo fueron carne de titulares pero ninguna sorpresa para el público atento (y los metaleros tienen el afán nerd por el detalle). Cuando Pantera dio vuelta el tablero en el género, entre los datos siempre resaltaba su orgullosa condición tejana y la bandera confederada como emblema. Escuchabas Pantera sabiendo que eran fachos, pero allá ellos. Importaba su música y en ese sentido no tenían nada de conservadores, sino que eran artísticamente avezados y renovadores en el momento preciso. Lo que hicieran en la urna daba lo mismo.

Gene Simmons y Blackie Lawless, que son como primos hermanos de la vertiente más circense del metal, son de derecha, lo mismo James Hetfield y Dave Mustaine, todos miembros de grandes bandas del género, pero que no han traspasado sus simpatías políticas a los respectivos cancioneros. O sea, Kiss canta sobre fiestas y chicas; Metallica y Megadeth de la guerra y demonios internos.

https://culto.latercera.com/2019/06/17/dave-mustaine-metallica/

Es cierto que la audiencia histórica del género es masculina, blanca y mayoritariamente de la clase trabajadora, la base de la izquierda, pero también suelen ser bastante conservadores en sus gustos. La banda que se corta el pelo o suaviza los riffs se cancela mucho antes que existiera el concepto en rrss.

Las cunas del metal, el rock duro y el punk se asocian a ciudades industriales de gran masa obrera como Birmingham, Cleveland y Detroit. Sin embargo las bases de su lírica, más que inclinarse por un ala política, se cimentan en una desilusión ante el sistema completo y el quiebre de una quimera. El ideario hippie prometía a la juventud de los 60 una convivencia fraterna, hasta que los miembros de Black Sabbath plasmaron con acordes tenebrosos y una voz que transmitía desazón que el mundo real era otra cosa, en aquel momento Vietnam y su manifestación diaria como reporte del horror de la guerra. "War pigs", publicada en 1970, nunca pierde vigencia:

los únicos que empezaron la guerra

¿por qué deberían salir a luchar?

¡eso se lo dejan a los pobres! ¡sí!

El tiempo hablará sobre sus deseos de poder

haciendo la guerra solo por diversión

tratan a la gente como peones de ajedrez.

https://www.youtube.com/watch?v=vv4B3Rn5vWg

Plagado de subgéneros y divisiones, hay bandas clásicas como los británicos Napalm Death que son abiertamente de izquierda. El cantante Mark "Barney" Greenway reiteró en declaraciones hechas el año pasado a radio Futuro, una profunda convicción por un mundo con menos diferencias. "Todos los seres humanos merecen un tratamiento justo, igualdad y dignidad. Es un problema real y tiene que ser resuelto antes que todo lo demás".

Podemos sumar el caso de Behemoth, la banda polaca de la casilla blackened death metal que a comienzos de este año, según el reporte de Deutsche Welle, organizó conciertos en contra de la derecha en su país, descontentos del viraje nacionalista del gobierno del partido Ley y justicia, desinteresado del vínculo con la Unión Europea.

Son casos aleatorios que tampoco sirven para proclamar que el metal eventualmente es de izquierda o que el progresismo es su característica. El heavy metal, tal como sucede en el resto de la música popular, finalmente es democrático. Nadie se atrevería a decir que el brit pop es de derecha por culpa de Morrissey o que el electrofunk de Prince, un conservador, es facho. Tampoco resiste mucho asociar al metal como el campo exclusivo de los conservadores. Cuando se trata de arte y multitudes todos están invitados.