El sábado 19 de este mes, la Quinta Normal se preparaba para recibir a cerca de 12 mil personas para el festival Vívela, que reuniría a los colombianos Bomba Estéreo, los ingleses Morcheeba y varios artistas nacionales. Ese mismo fin de semana el violinista holandés André Rieu realizaría las dos últimas fechas de sus cuatro shows en el Movistar Arena, Pablo Herrera daría dos recitales en Club Chocolate y la cantante finlandesa Tarja se presentaría en la Blondie. Pero en la tarde del viernes 18 los organizadores de estos conciertos recibieron un mensaje de la Intendencia Metropolitana que revocaba los permisos que ya habían obtenido. Un par de horas después, el presidente Sebastián Piñera declaraba Estado de Emergencia en toda la región.

"Tratamos de correr todo para el domingo pero vimos el ánimo de la gente, la situación en general en Chile y supimos que no había ninguna posibilidad", dice Robert Morrison, de Street Machine, la productora a cargo de Vívela, uno de los más de 40 espectáculos que han sido cancelados o reprogramados a causa del estallido social en el país, según cifras de la Asociación Gremial de Empresas Productoras de Entretenimiento y Cultura (Agepec).

Para los gestores de ese mercado, uno de los que "más ha prosperado" en Latinoamérica de acuerdo al anuario internacional de venta de entradas elaborado este año por la revista IQ, las últimas dos semanas han sido de trabajo silencioso. Salvo contadas excepciones, las compañías de entretenimiento decidieron bajar temporalmente todas sus pautas publicitarias en radios, diarios y televisión y ocupar sus redes exclusivamente para informar sobre las modificaciones en la cartelera y la devolución de entradas. Pero en paralelo al complejo trabajo de reprogramación de fechas y de coordinación y logística para sacar a los artistas que ya estaban en el país, el gremio mira con preocupación lo que viene.

"No cabe duda que esto es muy complicado. ¿Qué va a pasar con los festivales que vienen? Es toda una cadena que queda muy afectada porque las compañías creativas dan trabajo a cerca de 40 mil personas", señala Jorge Ramírez, gerente general de Agepec, quien enumera diversas áreas que se ven impactadas con este paréntesis indefinido de la actividad, como "catering, escenario, estacionamiento y guardias de seguridad. En un solo evento pueden llegar a trabajar 50 y hasta 200 personas en el caso de un estadio", comenta.

Ante este escenario, durante las últimas dos semanas las productoras han intentado mover todas sus fechas de estos días para fines de año o comienzos del próximo, algo que se ha conseguido en el 90% de los casos -según Agepec-, con excepciones como los conciertos de Bryan Adams o el de Serrat y Sabina, ambos en el Movistar Arena.

Y aunque anunciar al público la postergación de un show con una nueva fecha ya fijada permite a los organizadores sostener varias de las entradas vendidas, esto a veces significa una inversión adicional para la productora, ya que en general los gastos de una visita se reparten entre promotores de varios países. "Las reprogramaciones son complejas cuando se trata de una fecha agendada en el contexto de un tour mundial, a veces no es posible traer fuera del tour al artista en una fecha diferente", explica Ramírez.

"Lo más delicado es cuando se trata de artistas internacionales que vienen de lejos, porque un argentino, por ejemplo, es más fácil que cruce a Chile en otra fecha", añaden desde la productora Bizarro, que logró recalendarizar las dos fechas restantes de André Rieu para mayo de 2020, los shows de Luciano Pereyra (diciembre 2019) y el espectáculo de motocross Masters of Dirt (abril 2020). "Tenemos un pool de artistas con los que hemos generado lazos que nos permiten tener una conversación más fluida. Si yo le digo a un artista que voy a reprogramar porque el recinto tuvo un problema, corres con muchos gastos, pero en este caso se puede ver desde afuera lo que está pasando en Chile", agregan.

Contratos y seguros

La situación es especialmente compleja para las productoras pequeñas o medianas, a cargo de recitales para mil a 3 mil asistentes y que representan cerca del 80% de los espectáculos afectados en las últimas dos semanas, según Agepec. Mientras los artistas más grandes trabajan con agencias de representación y negocian contratos que suelen incluir cláusulas específicas que cubren -a veces a ambas partes- hechos fortuitos como lo acontecido en Chile, los tratos suscritos por las firmas más pequeñas en la mayoría de los casos los obligan a pagar al artista 30 a 60 días antes de su llegada al país, por lo que quedan sujetos a la buena voluntad de los músicos. A esto se suma que muchas veces no logran recuperar lo invertido en reserva de hoteles y recintos.

Además, las productoras más grandes del país suelen contratar compañías de seguros para determinados shows, que cubren este tipo de imprevistos y amortiguan las pérdidas, como es el caso de Bizarro o el de DG Medios con la producción del show de Bryan Adams. Para las más pequeñas, contratar un seguro como el que ofrece la compañía Chubb -una de las aseguradores más usadas en la industria- es más caro que asumir las pérdidas de una cancelación y devolver las entradas. En su caso, esas pérdidas totales pueden llegar a los 15 o 20 millones de pesos por fecha.

"Tuvimos la suerte de que uno de nuestros shows se reagendó, pero si se hubiesen cancelado los dos shows que teníamos en octubre y hubiésemos tenido que devolver el 100 por ciento de las entradas, son 20 a 25 mil dólares perdidos, eso sin contar hoteles, recintos, gastos de logística, visas, y publicidad. O sea, una pérdida de cerca de 35 mil dólares", cuenta Carlos Quezada de Spider Prod, firma que canceló el show del grupo Escape the Fate y postergó el de los suizos Samael. Si bien estos últimos querían tocar, el incendio y saqueo que afectó al hotel de Providencia donde se hospedaban finalmente los disuadió.

Mientras artistas como Salvatore Adamo y los italianos Elvenking optaron por realizar sus shows en un Santiago aún en Estado de Emergencia, noviembre parte con conciertos que siguen en pie, como el de Il Volo (anoche en Monticello) y la próxima semana Luis Fonsi y Los Auténticos Decadentes.