Asumió hace una semana como la nueva directora general del Teatro Municipal, pero en la práctica llevaba un mes y medio yendo al recinto de Agustinas para tomarle el pulso al principal escenario de ópera del país. Formada desde adolescente en la Escuela de Ballet del Teatro Municipal, Carmen Gloria Larenas (1968) conoce al revés y al derecho el edificio patrimonial, tiene claro cuando respira bien, pero también sabe si se ha enfermado.

Este año, en medio de la crisis financiera que lo tiene con más de seis mil millones de pesos en deudas, el Teatro Municipal enfermó gravemente. Hubo un plan de ajuste , despidieron a cerca de 60 trabajadores en junio y el ex director Frédéric Chambert salió de su puesto para que se hiciera cargo del paciente alguien que además trabajó ahí como jefa de prensa durante ocho años. A estas alturas, Larenas ya venía con la experiencia como directora artística del Teatro del Lago de Frutillar, donde estuvo diez años.

Es una suerte de regreso de hija pródiga, pero también es una tarea difícil y lo sabe. Por eso se instaló antes en las oficinas del recinto, desde donde le tocó apreciar el estallido social del 18 de octubre pasado. Ahora, con Chambert fuera de escena, Carmen Gloria Larenas ya ocupa oficialmente su oficina principal. Tiene menos archivadores, libros y papeles que antes. Es una habitación más zen y minimalista, con un escritorio nuevo transparente, quizás en las antípodas del imponente mueble de madera que antes ocupó el lugar.

En esa mesa de vidrio, la nueva directora del Teatro Municipal recibe a Culto. Dice que su transparencia podría ser una metáfora del estilo abierto, colaborativo y transversal que le quiere dar a su labor.

-¿Si le hubieran ofrecido este cargo después del estallido social lo hubiera aceptado?

-Sí, sin dudar. Sé que se complejiza el desafío, pero eso les está pasando a todos en el país. Es más, creo que asumir en un contexto así me motiva aún más, pues la crisis que actualmente vivimos en el país también es de tipo cultural. Diría incluso que la cultura es central en lo que sucede. Es la oportunidad que tenemos de darle relevancia a nuestra área y específicamente es la ocasión para conectar al Teatro Municipal con el Chile de hoy. Me tocó asumir oficialmente como directora en medio de la ópera Fausto la semana pasada y tanto los auspiciadores como el público se adecuaron muy bien a la flexibilización de los horarios.

-Al término de la última función de esa ópera el sábado, los cantantes y trabajadores entonaron canciones en apoyo a la movilización social, ¿Qué opina?

-Me parece muy válido que se expresen y comprendo la necesidad de cada uno de sentirse conectado con lo que pasa en el país, dependiendo de la posición de cada cual. A propósito de esto hemos implementado todos los días a las 11 de la mañana una mesa de conversación entre la dirección administrativa, los directores de los cuerpos estables (cuando están disponibles) y los representantes de los diferentes sindicatos. Es una hora y el espacio de encuentro es muy abierto: los trabajadores nos manifiestan sus inquietudes, desde cómo manifestarse en la calle en apoyo a las demandas sociales hasta el acuerdo que se logró para decidir o no una nueva constitución. La idea es que en el futuro se conserve esa mesa, quizás una vez en la semana.

-¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de lo que los trabajadores le plantean?

-En general, ellos dicen que hacen falta más espacios de comunicación e instancias en que puedan contribuir al Teatro Municipal.

-¿Apoyan las movilizaciones?

-No puedo hablar en nombre de ellos, pero si decir que en general se sienten identificados con las demandas sociales, pero no con la violencia. Ellos sienten que desde la cultura tienen algo que decir al respecto. Es lo que estamos viendo ahora: cómo participar, quizás con presentaciones en el Metro o en los lugares más golpeados. Estamos trabajando en eso con el Departamento de Extensión del teatro. Nuestro lugar es facilitar la gestión.

-¿Pero oficialmente como institución desearían participar de la misma manera que lo ha hecho el Centro de Extensión de la Universidad de Chile a través de la Orquesta Sinfónica de Chile o la Orquesta Clásica Usach?

-Es decir, lo que hacemos nosotros es sumarnos a su deseo, facilitándoles la gestión de espacios si es que desean manifestarse.

-El manejo financiero del Teatro Municipal ha sido cuestionado por los trabajadores, ¿Cree que en medio del clima de movilizaciones del país, las demandas puede aumentar?

-Creo que las demandas existen, pero al mismo tiempos los trabajadores están muy conscientes del momento que estamos viviendo. Hemos sido transparentes con ellos y en las mesas de conversaciones se ha hablado de todo, incluyendo una exposición de la situación financiera del Teatro Municipal, que es la misma que presentamos ante el directorio. Es decir, estamos en una actitud de transversalidad con ellos y buscamos darle una respuesta a todo lo que nos preguntan. Quizás es una cuestión de personalidad, de mi forma de ser, pero sentarme a hablar con alguien a mí al menos no me molesta ni cuesta. Puede ser porque conozca al Teatro desde hace mucho tiempo, desde que estaba en el cuerpo de baile y me tocaba hacer de ratón en El Cascanueces.

-Históricamente, las organizaciones sindicales del Teatro Municipal han afirmado que las vías de comunicación con los directores no han sido las mejores, ¿Cómo solucionará esa queja?

-Los tiempos han cambiado, son otras realidades. Hoy hay menos verticalidad en la sociedad. En primer lugar creo en el trabajo en equipo, en la colaboración y en liderazgos al servicio de la organización y de la comunidad. No creo en los liderazgos personales o que buscan satisfacer un capricho. En ese sentido, creo que en general las mujeres nos relacionamos de otra manera con el poder. Me parece que en muchos aspectos somos más empáticas y no somos apegadas al poder por el poder. No hablo por todas las mujeres, por supuesto, pero yo lo siento así.

-El anterior director del Teatro Municipal, Frédéric Chambert, fue criticado por traer algunas producciones de óperas más caras de lo habitual, que sin embargo recibieron elogios por su puesta en escena, ¿Cómo es posible compatibilizar calidad y prestigio con los recursos y la situación económica del teatro?

-Con inteligencia y creatividad. Nadie llega a ningún cargo para hacerlo mal. Uno siempre trata de buscar lo mejor posible. Me preocupa, por ejemplo, hacer un catastro de todos los cantantes chilenos que están en el extranjero: qué roles representan, qué edad tienen, dónde se presentan normalmente. La idea es tener todo ese conocimiento para ir construyendo las temporadas. Aún así la ópera es un mundo internacional, no se trata de dividir entre extranjeros y locales.

-¿Pero va a haber más cantantes chilenos en la ópera?

-Es decir, la temporada del 2020, la que quedó definida por Frédéric Chambert, incorpora bastantes cantantes chilenos en sus óperas.

-Aún así, la llegada de un nuevo director o directora al Teatro Municipal siempre genera expectativas de parte de la comunidad lírica…

-Lo que puedo decir al respecto es que quisiera ser capaz de liderar de la mejor manera posible las oportunidades para que cantantes chilenos puedan llegar al Teatro Municipal. Sin embargo, cuando sea necesario traer un cantante de otra parte lo vamos a hacer. Siempre queremos las mejores y mayores oportunidades para nuestros artistas, pero teniendo en cuenta que contar con extranjeros también ayuda a nuestros cantantes, músicos o bailarines.

-¿Hay que tener una gran red de contactos para armar una temporada de ópera?

-Antes que nada debo decir que por la experiencia que tengo en el Teatro del Lago, aunque allá no llevábamos tantos cantantes, uno sabe que cada músico importante en el mundo tiene su representante y se puede ubicar. Todos sabemos quienes son. No hay ninguna ciencia en aquello. Lo interesante es poder contactar cantantes de gran calidad cuando aún no son tan caros y poder traerlos a Chile. Por otro lado también tenemos un director de casting en el Teatro. Lo importante es hacer lo mejor con el presupuesto que tenemos.

-A propósito de presupuesto, ¿Cómo se maneja el Teatro con seis mil millones de pesos en deudas? ¿Habrá más despidos en este ajuste?

-La restructuración ya se hizo, antes de que yo llegara. Ahora bien, el teatro se maneja en equipo. Ni Superman podría manejarlo solo. Lo que hicimos fue modificar la estructura en conversación con el alcalde Felipe Alessandri. Ahora hay un gerente general que es Leonardo Pozo, que antes era Director de Finanzas. Yo, por otro lado, soy la directora general. La idea es programar de la mejor forma posible con el objetivo de que haya un buen ingreso en boleterías. Así otros fondos pueden destinarse a otras cuestiones, como la Escuela de Ballet, por ejemplo.

-¿Como gerente general, Leonardo Pozo tiene más atribuciones?

-No, son ámbitos diferentes. Yo tengo a mi cargo la parte artística, los cuerpos estables, el departamento técnico, la extensión, la educación, comunicaciones. Leonardo Pozo ve la parte administrativa: compras, contabilidad, etcétera. Continuamente yo converso con él. Por otro lado no es que yo me quede siempre sentada acá: también salgo a buscar fondos para el teatro. Estoy feliz de estar apoyada por él. Estar al frente de un teatro que maneja dineros públicos y privados significa que todo debe ser impecable y él tiene mucha experiencia acumulada. Todo se hace en equipo. Eso es lo mejor, es lo que me gusta a mí.

-¿Cree que el Teatro Municipal debería ofrecer espectáculos populares para así tener más entradas económicas y al mismo tiempo lograr más audiencia?

-Yo creo que la pregunta va más por lo último: cómo somos capaces de conectar de la mejor manera con el público. Creo que hay que evaluar proyecto a proyecto, pero en general me parece que es muy valioso unir mundos: me parece muy interesante juntar en una sola obra el cine con el ballet o la ópera, por ejemplo. Considero que ese tipo de propuestas pueden atraer a un público que no esté interesado necesariamente en la ópera. Incluso me he preguntado hasta qué punto es bueno utilizar la palabra ópera. Para quienes trabajamos en el mundo cultural no hay problemas, pero fuera de nuestro círculo algunos simplemente dicen "no" si escuchan esa expresión. Sin embargo, ópera es teatro y música. No es un género extraño que viene de Marte.

-Es decir, hay un evidente interés de usted por buscar otras audiencias…

-Me parece que desde el punto de vista de los contenidos debemos revisar si lo que estamos haciendo va en la dirección correcta o no. Tal vez un escenógrafo puede ser un pintor, por ejemplo. Al respecto me encantó cuando en el Teatro Municipal, Pablo Larraín escenificó la ópera Katia Kabanova en el 2014. Hubo muchos comentarios encontrados, pero fue una propuesta interesante y provocativa. Creo que, además, debemos ser atractivos en el acceso y los precios de las entradas. Pero además hay que buscar un nuevo público, el que no viene o no sabe qué existimos. Hay que ser lo suficientemente atractivos como para sacar al mundo de sus pantallas de celulares.

-Se rumorea que el ex director Andrés Rodríguez podría relacionarse con el Teatro Municipal sugiriendo títulos o asesorando.

-A todo el mundo le gusta sugerir óperas o producciones. Salen muchas ideas y las personas son muy generosas. Me parece bien. Con respecto a Andrés Rodríguez, no es un secreto que yo lo conozco y estimo mucho. Trabajamos juntos muchos años en el Teatro Municipal y sé que es una persona de un hondo conocimiento. No tengo problemas si opina de cuestiones de música y si hay algo que yo no sé, evidentemente sé pedir ayuda. Para mí él es un referente, No hay nada escondido al respecto: Andrés siempre viene a las funciones, va hacia bambalinas y saluda a los cantantes, es alguien presente siempre entre el público.

-¿Pero no tendrá ningún cargo formal?

-No, porque eso implicaría un cambio de estructura y eso no está contemplado.Pero eso no significa que él no sea una figura que tiene una opinión que a mí me parece muy valiosa.

-El mundo la música clásica parece ser aún más machista en comparación a otras artes, ¿Por qué?

-Es verdad, aunque en la dirección de orquesta las mujeres cada vez han ido ganando más espacio. Eso sucede menos en cargos de dirección de teatros de ópera. Aún así en Latinoamérica hay casos, empezando por María Victoria Alcaraz, directora del Teatro Colón de Buenos Aires. También están Daniela Bouret, directora del Teatro Solís de Montevideo; y Flavia Furtado, la directora del Teatro Amazonas de Manaos. Y en Chile me parece que una gran figura es Alejandra Martí, la directora ejecutiva de la Red de Opera Latinoamérica OLA, que agrupa a las compañías de nuestro continente. Aún así hay que reconocer que la presencia de la mujer es escasa en general.

-En este sentido, ¿Qué opina del caso de Plácido Domingo, que debido a las acusaciones de supuesto acoso sexual en su contra, debió renunciar como director de la Opera de Los Angeles?

-Creo que hay que tener cuidado con los juicios públicos, con los linchamientos. Yo soy bastante conservadora antes de emitir una opinión al respecto. Me parece que como mujer uno sabe los límites que quiere respetar y debe hacerse cargo de eso también. Lo mismo corre también para los hombres. No hay que caer en sexismos de ningún tipo.

-¿Usted lo traería a Chile?

-Si, aunque es difícil responder eso. Yo no soy juez, he escuchado comentarios y opiniones sobre él de muchas personas, pero sólo de la misma manera que todo el mundo. Lo que puedo decir es que hay ser ponderados y justos, porque las cazas de brujas sí existen.

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21/11/2019

FOTOGRAFIAS A CARMEN GLORIA LARENAS, NUEVA DIRECTORA DEL TEATRO MUNICIPAL

Mario Tellez/La Tercera[/caption]